Después de darle varias vidas a sus primeros temas, Chlöe Howl estrena por fin un nuevo sencillo. Se trata de la canción ‘Disappointed’, compuesta junto a Eg White, y que llega acompañada de videoclip. El vídeo, dirigido por Emil Nava, toma como escenario la pista de patinaje para centrarse en dos equipos de competidoras, su entrenador y sus dramas. El debut homónimo de Howl se publicará el próximo mes de septiembre. Antes la podremos ver en directo en el FIB de este verano.
Chlöe Howl, drama en la pista de patinaje
Ella Henderson conquista Reino Unido
Ella Henderson entra directa al número uno de canciones más vendidas en Reino Unido con ‘Ghost’, su primer single. Henderson, para despistados, concursó en la novena temporada de X Factor UK en 2012 y quedó en sexta posición (ganó James Arthur). Henderson prometía, claro, y no tardó en ser fichada por Syco Music, es decir, por Simon Cowell. Su álbum debut, ‘Chapter One’, saldrá este otoño.
El resto de entradas en la lista lo protagonizan Tiësto, top 3 con ‘Wasted’; y el desaparecido Rik Mayall, top 7 con ‘Noble England’, un tema que grabó para el Mundial de 2010. Por su parte, el single solidario de Kylie, ‘Crystallize’, producido por Dev Hynes, es top 60; ‘First Love’ de J Lo, top 63, y la canción de Lorde para ‘Los juegos del hambre’, ‘Everyone Wants to Rule the World’, top 65. Se mantienen fuertes con sus respectivos singles Ed Sheeran y Sam Smith, top 2 y top 4 respectivamente.
MNEK te ha escrito una canción
En su perfil de Soundcloud, MNEK se encarga de recordarnos esos primorosos 19 años que tiene. Y con 19 años es una de las promesas más estimulantes del pop británico. Si ya todo lo que ha hecho no fuese prueba suficiente de las pasiones que despierta, el artista ha estrenado su nuevo sencillo, ‘Wrote A Song About You’, que ya no nos deja ninguna duda sobre que el suyo es uno de los debuts más esperados de la temporada. Sigue repitiendo su gusto por los sonidos noventeros, esta vez con una canción que va in crescendo, y que debería consagrarlo como artista.
St. Vincent, en España
Tras su divertida actuación en Primavera Sound 2014, St. Vincent regresa a España en noviembre para presentar su último álbum, ‘St. Vincent‘. Será el 25 de noviembre en la Sala Apolo de Barcelona y el 26 de noviembre en la Joy Eslava de Madrid. Las entradas ya están disponibles en el Portal Primavera Sound a un precio reducido de 22 euros solo para poseedores de la tarjeta abono Primavera Sound 2014 Barcelona. En breves podrán adquirirse vía Atrápalo, Ticketmaster y La Botiga del Primavera Sound al precio de 24 euros (22 euros en La Botiga para poseedores de la tarjeta abono Primavera Sound 2014 Barcelona). En taquilla el precio es de 28 euros.
James Vincent McMorrow, en España
La plataforma Cooncert traerá a España a James Vincent Mcmorrow, autor del bonito ‘Post-Tropical‘. Será el 22 de octubre en la Sala Apolo de Barcelona (entradas aquí) y el 24 de octubre en la Joy Eslava de Madrid (entradas aquí). Las entradas están a un precio de 26 anticipadas y 29 en taquilla, con una oferta especial de 24 euros para las 100 primeras.
Foo Fighters tocarán por «crowdfunding»
Hace 17 años que Foo Fighters no tocan en Richmond, Virginia, de donde es originario Dave Grohl. Por eso, varios fans del grupo se propusieron hace unos días traerlos de vuelta a través del «crowdfunding» y, voilà, lo han conseguido. «Bueno, bueno, bueno… Nos vemos pronto. Lo pasaremos bien», ha twitteado el grupo, confirmando así que aceptan la propuesta. Las entradas se han ido vendiendo estos días a un precio de 50 dólares antes si quiera de que hubiera concierto, de modo que la iniciativa, llamada «Ayuda para traer a Foo Fighters de vuelta a Richmond (VA)», ha sido todo un éxito. De momento, eso sí, no se ha concretado fecha.
well, well, well…@foofighters_rva @rvadonuts @browns_vdubs @Crowdtilt See ya soon…let's have a good time.#RVA pic.twitter.com/D4e873tXJG
— Foo Fighters (@foofighters) June 14, 2014
Sónar 2014: sábado

Damos por terminada la 21ª celebración del Sónar con la sensación de haber vivido su edición más completa. La dualidad que acompaña a este festival desde sus primeros años ha terminado dando lugar a una cita inmejorable, donde se encuentran el día y la noche, la fiesta infinita junto al congreso de nuevas tecnologías, el calor y la lluvia, Audion y Matthew Dear, Richie Hawtin y Plastikman, Adidas y Bershka, bebés y señores que rondan los 70 años. En definitiva, Sónar ha desarrollado un espacio en estéreo para la innovación, el disfrute y la exhibición de buena parte de las tendencias de la cultura audiovisual contemporánea. Y lo que más nos gusta, aunque nos cueste colas, pisotones y otras miserias, es que el rigor de su programación se corresponde con un público fiel que cada año acude con mayor entusiasmo, sobre todo a la versión diurna (el jueves alcanzó su cénit), que es la que verdaderamente recoge la esencia de un festival único.
