Ultraligera siguen disparados en un Low «Torreviejoven»

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Ultraligera siguen disparados en un Low «Torreviejoven»

El sábado de Low Festival estuvo marcado por una afluencia de público mucho mayor que la del viernes y por una breve amenaza de lluvia que, por suerte, no fue a más. Cayeron unos pocos goterones que parecían anunciar tormenta, pero todo quedó en un susto. El cielo permaneció encapotado durante horas, reteniendo el calor incluso bien entrada la noche. No fuimos pocos quienes habríamos agradecido un chaparrón, aunque el recuerdo del pasado Primavera Sound nos hace ser prudentes con lo que deseamos.

El Parque Antonio Soria se llena de camisetas de grupos, especialmente entre los fans de The Hives -muchos sorprendentemente jóvenes- y Love of Lesbian: Las camisetas del Club de Fans de John Boy aparecen por todas partes: basta caminar unos metros para cruzarte con otra.

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La presentación de ‘Un golpe de suerte’ de La Paloma combina nuevos himnos como ‘Sale el sol’ o ‘Sé lo que quiero’ con con la ya imprescindible ‘La edad que tengo’, una de las canciones más coreadas por sus seguidores, y también con puntuales reflexiones sobre la actualidad política que vienen muy a cuento. No serán los únicos en aludir durante la jornada al ático de Ayuso, pero ellos lo hacen para reivindicar el Madrid más popular. Tras mencionar el ático y mostrarse inconformes con que «esta peña represente la ciudad que han levantado nuestros padres y abuelos», aseguran que «no se la van a quedar nunca» antes de introducir ‘Bravo Murillo’: «Habla de ese Madrid que no es la puta mierda que están consiguiendo que sea, y ojalá vuelva».

Rober

En paralelo, el concierto de The Hives es un oasis de euforia donde solo existe la diversión y los problemas del mundo quedan aparcados. Tampoco hay demasiado espacio mental para otra cosa cuando ves a Per «Pelle» Almqvist sacudirse de un lado a otro del escenario como un poseído, convertido en una auténtica bola de fuego humana y en una ametralladora de gritos y escupitajos. Ellos comparecen, como un bloque, vestidos con trajes negros de vivos luminosos blancos que se iluminaban durante el concierto, un detalle futurista que contrasta con la inmediatez rock ‘n roll de su música.

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El show de The Hives no solo suena perfectamente engrasado, con guitarras afiladas y ritmos trepidantes. Pelle vuelve a demostrar que es uno de los mejores showmen del rock, hablando un español más que digno durante todo el concierto para insistir una y otra vez que en un show de The Hives el silencio no tiene cabida o presentar ‘Hate to Say I Told You So’ como una canción con «un riff famoso en todo el mundo» y «un gran hit» que el grupo va a tocar porque ama a su público.

Es entonces cuando empiezan a caer las primeras gotas e incluso se dejan ver algunos relámpagos en el cielo. Por suerte, la descarga garajera de The Hives continúa sin contratiempos hasta rematar con la apisonadora final de ‘The Hives Forever Forever The Hives’, que eleva todavía más la intensidad de un concierto ya de por sí frenético.

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También funciona como vía de escape el show de Ojete Calor, que ironiza sobre ellos mismos, el público y la sociedad en general con el humor ácido que les caracteriza y sin cortarse un pelo. En Torrevieja insisten en «lo fea que es la ciudad», «incluso más que Benidorm», hablan de la «traición» que ha supuesto el cambio de recinto y rebautizan la localidad como «Torreviejoven» antes de marcarse su ya habitual medley de versiones, acompañado de un delirante discurso sobre un supuesto MTV Unplugged y una broma sobre Daniel Sancho. Aquí cabe todo.

Frente a unos monólogos sobre las redes sociales o la moda de la ropa de segunda mano que hacen gracia la primera vez, aunque quizá no tanto la segunda, las canciones siguen siendo el verdadero fuerte del dúo. Ahí están los tiros subnopop de ‘Extremismo mal’, la versión de ‘Agapimú’ y, por supuesto, una ‘Mocatriz’ convertida ya en himno popular que el público canta de pe a pa.

