Álvaro de Alcalá Norte cuenta cómo su padre quedó «viudo, parado y conmigo recién nacido»

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Álvaro de Alcalá Norte cuenta cómo su padre quedó «viudo, parado y conmigo recién nacido»

Álvaro Rivas de Alcalá Norte, que lanzan single el 5 de marzo, ‘El hombre planeta’, primer adelanto de un segundo disco que sale en septiembre, ha concedido una interesante entrevista a El País donde conversa con franqueza sobre su familia, en especial sobre sus dos padres periodistas. La madre de Rivas, Sara García Calle, era redactora de El País y murió a los 27 años después de nacer su hijo, a causa de una embolia pulmonar. Álvaro cuenta que la circunstancia dejó a su padre lejos de vivir ‘La vida cañón’, ya que quedó «viudo, parado y conmigo recién nacido».

Esto le lleva a poner, amablemente, el foco hacia el propio medio. Cuando El País le comenta a Álvaro que la redacción quedó devastada por la muerte de su madre, el artista señala que aquel fallecimiento también tuvo un impacto económico para su padre: «Como mi madre estaba como lo que hoy sería falsa autónoma, le podían haber reconocido cierta relación laboral, pero no lo hicieron», relata. «A mi viejo, que justo se quedó en el paro, con un niño recién nacido y viudo, pues le hubiera venido bien una ayudita por mi orfandad. Pero bueno, aquí estamos tú y yo, charlando».

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Rivas, previamente, indica: «Sobre periodistas y mi madre, tengo que decir que los que mejor se portaron fueron los Luca de Tena, que me daban regalitos y cosas así como huérfano de prensa que era».

Luz Sánchez-Mellado, la periodista de El País que entrevista a Rivas, ha contado en X que Sara y ella eran compañeras de redacción y ha compartido el precioso obituario de Sara que El País publicó en 1995, en el que el cronista Alfonso Armada mencionaba a Álvaro hijo, aún bebé, y al que recordaba haber visto «mover las manos mínimas, sin saber que Sara se había ido al otro barrio».

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Su padre se hipotecó un piso que hoy alquila a Álvaro, casado desde los 25 años con una mujer brasileña, y el cantante se considera «privilegiado» por disponer de esta red de seguridad, aunque reconoce que su caso es inusual porque, además, puede vivir de la música: «Yo, a los 30 vivo, y muy bien, de escribir canciones. Le digo a la gente que fumo porros, y a todo el mundo le da igual», cuenta. «Entonces, naturalmente que vivo mejor que él. Pero lo mío es una anormalidad. Cuando miro a mis colegas y a sus viejos, tanto los burgueses como los de barrio, su vida no es como la mía.

Álvaro diagnostica un problema mayor, que es el de la vivienda: «Seguramente mi padre veía como un gigantesco marrón tener una hipoteca a 20 años con un interés altísimo que le tocaba pagar solo», cuenta a Sánchez-Mellado. «Ahora, eso parece un privilegio. La inaccesibilidad a la vivienda lo ha cambiado todo».

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