La última jornada de esta completísima edición acogió el concierto de Neneh Cherry, a la que suponíamos poder de convocatoria suficiente para llenar el SónarHall. Pero menos de medio aforo aguantó hasta el final, algo sorprendente si tenemos en cuenta la extraordinaria atención que durante estos días han tenido artistas mucho más minoritarios que ella (por ejemplo, con Jon Hopkins, en el mismo escenario, casi no se podía entrar). Tras 18 años sin sacar disco y con contadas apariciones públicas, habría cabido esperar un regreso más espectacular que lo que vimos, quizás porque tras este parón, le falta algo rodaje. Parecía mentira que estuviéramos delante de quien fue hace unas décadas precursora del trip hop, incluso una de las responsables de meter en un estudio de grabación a Massive Attack, el grupo que horas después firmaría la mayor decepción de este Sónar. El concierto fue flojo, falto de chispa. El dúo de jazz RocketNumber desplegaba un buen sonido, pero en el que no había ni rastro de la producción de Four Tet. Cherry, por su parte, permanecía tan relajada que se comió un plátano entre una canción y otra, algo que, según dijo, le había copiado a Robyn, protagonista con Röyksopp de la noche del viernes. La ilusión de haberlas visto juntas sobre el mismo escenario para cantar la enorme ‘Out of the Black’ se quedó en eso, en una fantasía que hubiera servido para dejarnos algún recuerdo definitivo de su actuación.
Mientras tanto, a pocos metros de allí, Kid Koala presentaba con su habitual «virtuosismo a los platos» Vinyl Vaudeville 2.0, una suerte de cabaret de marionetas, un espectáculo de burlesque robótico pasado de fecha. Era el momento ideal para decantarse por la propuesta electro boogie de Dâm-Funk. El productor de Los Ángeles nos había prometido un directo pero, a decir verdad, aquello parecía más una sesión de dj con micro abierto. En cualquier caso, los desesperantes problemas de sonido ocuparon más de un tercio de su show, lastre que intentó liberar atrayendo a la chiquillería con temazos como éste de Golden Flamingo Orchestra.

Matthew Dear actuó dos veces en la misma jornada. Durante el día, lo hizo con su proyecto Audion entre las cortinas de terciopelo rojo del SónarHall, y en el escenario se colocó en una espectacular cabina de dj, una estructura de LED formada por triángulos del símbolo de «play» con imágenes proyectadas que respondían al sonido. Durante su directo -y damos por hecho que fue intencionado- quizá se le fue de las manos su gusto por la distorsión en los tonos graves, que aquí aparecían rotos, como de un altavoz cascado, y esa disonancia levantó las quejas y los silbidos de la parte más intransigente de la audiencia. Pero cualquier objeción se disipó por la noche en el grandísimo escenario Club, donde ya bajo la firma de Matthew Dear nos hizo emprender un camino sin vuelta atrás hacia el baile dominado por el techno más profundo y oscuro. Lo mejor de todo fue que en esta sesión de DJ sin sus canciones (no se pinchó a sí mismo) utilizaba el mismo material del que están hechas sus composiciones. Sus reconocibles ritmos incontenibles se salpicaban de conversaciones, llamadas de teléfono y sonidos orgánicos indescifrables que conformaron el engranaje de la mejor sesión de este festival, coronada por una emocionante ovación del público. Él mismo ha dicho en Twitter que el flechazo fue mutuo.
Thank You @SonarFestival ! That was honestly one of the best DJ experiences of my life. Perfect crowd. Perfect festival.
— Matthew Dear (@matthewdear) June 15, 2014
WhoMadeWho nos ha vuelto a dejar impresionados. El trío danés nunca decepciona, pero si además les dejas la mejor hora de la tarde en el escenario más grande del Sónar Día, el resultado es sobresaliente. Sus melodías pop con toques punk conforman un conjunto irresistible, como dejaron claro durante la detonación de ‘Running man’, una de las canciones más conocidas de un repertorio que merece mucha más atención. Para terminar, muy agradecidos por saberse triunfadores en su primera visita al festival, lanzaron su ya clásica versión de ‘Satisfaction’ de Benny Benassi. Tras semejante panorama, DJ Harvey tuvo que esforzarse poco para alcanzar el triunfo: tirar de llenapistas y enfocarse lisa y llanamente al baile. Él dio por clausurado el SónarVillage de este año, un escenario del que aún no nos termina de convencer su sonido irregular, poco estable y que da la sensación de irse con el viento.
Nuestra despedida del teatro de SónarCómplex se produjo con la actuación de Majical Cloudz, un dúo de art pop formado por dos chicos canadienses, ofensivamente jóvenes, y con un austero formato de teclados y voz. Algo que les basta para dejar a la audiencia impregnada por el impresionante «placer por la tristeza» que trasladan sus melodías y sus letras, con referencias a la muerte, a la familia y, en general, con un tono dramático que emociona sin caer en la cursilería. Más que recomendable su disco ‘Impersonator’.
