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‘X’ es un festín para los fans del terror y la estética del porno setentero

La sangre de ‘La matanza de Texas’ (1974) lleva salpicando el cine de terror desde hace casi cinco décadas. Su influencia ha crecido al ritmo de la longitud de las motosierras que han ido apareciendo en sus secuelas, precuelas y remakes (la última es de este año, estrenada en Netflix).

En ‘X’ su influjo es enorme: en la premisa argumental, en la atmósfera, en la estética… Pero, a diferencia de otros, su director, Ti West, no ha buscado la simple imitación o el homenaje facilón, sino que ha reelaborado su referente, lo ha “sampleado” con elegancia, como suele hacer Tarantino en su cine y como ya hizo él mismo en su obra maestra ‘The House of the Devil’ (2009).

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‘X’ es un caramelo para los aficionados al género, una juguetona escabechina de referentes que van del american gothic al porno setentero (la protagonista, Mia Goth, tiene algo de la Linda Lovelace de ‘Garganta profunda’), del slasher más salvaje (con gore artesanal a lo Tom Savini) al humor granguiñolesco, de la exploitation más chusca al terror con mensaje (la presencia de un telepredicador es constante), de guiños a clásicos como ‘El resplandor’ o ‘Psicosis’ a otros homenajes menos obvios (y más divertidos) como Lucio Fulci (la escena del ojo) o el Tobe Hooper de ‘Trampa mortal’ (1976) (el caimán en el lago).

‘X’ es pura diversión

A nivel de puesta en escena, la película funciona de maravilla. La composición de los planos, los movimientos de cámara y el montaje, destacando esos estilosos encadenados que juegan con la repetición de los planos, son fabulosos. La planificación de los crímenes es fantástica, en particular el primero, con el ‘(Don’t Fear) The Reaper’ de Blue Öyster Cult sonando de fondo. La atmósfera, entre gótica, sórdida y sensual, está muy conseguida. Y el diseño sonoro está cuidadísimo.

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Ti West no se avergüenza de sus referentes. A pesar ser una producción de A24, esto no es terror elevado. Quien espere algo parecido al cine de Ari Aster o Robert Eggers se llevará un buen chasco. ‘X’ es pura diversión. Una simple, lúdica y estilizada sexploitation que solo levanta la ceja cuando pretende introducir un comentario social, una reflexión no demasiado interesante sobre la represión sexual y el miedo a envejecer. La película tendrá su continuación el año que viene. El director ha confirmado que ya ha rodado su precuela, ‘Pearl’, con el personaje que interpreta Mia Goth nuevamente como protagonista.

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