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Måneskin / RUSH!

Lo mejor: 'Kool Kids', 'Mammamia', 'Feel', 'Timezone'
Te gustará si te gustan: “Casi famosos”, Aerosmith, el rock de los 80 y los primeros 2000
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Todo en Måneskin es excesivo: desde la forma en que ganaron en Eurovisión al éxito de su gira (con el cartel de “sold out” colgado semanas en casi todas las fechas) al status de sex symbol que rodea a Damiano David. Su primer largo tras el periplo eurovisivo tampoco se queda corto: en tiempos de singles, mixtapes de apenas media hora y EPs, se han marcado un disco de 50 minutos de duración (el grupo ha afirmado que llegaron a escribir unas 50 canciones) y para cuyo lanzamiento hasta han escenificado una boda oficiada por el otrora diseñador de Gucci Alessandro Michele.

Si hay algo que define ‘RUSH!’ es su ambición: producido por Max Martin (quien ha trabajado con Katy Perry, Britney Spears o The Weeknd, por dar solo algunos nombres) y con la colaboración de Tom Morello de Rage Against the Machine en ‘Gossip’, este nuevo disco de los italianos consta de 17 temas en los que parecen querer probarlo todo, desde ese rock de corte setentero marca de la casa a estilos más cercanos al punk (´Kool Kids’, cuyo “lyric video” tira de la estética de propaganda soviética que ya reivindicaron de forma parecida Franz Ferdinand) o al rock noventero en ‘Il dono della vitta’.

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Otra novedad con respecto a trabajos previos es la cantidad de medios tiempos y baladas: no se limitan a una, sino que además de incluir el single ‘The Loneliest’, añaden ‘Timezone’ (con un punteo que recuerda a los Aerosmith de los 90 y en la que Damiano asegura que prefiere pasar tiempo con su pareja a cumplir con sus obligaciones contractuales) o ‘If Not For You’, con un sonido casi pop y de la que el grupo afirma haberla grabado en una sola toma.

Quienes busquen los riffs de Raggi o ese rock que parece haber llegado hasta hoy desde una cápsula del tiempo, los encontrarán en canciones como ‘Mark Chapman’ o ‘La Fine‘, de las pocas, dicho sea de paso, en las que mantienen el italiano. Una pena, porque es precisamente lo que da un plus de originalidad a unos temas que de no ser por el carisma de Måneskin es posible que pasaran sin pena ni gloria: el mayor lastre del álbum es que al haber tanta canción y tan heterogénea a veces se encalla y algunos temas parecen poco más que relleno.

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Llama también la atención de ‘RUSH!’ es la reflexión que hacen del éxito: desde que ganaron Eurovisión han pasado de ser unos casi desconocidos a llenar estadios, girar por todo el mundo, engrosar el cartel de varios festivales (este año estarán incluso en el Primavera Sound) y formar parte de campañas de moda. Son lo suficientemente rockeros como para tener la pátina de autenticidad que marcas y medios buscan, pero lo suficientemente “buenos chicos” como para no causar quebraderos de cabeza a los publicistas. Juegan con la ambigüedad sexual, y en sus canciones hablan abiertamente de su rechazo a las drogas duras y de ignorar la “cocaína sobre la mesa” (´Feel’), desdibujando también los roles de género.

Precisamente muchas de las canciones hacen referencia al mundo de fama, desde ‘Mark Chapman’ a ‘Gossip’ (“este lugar es un circo / solo ves la superficie / esconden la mierda bajo la alfombra / no puedes ver que están fingiendo”) o en ‘Bla Bla Bla’ (“dijiste que soy feo y que mi banda apesta / pero tengo una canción con un billón de streams”). Incluso se ríen de sí mismos en ‘Cool Kids’, dejando claro que no se toman nada demasiado en serio y que lo único que les interesa es el rock.

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