Rober

Uno de los grandes reclamos nacionales de la jornada, Love of Lesbian, ofrece en Low uno de los últimos conciertos de la Hermandad Tour antes del parón anunciado, cuyo alcance todavía se desconoce. Como siempre, la energía es de celebración y comunidad -de eso va precisamente ‘La Hermandad’- y el repertorio vuelve a apoyarse en las grandes emociones y en largos desarrollos instrumentales que convierten el concierto en una pequeña odisea musical.

No hace falta recordar que ‘Incendios de nieve’ y ‘Algunas plantas’ siguen siendo himnos, que ‘Contradicción’ ya juega en esa misma liga o que las canciones de ‘Ejército de salvación’ conviven perfectamente con los clásicos. El concierto transcurre sin grandes sorpresas hasta que llega, ya al final, la esperada reflexión sociopolítica de Santi Balmes.

Los conciertos de Love of Lesbian casi pueden fecharse por la reflexión que comparte Balmes en cada gira. Esta vez habla de la sobreinformación, menciona la crisis migratoria de Ceuta, los incendios de Madrid y la polémica del ático de Ayuso antes de introducir ‘Allí donde solíamos gritar’. Explica que el exceso de información «impacta» pero también «anestesia», y plantea la canción como una forma de liberar emociones que, de otro modo, quedan embotelladas. Como siempre, el concierto termina convertido en una celebración colectiva y, al grito de «¡Viva la democracia, viva la cultura!», el Club de Fans de John Boy vive un último baile antes del descanso.

Rafa Galán

El concierto de Ultraligera confirma el enorme crecimiento del grupo en apenas tres años. Con un solo disco publicado, ofrecen algo muy parecido a un gran concierto de rock mitómano, con Gisme convertido en un rockstar con potencial de sex symbol, una imagen que él mismo explota actuando sin camiseta, igual que el resto de la banda. También sorprende lo cerca que por momentos se sitúan del metal y del hard rock a través de algunos riffs, aunque en el fondo sus canciones siguen siendo indie de toda la vida. Las primeras filas, mayoritariamente femeninas, evidencian además el tipo de fenómeno en el que se ha convertido la banda.

Entre canción y canción recuerdan que llevan tocando juntos desde los 16 años y que ahora están cumpliendo un sueño. El momento más emotivo llega con ‘Cuando todo vaya mal’, dedicada a quienes han perdido a un ser querido. Mientras Gisme canta la canción, una fan rompe a llorar en primera fila: hasta ahí llegan las emociones que despierta la banda, tan pronto en su carrera.

Podrán lloverles las críticas por ir de sobrados, pero se agradece que alguien se lo crea tanto sobre un escenario. No, no ocurre tanto. Podemos discutir la voz afectada de Bunbury, demasiado bunburiana, o debatir la calidad de las canciones, pero resulta difícil negar que montan un espectáculo de rock tremendamente entretenido. Mantienen la energía al 200% incluso después de un viaje de 16 horas en autobús desde Galicia hasta Alicante, y Gisme ejerce de frontman de los pies a la cabeza: aparece con gafas de sol, termina sin camiseta y acaba trepando por la torre de sonido. Otro grupo cuyo éxito nos ha pillado por sorpresa y que, como The Hives, probablemente podría despedirse diciendo: Hate to say I told you so.

Como Kasabian la noche anterior, Editors también ocuparon la franja de las dos de la madrugada. Los británicos demostraron que siguen siendo una apuesta segura en un festival gracias a un sonido que mezcla post-punk e indie rock con naturalidad y que, de vez en cuando, pisa el acelerador para ganar pulso festivalero. Un universo oscuro y elegante, sostenido por la autoritaria voz de Tom Smith y por una banda que sonó impecable. La cuidada disposición de los músicos sobre el escenario, con teclados y percusión repartidos a ambos lados, junto a un llamativo diseño de luces, terminó de dar empaque a un concierto a la altura de su trayectoria.

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