Según Siri, la previsión de lluvia en Murcia para el sábado era de exactamente un 0% durante todo el fin de semana, y aunque tenía razón, sí cayeron un par de gotas durante el viernes que activaron ligeramente la preocupación de que la primera jornada de WARM UP Festival Estrella de Levante acabara pasada por agua. El trauma del desalojo de 2023 sigue presente incluso en las mentes de los artistas, ya que al menos dos -Guitarricadelafuente y Abraham Boba- lo mencionan durante sus respectivos conciertos.
El viaje en tren a través de todo el Levante, desde Valencia, había transcurrido bajo un cielo de nubes grises. Pero en Murcia, el viernes estuvo marcado simplemente por el calor: el bochorno del mediodía y, ya entrada la tarde y la noche, una agradable sensación de frescor, acentuada por una concurrencia aún serena que se intensificará con el paso de las horas.
De entrada, es una atmósfera idónea para atender el concierto de AMORE, una de las joyas murcianas del pop español. Colaboradora de Amaia, reseñada en Pitchfork, María Moreno es algo especial.
Armada con algunos de sus temas más queridos, como ‘I Gotta Feeling’ o ‘Querió’, AMORE actúa con tres bailarinas, las cuatro vestidas de negro; apenas un guante rosa y la pantalla de fondo ponen un contrapunto de color. Los beats de sabor internacional de AMORE destacan en un cartel lleno de guitarras -Ginebras están tocando a la vez-, pero ella ofrece variedad versionando un «precioso bolero» de Los Tres Caballeros, ‘Invierno’, canción que, según dice, descubrió durante la Procesión del Silencio en Murcia, o presentando su estupendo single con Rebe, ‘Sobre mi ventana’, con la susodicha sonando pregrabada; mientras hacia el final del show destacan los teclados en plan nana de ‘Infinity 2024’, muy Oklou.

Visiblemente abarrotado, el concierto de Sanguijuelas del Guadiana parece uno de los primeros grandes reclamos de la jornada, como confirma su slot en uno de los escenarios destacados. Queda claro que son muy buenos maestros de ceremonias, ya que las canciones de Sanguijuelas son divertidas y disfrutonas en su fusión de estilos. En su set -con escenografía simulando algo así como dos muros de hormigón- cabe desde el calorrro funk más deudor de Estopa (‘Yesca’) hasta la balada (‘El estandarte’), del hitazo de ‘Revolá’ hasta el «lo lo lo» de rigor, y en un recorrido musical por diversas fusiones de hard rock, prog, punk-rock o electrónica, el grupo logra con ritmos acelerados y riffs de guitarra la descarga eléctrica colectiva que el público pide.

Cuando ya anochece, es momento de que Guitarricadelafuente exhiba lo bien engrasado que está el show de ‘Spanish Leather’ un año después de presentarlo en el Poble Espanyol de Barcelona, cuando empezaba su recorrido. Hay algunos cambios en el set de WARM UP: por ejemplo, no se toca la colaboración con Troye Sivan, la bailonga ‘BABIECA’ cierra en lugar de hacerlo con la melancolía de ‘Tramuntana’, y el reciente single ‘Calypso’ suena en segundo lugar. Álvaro Lafuente convence a los dudosos de que esta canción merece tan privilegiada posición en un setlist ya conocido.
El show resulta exquisito en lo sonoro -el equilibrio y la calidad de sonido de los instrumentos es perfecto-, y en lo performativo: cada canción está pensada como una actuación diferente, con Álvaro jugando con el pie de micro, tirándose al suelo, o toreando una silla según la canción. Empezando con la artillería pesada de ‘Full Time Papi’ y ‘Futuros amantes’, Álvaro corre de un lado a otro del escenario y ataca las cuerdas de su guitarra como si se le fuera la vida en ello, así que no extraña que acabe empapado de sudor ya en las primeras canciones. Pero hasta eso refuerza el concepto de un concierto que subraya la fisicalidad y una especie de performance de lo hipermasculino, que también coquetea con la feminidad, jugando con esa ambigüedad.
La manera en que Álvaro interactúa con el micro, con el escenario o con su propia corporalidad durante el show es tan sensual como visceral resulta su voz en directo; tan robusta en ‘Poses’ o desgarrada en ‘Mataleón’ que por momentos temes por su salud vocal, pero que sin duda llena poderosamente todo el recinto. Lafuente, que además toca con una banda en su mayoría murciana, no olvida su pasado, y ‘Agua y mezcal’ resulta también uno de los momentos cumbre de un show que sabe ser folk y a la vez espectáculo pop.