James Holden cerró por este año el SónarHall con un directo falto de ritmo, sobrado de intensidad y con una lejana conexión con el público, creando justo el efecto contrario de su adictivo disco ‘The Inheritors’. Iba con un batería (el mismo de Neneh Cherry) y un saxofón, que no ayudó nada a subir el nivel del conjunto, sino a hacerlo aún más disperso. Fue una propuesta quizás demasiado arriesgada para esas horas de la tarde, con la competencia del cierre. Las colas para entrar en la pista de baile DESPACIO eran un via crucis que había que recorrer para alcanzar la gloria. Había mucha gente deseando acceder a la instalación de siete altavoces de válvulas como siete armarios, y una vez que estabas dentro era difícil querer salir. Teníamos curiosidad por averiguar cómo terminaba la macrosesión en vinilo de un total de 18 horas durante tres días que emprendieron James Murphy y 2manydj’s, homenaje a la pista de baile. La respuesta: ‘You make me feel real‘ de Silvester James y ‘I’m not in love‘ de 10 CC.

Decepción en el concierto de Massive Attack. Un grupo de su trayectoria, que anuncia el estreno en primicia de una gira mundial sin canciones nuevas, no puede traer el espectáculo visual que presentó en esta edición del Sónar. O, al menos, no podrá decir que es un show nuevo sin parecer mentiroso porque el montaje es el mismo que hace muchos años: lo único que han hecho es actualizar las frases de sus paneles. Por fortuna, no podemos quitarle mérito a los buenos músicos ni a su sólido repertorio. El público se vino arriba con ‘Teadrop’, ‘Inertia Creeps’, ‘Atlas Air’… como siempre, si bien en bastantes momentos, como con ‘Unfinished Sympathy’, ese “novísimo sistema visual” estaba totalmente apagado. Parece que Massive Attack se ha convertido en una de las marcas registradas que aparecen en sus paneles, esas que ofrecen más de lo mismo aunque lo vendan como algo nuevo. El producto, en cualquier caso, es de alta calidad.

SónarPub ofrecía una alternativa muy interesante con Lykke Li para las primeras horas de la noche. La sueca y su banda salieron vestidos de negro riguroso y con una puesta en escena sobria, llena de tonos negros y de humo. Presentaron las canciones que componen ‘I Never Learn‘, un disco notable, pero que también es el más lento de su discografía. Los momentos más fríos llegaban con la sucesión de baladones poco conocidos por una audiencia que quizá esperaba una versión más electrónica de la nórdica, propietaria de una voz metálica y profunda, que hemos conocido también a través de interesantes remixes, no sólo por su propias producciones. En cualquier caso, esa misma audiencia (entre la que se encontraban miembros de FM Belfast, que lo dieron todo en la jornada anterior) celebró con alegría canciones como ‘Little Bit’, en una versión impecable, una de las pocas concesiones a lo más antiguo de su repertorio. Todo lo contrario que Yelle, en el polo opuesto de colores flúor y felicidad completa. La francesa vino al Sónar, donde ya es bien conocida, con pocas canciones nuevas pero presentadas de una forma excepcional. Tenía dos baterías totalmente simétricas a cada lado, con ella en medio en un escenario blanco, la apuesta por el ritmo era más que evidente, y su actitud en el escenario, tan divertida, hace que pocos se le resistan. Un ejemplo de que sí, un artista puede sorprender al público con las mismas canciones de siempre.

Y de canciones de siempre iba el concierto de Nile Rodgers y Chic. Su repertorio es sensacional, así que poco malo podemos decir de composiciones propias como ‘Le Freak’, ‘Everybody Dance’ o ‘Good Times’, eficaces y auténticas muestras de historiografía disco. Otra cosa es que se meta en berenjenales tocando las canciones que ha producido o co-escrito, como ‘Like a Virgin’ de Madonna, ‘Notorius’ de Duran Duran o el mismísimo ‘Get Lucky’ de Daft Punk, que ya puede tocar. El resultado en esos momentos fue contradictorio. Por un lado el talento de Rodgers para la música debía ser reconocido. Por otro, lanzar versiones de orquesta puede valer en un crucero por el Mediterráneo o en un hotel de Marbella, pero resulta temerario hacerlo en un festival y pretender salir indemne. Nada de eso les ocurrió a Rudimental, que firmaron el mejor concierto de la noche del Sónar. Lo más alucinante de su actuación fue su sonido, impecable, creado por la armonía de doce músicos sobre el escenario que, además, hacen coreografías. Su música es capaz de mezclar estilos clásicos como el ska y el reggae con otros como el drum&bass para transformarlos en algo propio, bailable y, además, bien interpretado. Como decíamos de WhoMadeWho, Rudimental han demostrado ser una apuesta segura para un festival ideal.
A estas alturas todas las ofertas están enfocadas al placer. SónarCar comenzó siendo casi una broma de sus directores para poner la banda sonora a los coches de choque, y ha terminado siendo un punto de encuentro para los más fiesteros del festival. Es además el escenario que tiene mejor sonido, mucho más recogido y con unos altavoces impresionantes prestados a experiencias para la abstracción y el baile, como la propuesta underground de DJ Nigga Fox. En SónarPub, Brodinski nos acercó a la madrugada con una sesión gamberra pero valiente. Sin parar de fumar, mezcló techno, dubstep y house, derrochando una energía contagiosa, mucho más complaciente con el baile que sus remixes. No en vano, en su trayectoria ha colaborado con Laurent Garnier, Erol Alkan o A-Track, y con Kanye West junto a su gran amigo Gesaffelstein. También está en el sello de Tiga, artista al que el festival encargó la tarea de clausurar. El calor de estos días estaba en realidad anticipando una tormenta de campeonato que trató de arruinar los últimos bailes. Nada más lejos. Con poquísimas interrupciones y aunque esperábamos en realidad poco de él, Tiga terminó por sorprendernos con los encantos de una sesión elegante de electrónica de baile, que los aguerridos aficionados siguieron desde los pasillos interiores, excepto algunos aventureros que optaron por lanzarse sin remedio a la pista para dejarse empapar por el ritmo. Así el Sónar dio por clausurada una edición que, por muchos motivos y con esa dualidad bien asimilada, podemos catalogar de histórica. Otra vez. Sr John, Txema.
