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Madonna / Finally Enough Love

Lo mejor: 'Holiday', 'Into the Groove', 'What It Feels Like For a Girl', 'American Life', 'Hung Up', 'Secret'
Te gustará si: alguna vez lo diste todo en un club LGTB+ a las 6 de la mañana
Escúchalo: Youtube

Madonna, siempre esquiva en eso de mirar al pasado, comienza su retahíla de reediciones en Warner con un triple recopilatorio de sus 50 números 1 en las listas dance de Estados Unidos. El concepto es un tanto tramposo, casi tanto como las listas del Billboard. La dance, extinta desde la pandemia, era suministrada por ciertos dj’s. Por el lado de Madonna, falta el número 1 ‘Causing a Commotion’ (se ha preferido sustituirla por temas extraídos de un megamix del disco ‘You Can Dance’ que también fue top 1). Y por el lado del Billboard, se desconoce cuáles son esos clubs donde tanto ha sonado ‘I Rise’, por ejemplo.

Por eso, el disco no termina de funcionar como «greatest hits» al uso, como parece durante el CD1 casi entero. Las remezclas se van haciendo más desconocidas a medida que avanza la secuencia, y faltan muchos hitazos que no computaron en las listas dance (‘La Isla Bonita’), o que no fueron número 1 en las mismas por poco (‘Papa Don’t Preach’, ‘Borderline’, ‘Dress You Up’), además de por supuesto baladas (‘Live to Tell’, ‘Crazy for You’).

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Como sí funciona ‘Finally Enough Love’ es como repaso a lo que han sido las pistas de baile durante los últimos 40 años. En ese sentido, pocos artistas podrían publicar un recopilatorio de remixes tan rico como este de Madonna, por no decir ninguno. En los 80 encontramos los «edits» de 7″ o 12″, que no eran otra cosa que versiones ligeramente adulteradas para las radios y los vídeos, que por tanto nos suenan muy familiares. En los 90, la deriva al house y al techno es evidente. Según nos acercamos a 2010, se va imponiendo la EDM.

Lo mejor de ‘Finally Enough Love’ es la remasterización de Mike Dean de los grandes clásicos. La nueva textura dada a ‘Holiday’, ‘Everybody’ o ‘Into the Groove’ las hace sonar tan actuales que parece que Dua Lipa va a aparecer a hacer coros en cualquier momento. Después, las remezclas se hacen un poco de bola, en algún punto desde finales de los 90 o los primeros 2000, entre ‘Nothing Really Matters’ y ‘Love Profusion’, con una sobredosis de bongos y tambores que ahora mismo recuerda a Fangoria. Por ahí se salvan el curioso electro de Felix Da Housecat para ‘American Life’ y la mezcla trance, casi instrumental, de ‘What It Feels Like for a Girl’ que se ideó en contraste con su violento videoclip, lo único bueno que hicieron juntos Madonna y Guy Ritchie, aparte de a Rocco.

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Los tan traídos y llevados años post-‘Hung Up’, que han dejado buenas canciones aunque el mundo no quiera verlo, aportan de hecho las remezclas más populares de todo este álbum, como la interpretación de Avicii de ‘Girl Gone Wild’ o la de ‘Celebration’ de Benny Benassi. Sin embargo, a esa altura del álbum, los hits se van haciendo menos consistentes, y la aparición de cosas como ‘I Don’t Search I Find’, que además da título al disco, es insólita. Ni siquiera era uno de los mejores temas de ‘Madame X‘. ‘God Control’, favorita de los fans, o ‘Faz gostoso’, el «no single» con más streamings de toda la historia de Madonna, debieron ocupar ese espacio.

‘Finally Enough Love’ tiene sus altibajos, empezando por una edición física deficiente: el libreto del triple CD trae unas breves notas sobre las 50 remezclas que no están mal, pero no es lo que esperamos en cuanto a páginas, fotos, diseño y sobre todo textos de las inminentes reediciones de Warner. Después, cada cual podrá poner su queja: la remezcla de ‘Like a Prayer’ se pierde en una experimentación rara en este contexto y la de ‘Living for Love’ que debió sonar en las clases de spinning es esta de Mike Rizzo y no la de Offer Nissim para los Brits. ¿De verdad alguien quería recordar los Brits?

En cualquier caso, estas son las remezclas favoritas de la mismísima Madonna y las curiosidades son muchas. Podemos hablar de la evolución de nuestro sentido de «funky» desde los tiempos de ‘Secret’ con Junior Vasquez al ‘Crave’ de Tracy Young, con bastante más French Touch. O de la evolución de nuestro sentido de kitsch, desde los tiempos de ‘Don’t Cry for Me Argentina’ incluso sin la parte Spanglish «¡¡¡soy argentinaaaa!!!», a los de ‘Bitch I’m Madonna’ con Sander Kleinenberg y Nicki Minaj. De favoritas de sus seguidores como la ansiada colaboración con Pet Shop Boys en ‘Sorry’, y odiadas como la colaboración con LMFAO en ‘Give Me All Your Luvin’, que reduce a M.I.A. a lo mínimo.

En estos últimos tiempos, ya solo queda el público LGBT+ y no tanto el generalista para escuchar cosas como esa o la celestial remezcla de ‘Turn Up the Radio’, pero eso no tiene por qué ser malo. Estas son las versiones de ‘Music’, ‘Hung Up’, ‘Girl Gone Wild’ y ‘Medellín’ que han sonado en clubs maricas, saunas y cuartos oscuros; lugares donde el «ageism» es menos evidente y visible y nadie quiere oír a Taylor Swift, Harry Styles u Olivia Rodrigo. Y lo que es más: Tracy Young fue la primera mujer ganadora de un Grammy a la Mejor Remezcla por ‘I Rise’, con lo que además ello conlleva para la comunidad lésbica. Para «greatest hits» ya existían ‘The Immaculate Collection’ y ‘Celebration’; esta otra visión también merecía su lugar en la historia.

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Fabiana Palladino