Como decimos, durante su set Guitarricadelafuente destaca que es la primera vez que actúa en WARM UP porque la anterior vez que estaba confirmado el festival se tuvo que cancelar por el temporal. También Abraham Boba menciona el desalojo del WARM UP de años atrás por el temporal, si bien en su caso el trauma se multiplica porque el grupo sufre en este concierto del viernes problemas técnicos después de la primera canción, lo que produce varios minutos de silencio y exabruptos sonoros que desembocan en silencio de nuevo.
El grupo, tras un rato, soluciona el problema y Boba pide disculpas a los presentes por el «comienzo interruptus», una expresión 100% Leon Benavente que podría formar parte de cualquiera de sus canciones. Aunque un repertorio que incluye frases como «Estos tiempos se me están haciendo bola / Y por mucho que lo intente ya no voy a la moda» o que alude a un «baile existencialista, danza, danza» no está precisamente falto de ingenio. Todas ellas vehiculadas a través de esa autoridad performativa de Abraham Boba y la metralla de electropunk de guitarras y teclados que dispara la banda, que estrena como miembro a Martí Perarnau. Destacan a la fuerza arreglos tan peculiares como el vocoder grave de ‘Tipo D’, así como la nitidez instrumental.
Ya en plena noche, entre los sets de Leon Benavente y Midnight Generation, una gran parte del público aprovecha para cenar y descansar las piernas sobre el césped artificial de La Fica, lo que provoca que en la parte trasera del set de los mexicanos el suelo sea un océano de personas sentadas. Pasada la marabunta, ya empiezas a ver quién aún conserva energía para volcarse en el set de estos mexicanos enamorados del groove, que aun así es muchísima gente.
Aunque el sonido de Midnight Generation bebe de manera nada disimulada de diversas etapas de Daft Punk -sobre todo de ‘Random Access Memories’ ft. Pharrell Williams- y del electro-funk nostálgico de los 70 y 80, hasta el punto de que por momentos parece algo pastiche, sobre todo por su afición al vocoder tubular, es innegable que el grupo trae calidad musical y que es experto en desarrollar ritmos bailables de forma excitante. Ya sea en el slap funk a lo Prince, en la pura metralla electro-funk o en el disco a lo Chic, Midnight Generation es un concierto imperdible en cualquier festival, sobre todo si buscas alejarte un momento de las guitarras.

La faceta espiritual del viernes en WARM UP la aporta la banda británica James, ejerciendo de gran cabeza de cartel de la jornada cuando ya cruzamos el umbral de la madrugada. Un riff de violín inicial avanza que el set va a ser algo especial, y Tim Booth emerge rápidamente como una especie de chamán o líder de una secta, mientras junto a la vocalista Chloe Alper aparece en el escenario para transmitir su sabiduría. Por momentos parecen venir desde un lugar remoto hasta la Tierra para contarte algo que solo ellos saben, y acompañados del saxofón, del violín y de muchos otros instrumentos -son ocho músicos sobre el escenario-, el mensaje no puede ser mejor recibido.
Sobre todo porque las canciones no solo transmiten una fuerte carga espiritual, sino también un irresistible optimismo, desde la inicial ‘Five-O’ hasta las percusiones más confrontativas de ‘Sit Down’ o la reconfortante ‘Way Over Your Head’. En todas ellas, James da la vibra de ser supervivientes iluminados de un incidente cósmico. Y no hace falta para ello que Booth cante agarrado a los brazos de un asistente, sino que basta con que su música transite de lo celestial al dance más eufórico de forma sublime, como logra esa canción inédita que resulta el punto álgido del show: una canción preciosa y épica que, en pasajes como «everybody gets beat up sometimes, hold on» o ese coro de «hey ohs», nos anima a seguir adelante a pesar de los baches por el camino.