Fotos: Sónar.es.
El batería de Smashing Pumpkins abandona el grupo
Aunque no lo creáis, detrás de Smashing Pumpkins no sólo está Billy Corgan, aunque parece que con el tiempo así será. La última noticia que nos llega de la formación es que Mike Byrne, batería del grupo, ya no forma parte de la banda. Con un escueto “Mike, como Elvis, ha dejado el edificio” daba Corgan por terminada su relación laboral con el ex miembro de Mötley Crüe. Las razones del abandono son inciertas pero el nombre de Byrne aparecerá en el próximo disco de los Smashing, ‘Monuments To An Elegy’, que saldrá a la venta el próximo año. Todavía no se ha confirmado si el nuevo batería será un gatete.
Jennifer Lopez hace «twerking» para Diplo
Una de las cosas que más expectación levantaba del nuevo trabajo de Jennifer Lopez era escuchar qué había hecho Diplo en un corte que se titula ‘Booty’. Con su álbum a punto de salir, ya podemos comprobar cómo ha quedado el resultado de esta unión. La canción, con el sonido indiscutible de su productor, está hecha para mover bien el culo, como demuestra el avance en vídeo. JLo y un grupo de bailarinas nos enseñan cómo se hace un twerking con fundamento. Sólo un minuto de avance en el que Jenny no tiene ningún reparo en sacar partido a sus famosas posaderas. Olvidemos el bochorno del Mundial y concentrémonos en esto.
Hidrogenesse titulan su disco ‘Roma’
Hidrogenesse han desvelado cómo se llamará su próximo disco, que se espera para el próximo otoño: ‘Roma’. El anuncio viene acompañado de un par de actuaciones en la capital italiana, pues los autores de ‘Vuelve conmigo a Italia’ han sido invitados a colaborar en el proyecto audiovisual de Aníbal Santaella para la Academia de España en esta ciudad. El sábado 21 pondrán música en directo al vídeo ‘Porta Magica’ de Aníbal y el día 22 presentarán sus nuevas canciones en la Accademia di Spagna «de la manera más sencilla: piano, voz y algún otro cacharro, con la intención de presentar y explicar las canciones y los temas que se tratan en el disco». Entre ellos, cortes ya estrenados en vivo o en estudio como ‘Moix’, ‘El artista’ o ‘Dos tontos muy tontos’, pero también otros nuevos.
En nuestro país tocarán el 27 de junio en Valencia, el 5 de julio en Vida Festival, el 11 de julio en el Festival de Poesía de Caldes d’Estrac y el 12 de septiembre en South Pop Isla Cristina.
Hidrogenesse «Moix» from Austrohúngaro on Vimeo.
Kanye West y Bon Iver, en lo nuevo de James Blake
Ya era hora de que James Blake comenzara a hablar de su siguiente disco tras el éxito de ‘Overgrown’. El artista lo ha hecho en exclusiva durante su paso por un festival de Manchester. Según sus propias palabras, su tercer disco está a la mitad y espera que se publique a principios del próximo año. A pesar de que no sabe si acabarán en la versión final del disco, Blake reconoce que ha estado escribiendo música junto a Justin Vernon de Bon Iver y que espera colaborar con Kanye West, algo de lo que se viene hablando desde hace algún tiempo. Además, el británico habla de otra colaboración que no quiere nombrar por ahora, pero con la que está muy emocionado. Los próximos meses se irán despejando dudas. Aquí el vídeo de la entrevista y su concierto íntegro en el citado festival, Bonnaroo, de este fin de semana. Os recordamos que James Blake estará en agosto en nuestro país.
Kasabian, top 1 en Reino Unido
Kasabian, cabeza de cartel del próximo FIB, son el nuevo número 1 de las listas británicas con su disco ’48:13′, del que han vendido 70.000 copias en siete días, una buena cifra que muestra la solidez de la banda. Es el cuarto álbum de Kasabian que llega a la máxima posición tras ‘Empire’, ‘West Ryder Pauper Lunatic Asylum’ y ‘Velociraptor!’. En verdad, su debut nunca fue top 1 aunque es su disco más vendido al haber logrado un triple platino en este país.
Jack White entra al puesto 4 con ‘Lazaretto‘ -luego no repite el número 1 de ‘Blunderbuss’-, mientras First Aid Kit se quedan a las puertas del top 10 con su nuevo disco: ‘Stay Gold‘ es puesto 11. Otras entradas interesantes son el disco sola de Chrissie Hynde (número 22), lo nuevo de Glass Animals (top 92), y lo nuevo de Bob Mould (‘Beauty and Ruin’ es top 96).
Peros en el ameno concierto de AlunaGeorge
Anoche fue el Sónar, sí, pero también AlunaGeorge. El dúo británico compuesto por Aluna Francis y George Reid presentó su excelente ‘Body Music‘ en la sala Razzmatazz de Barcelona dentro del marco del festival This Is Hardcore y lo hizo acompañado de su banda de directo. El set se hizo corto y tuvo sus pros pero también sus contras.
No sé si benefició a AlunaGeorge tocar a las 2.30 de la madrugada con parte del público ya algo cansado pero lo cierto es que su concierto, en general, resultó entretenido. El dúo intercambió momentos de euforia como ‘White Noise’ con otros más introspectivos como ‘Diver’ siempre recibiendo buena respuesta de un público que celebró ante todo los ritmos de ‘Lost & Found’, ‘Best Be Believing’, ‘I Know You Like It’ y por supuesto esa versión totalmente «cool» del ‘This Is How We Do It‘ de Montell Jordan.
AlunaGeorge ofrecieron un concierto ameno, pero el dúo no terminó de sacar partido a su nítido sonido compuesto por beats viscosos, líquidos y quebradizos, en disco una completa delicia. Trasladar una propuesta como esta a una sala no suena a tarea fácil, desde luego, y el sonido de ‘Body Music’ se resintió en su traducción al directo con una banda que desproveyó la mayoría de los temas de su calidad y emoción original. ‘Attracting Flies’, sin ir más lejos, sonó pobre y nada excitante para lo que es en realidad y no solo por culpa de los problemas técnicos que entorpecieron el inicio del show.
Ahora que Francis y Reid preparan nuevo disco y no con cualquiera, sino con Avicii y Diplo, será interesante descubrir hacia dónde lleva el dúo su directo. Si el sonido de ambos productores les influye de manera importante a buen seguro asistiremos a shows más intensos y probablemente mejor acabados; por el momento, los autores de uno de los debuts de la década aún tienen que ofrecer un directo igual de bueno. Veremos en el futuro.
Foto: Vicky Pérez Bello
Lana Del Rey / Ultraviolence
“Ojalá estuviera muerta”, cantaba Lana Del Rey en ‘Dark Paradise’, uno de los cortes incluidos en su álbum debut, ‘Born To Die’. La muerte no es una de las temáticas más recurrentes en las letras de Lana pero sí tomaba un inusitado protagonismo hace unos días en aquella entrevista concedida a The Guardian en la que Del Rey confesaba que preferiría estar muerta y que dos de sus mayores modelos a seguir eran Kurt Cobain y Amy Winehouse. Que Lana es un ser atormentado por la depresión solo lo saben ella y sus seres cercanos pero no hay que ser muy listo para darse cuenta de que la chica bien del todo no está. ‘Ultraviolence’, su nuevo álbum, continúa alimentando la idea de una Lana sumida en una tristeza permanente y alienada del mundo que la adora, angustiada por historias del pasado y del presente e incapaz de vislumbrar un futuro cierto incluso junto a su actual pareja Barrie James-O’Neill, a quien identifica como un personaje “oscuro” que habita “en su propio mundo”. Pues como Lana.
Ha producido ‘Ultraviolence’ Dan Auerbach de The Black Keys. Al parecer, Lana ya tenía terminado el disco cuando conoció a Auerbach y se dio cuenta de que lo que necesitaba el álbum de verdad era una atmósfera más flexible, honesta y cruda; más rock ‘n roll. Convencida de ello, Grant regrabó todo el álbum de nuevo junto a Dan utilizando “micrófonos baratos” para darle al disco un “espíritu más casual y californiano” y grabando cada toma vocal una sola vez. Lana, Auberbach y su banda y orquesta y nada más, eso es ‘Ultraviolence’. Solo hay que escuchar el hermoso bonus ‘Flipside’, conducido principalmente por una pantanosa guitarra eléctrica, para entender el cambio. Adiós, Hooverphonic; hola, Mazzy Star.
En muchos aspectos O’Neill, ex miembro de la banda de folk-rock Kassidy, parece el nuevo Blake-Fielder Civil. “No digas que me necesitas / cuando lo único que haces es irte una y otra vez”, lamenta Del Rey en la desoladora ‘Pretty When You Cry’. En el tema más alegre del disco, ‘Florida Kilos’, Lana gimotea sobre lo fácil que es encontrar crack en Florida y lo divertido que es metérsela de fiesta (“yayo, yayo, yayo”, repite Lana una y otra vez como si fuera el corro de la patata). ‘Ultraviolence’, con sus acertadas referencias a ‘La naranja mecánica’ y a ‘Lolita’, nos sitúa en una secta de adictos liderada por un gurú masoquista identificado como Jim cuyos golpes “parecían besos” (como el clásico de los Crystals). “Estaba llena de veneno / pero bendecida por la ira y la juventud”, canta Lizzy. Amor tóxico, drogas, violencia. ¿No había salido ya ‘Back to Black’?
Comparaciones aparte, ‘Ultraviolence’ es en realidad un disco 100% Lana Del Rey, más una evolución lógica de la primera entrega, de hecho, que un rompimiento total de su sonido. No hay clásicos a la altura de ‘Video Games’ o ‘Blue Jeans’, pero sí buenas canciones y buenas letras (¿qué esperar de la autora de ‘Money Hunny’?) a lo largo de todo su minutaje. La destacada ‘Old Money’, una de esas baladas tan aptas para las “altas horas de la noche”, como diría su ídolo Frank Sinatra, y que perfectamente podría haber cantado Julie London; no solo conecta temáticamente con ‘Young and Beautiful’ sino que recupera su melodía de un tema antiguo que Lana grabó en 2006 llamado ‘Metamphetamines’, y además samplea a Nino Rota. Por su lado, ‘West Coast’, el notable número de rock suave que presenta el largo, regresa a las colinas de Hollywood desbordado de ambición, ‘Money Power Glory’ prácticamente continúa su historia desde el éxito y un mayor dramatismo melódico, y todo el disco está inspirado en la adoración de Lana por los hombres y particularmente en su incapacidad de satisfacerla emocionalmente ya sea por su desinterés o adicción a las drogas (‘Cruel World’, ‘Shades of Cool’, ‘Pretty When You Cry’) o porque Lana, en posición de “la otra”, como en la bellísima ‘Sad Girl’ o en la destacable versión de ‘The Other Woman’ de Nina Simone, atiende desolada al inminente fin de la relación.
Uno de los pocos instantes del disco que da un respiro al oyente es ‘Brooklyn Baby’. Lana presume de novio, de colección de jazz y de devoción por la poesía beat mientras entona una melodía preciosa, susurra y ronronea palabras con su fresca sensualidad o fuma marihuana. “Mi novio es guay / pero no tanto como yo”, bromea. De lo mejor que ha escrito, dardo a los críticos incluido: “Me juzgan como a un libro ilustrado / por los colores / como si hubieran olvidado leer”.
Más obvia en ese aspecto, aunque también mucho más oscura, más «lynchiana», es ‘Fucked My Way Up to the Top’, en la que Lana defiende su ascenso honesto a la música mientras se mete con una “cantante que se burló de mi supuestamente falso estilo para luego robarlo y copiármelo”. ¿Alguien ha dicho Lorde? No es, sin embargo, la mejor canción pese a su título; en realidad, «Fucked» recurre a ideas ya muy vistas en el catálogo de Lana sin ser especialmente espectacular, y lo mismo se puede decir de otros cortes del álbum como ‘Pretty When You Cry’ o ‘Money Power Glory’, buenas canciones por sí mismas, pero carentes de identidad. Ese es el gran pero que se le puede poner a un ‘Ultraviolence’ que no obstante gana en atmósfera y ocupa su propio universo de miseria y desolación gracias a su producción y a unas canciones que, sin ser clásicos, añaden emotividad y elegancia al conjunto, con el destacado bonus track ‘Is This Happiness?’ prácticamente definiendo todo el disco. “La vida es hermosa / pero no tienes ni idea”, lamenta Lana en ‘Black Beauty’. Qué irónico, después de todo.
Calificación: 7,6/10
Lo mejor: ‘Cruel World’, ‘Ultraviolence’, ‘Shades of Cool’, ‘Brooklyn Baby’, ‘West Coast’, ‘Sad Girl’, ‘Old Money’, ‘Is This Happiness’
Te gustará si te gusta: Mazzy Star, David Lynch, Julie London
Sónar 2014: viernes

El sobresaliente nivel de la histórica jornada inaugural no ponía las cosas fáciles al segundo día. No sabemos qué tiene este festival que siempre supera nuestras expectativas, como si el factor sorpresa formara parte indisoluble de su ADN. Aún es pronto para saber si estamos ante un nuevo récord de público, pero todo apunta a que, al menos, lo igualará. Ya desde las primeras horas del día hubo colas para entrar en la instalación sonora de DESPACIO -se había corrido la voz- y los conciertos daban la impresión de estar siempre colmados por un público entusiasta al que vemos, por ahora, mucho más recatado en la selección de su vestuario: cada vez cuesta más encontrar las «pintazas» y los modelos imposibles tan habituales en Sónar Día, aunque algo queda. El calor está siendo protagonista involuntario de las jornadas diurnas, y eso provoca que la gente piense más en quitarse la ropa que en ponérsela.
Empezamos temprano, con un poco de vértigo ante todo lo que se nos venía encima, para ver al madrileño Henry Saiz defendiendo su último trabajo, que para nosotros forma parte del top de mejores discos del año pasado. Precisamente queremos dejar clara nuestra admiración hacia el madrileño para ilustrar mejor la magnitud de la decepción. El rollo retro y el aroma a new age que tanta gracia nos hacen en su trabajo de estudio se vuelven en directo feístas y forzados, y lamentamos en especial la versión medio tiempo de ‘Love Mythology’. En general todo el repertorio le deslució bastante, enmarañado en un entramado de capas superpuestas que no iban a ningún sitio. Valoramos que Saiz no tirara del piloto automático y que eligiera un formato de banda con dos vocalistas -eso sí, con barra libre de vocoder-, pero el sonido, desde luego, no le ayudó. La audiencia, eminentemente española, parecía más interesada en hablar de sus cosas.
Poco después, mientras DJ Der mostraba lo peor de sí mismo en el Village con una sesión exasperante, Forest Swords nos trajo uno de los espectáculos con mejores resultados, la gran sorpresa de la jornada del viernes. Con unos sonidos alejados de la pista de baile, la electrónica trascendente de este artista británico se funde a la perfección con unas imágenes bellísimas y de factura cinematográfica, capaces de crear unas atmósferas únicas, entre el terror y la melancolía. Además de las imágenes, estaba acompañado por un bajista que tenía enfrente y no al lado, como habría cabido esperar. Matthew Barnes, el hombre que se esconde tras Forest Swords, supo que se había metido a la gente en el bolsillo y se mostró en todo momento emocionadísimo. La conexión con el público fue total. No le perdáis la pista.

El calor de las primeras horas de la tarde parecía capaz de romper las piedras. Ahí, en el Sónar Village, vimos derretirse a Jessy Lanza con un sonido calcado, para bien, al de los Junior Boys. No en vano, la producción de Jeremy Greenspan, uno de los miembros del dúo canadiense, está muy presente en todo su repertorio. Jessy se mostró divertida pero muy concentrada entre dos teclados y un micro, a ratos ensimismada, y la audiencia acudía por goteo hasta la catarsis del final de su show, provocada por un correspondiente subidón de volumen que puso de pie a algunos dormilones que yacían desparramados por los pocos lugares con sombra del escenario del césped de plástico.
La actuación del dúo británico Simian Mobile Disco fue avanzando a cámara lenta, con una introducción ambient tan extendida que a algunos se les hizo interminable. Su propuesta parecía basada precisamente en una lenta ascensión, en un viaje hipnótico que despegaba a velocidad de crucero. Sí, nos gustó, pero quien esperara los hits que inundan su discografía se quedó con las ganas, porque en este show los temas son prácticamente irreconocibles y los visuales, la verdad, no eran nada del otro mundo.
Si tuviéramos que conceder el premio a mejores sampleadores de esta edición debería ser para Matmos. Quizás también el de mejor vestidos. Esta pareja de San Francisco lleva dos décadas haciendo uso de grabaciones de lo más dispar, experimentos de laboratorio con samples de liposucciones, bisturíes, cirugías y exámenes auditivos, homenajes a la cultura gay o al mundo de la parapsicología y la telequinesis. El concierto no fue de digestión ligera, pero al final tiraron de la salsa sin saber muy bien por qué, y ese detalle nos encantó.

Bonobo, uno de los mejores representantes del sello londinense Ninja Tune en la presente edición, ha ejercido una influencia evidente en artistas como Pantha du Prince o Gold Panda. Lo suyo son ritmos que se expanden como bomba de racimo, y su poder hipnótico es interminable, apoyado por un bajo seguro y contundente. También nos pareció de lo mejorcito lo que nos dio Oneohtrix Point Never. Ahora sí entendemos a Sofia Coppola, que ha elegido al norteamericano de ascendencia rusa como selector de las bandas sonoras de sus películas. La atmósfera futurista y densa de su concierto en el Sónar Cómplex era capaz de dejarte aturdido de tanta belleza.
La locura que despertaron los bailes y las canciones de FM Belfast en el Village quedará para los anales de este festival. Explosión de confetti y parafernalia fiestera en un show desternillante de versiones celebradísimas, como el ‘Wonderwall’ de Oasis metido en el pasapuré. Si pudiéramos hacer un mapa conceptual de palabras unidas a este espectáculo lo tendríamos fácil: fiesta, bombo y más fiesta, justo lo que el público necesitaba. Eso quien decidiera perderse otra de las convocatorias más importantes del día, la actuación del británico Jon Hopkins defendiendo con ganas y acierto su aclamado trabajo ‘Immunity’, lleno de capas sintéticas que causaban impacto en una abarrotadísima sala, volcada en una música que te invita a ser tú mismo.
Nos pareció un acierto la forma de dividir el esperadísimo concierto de Röyksopp y Robyn, indiscutibles cabezas de cartel del primer encuentro nocturno de esta edición que lleva visos de convertirse en la mejor en la historia de Sónar. Se distribuyó en tres bloques de 40 minutos: el primero para el dúo noruego, el segundo para Robyn, y un tercero que trasladó el disco conjunto que acaban de publicar, más el bonus track de su histórico hit. Estaban acompañados en todo momento por una banda muy simétrica (dos baterías, saxo, teclados) que sin duda aportó una indispensable calidad instrumental. En conjunto, la puesta en escena fue impecable, lo mejor de todo, basada en un espectacular juego de luces. Röyksopp nos hicieron entrar en calor (hay una versión de ‘Poor Leno’ que guardaremos siempre en nuestra memoria), mientras que la parte de Robyn fue más de radiofórmula, un show digno de una superestrella del pop para bien y para mal… algunas canciones suenan algo previsibles pero fueron interpretadas con una presencia, la de Robyn, que es extraña, pero atractiva. Como las máscaras de lentejuelas plateadas que llevaron todos los músicos en el último tercio de este show vibrante.
Sónar Pub es el refugio de las propuestas más hedonistas y más in. Tras el concierto, algo siniestro, de Woodkid, se daba paso sin descanso al pop sintético de Caribou, pasando por las incontenibles melodías disco de Todd Terje y esa mágica lección de buen gusto que nos dio Kaytranada. Todo en el escenario más animado del festival, y eso que tenían competencia: las opciones más dubstep de Pretty Lights y de Flux Pavilion, o el inconfundible y aparatoso techno de la troika de Richie Hawtin o de Gesaffelstein.
Mención aparte merece Moderat, una banda a la que le perdonamos el cierto anquilosamiento de su sonido porque, en definitiva, siguen haciendo canciones bonitas y las concesiones al baile son siempre celebradas por un público que vitoreaba cada una de sus canciones. Sobre todo las del primer disco, desde ‘New Error’ hasta la preciosa ‘Rusty Nails’. Para terminar, la sinvergonzonería química y enfocada al hedonismo de The Martínez Brothers puso el broche canalla a esta deslumbrante jornada. Sr John, Txema.
‘X-Men: Días del futuro pasado’: Mutantes contra Terminators
Vale. Sí. Primero fue el cómic de Chris Claremont y el dibujante John Byrne -enero y febrero de 1981- y luego las películas: 1984 y 1991. Pero al ver el comienzo de ‘X-Men: Días del Futuro Pasado’ es imposible no acordarse de los ‘Terminator’ de James Cameron, en especial del segundo. La mezcla de distopía apocalíptica, viajes en el tiempo, mad doctors y androides letales es tan similar que casi parece un remake. No sale Sarah Connor durmiendo al lado de Lobezno de milagro.
Pero no importa. Bryan Singer se encarga de espantar cualquier sensación de déjà vu a golpe de: 1) hallazgos visuales: la primera lucha con los Centinelas interceptados a través de agujeros espacio-temporales, la fabulosa secuencia donde vemos la realidad a la velocidad de Mercurio mientras suena el ‘Time in a bottle’ de Jim Croce, 2) humor irónico y desengrasante: estupendos gags verbales y visuales, la mayoría protagonizados por Lobezno, 3) atractiva estética: el choque temporal le da a la película un cautivador aire retro, 4) potencia narrativa: ese trepidante final mezclando dos líneas temporales, y 5) guiños nostálgicos: hay cameos capaces de hacer soltar lagrimitas a los fans más sentimentales.
Lo mejor que se puede decir de la película es que está a la altura de su gigantesca ambición. Un sofisticado tour de force narrativo y estético, visualmente apabullante, capaz de unir de forma armónica las diferentes líneas argumentales de la saga: la emprendida por ‘X-Men: primera generación’ (2011), la trilogía iniciada por el propio Singer y hasta los spin off de Lobezno.
A pesar de cierto desequilibrio entre las tramas –el pasado da mucho más juego, y el director lo sabe- y de esos inevitables tics de retórica de blockbuster (¿hay algún director en Hollywood, salvo Christopher Nolan, capaz de imprimir algo de personalidad a una superproducción?), ‘X-Men: Días del futuro pasado’ cumple con las expectativas creadas: dura más de dos horas, pero vuelan como Magneto. 8,5.
Un periódico de Almería indemnizará a Bisbal
Más dinero para David Bisbal. El cantante ha ganado una denuncia contra un diario de Almería que había utilizado la imagen y nombre del artista para una campaña de lanzamiento de Almería Actualidad. A pesar de que los abogados de Bisbal pedían 145.000 euros en concepto de indemnización, finalmente el Supremo ha condenado al periódico a pagar la cantidad de 55.000 y a retirar todo el material publicitario con la imagen del artista, así como a abstenerse de volver a usarla en el futuro sin permiso expreso.
Él es Sander Kleinenberg
El autor del misterioso snippet presentado por Billboard el mes pasado, esa «leyenda camaleónica del dance», es definitivamente el holandés Sander Kleinenberg. A pesar de que fue presentado en la BBC con el sobrenombre de «ID», el DJ acaba de agenciarse el corte ‘We Are Superstars’ en una entrevista con DMC World. Eso sí, lo presenta con otro sobrenombre más, 5k (5ander Kleinenberg), y lo sitúa como «el mejor disco que ha hecho en años», incluyéndolo en una playlist de sus canciones favoritas actuales por donde también pasan un remix suyo de Jamie Cullum y uno ajeno de los Smiths. Le espera una residencia en Ibiza los martes, dónde si no.
¿Y quién es Sander Kleinenberg? En primer lugar, y de manera extrañísima, una persona sin historial en Billboard, en segundo, una persona muy poco camaleónica, y en tercero, un reconocido productor y dj de música house que ha sido premiado por ejemplo por una remezcla de ‘Rock Your Body’ de Justin Timberlake. Debajo, podéis escuchar algunos de sus hits más populares, ‘This is Miami’, ‘The Fruit’ y ‘My Lexicon’.
Su trabajo se parece tanto a Daft Punk porque, como Avicii, está en el disco de remezclas de ‘Tron’ y de hecho, hay otra conexión con el productor de Madonna: Sander está entre los 150 privilegiados que el multimillonario Avicii sigue en Twitter. A pesar de que el equipo de Madonna ha negado que el famoso snippet sea de la cantante, sigue el culebrón pues, de manera surrealista, la canción continúa sin ser lanzada al mercado, ni anunciada siquiera en el Facebook oficial de Sander Kleinenberg. La última es este tweet de un DJ polaco que anuncia el tema como el single de Madonna. Sander lo ha marcado como «favorito».
https://t.co/JKrj9hPxoI new singel from Madonna :) http://t.co/Jyx9XjI5v4
— Laudanum (@monolaudanum) June 8, 2014
¿Alguien intentando vender la pista o comprarla por aquí o por allá, quizá? ¿Alguien arrepentido de habérsela comprado? ¿Alguien arrepentido de haberla vendido? A la de 1, a la de 2…
Gracias a Converse y Johnny_Utah en el foro de Madonna por el seguimiento.
The Antlers / Familiars
‘Hospice‘ es uno de esos discos cuya escucha no puedes afrontar cada día de tu vida por su crudeza, pero que cada vez que te cruzas en una estantería te revuelve las tripas. Un álbum capital no sólo por su trasfondo conceptual, el de una joven que muere de cáncer, una historia con dobles lecturas y matices sobre la que en años siguientes hemos ido averiguando más (la analogía del cáncer con una relación disfuncional, el carácter abusivo de la protagonista); sino por la calidad de las canciones y lo adecuado de su producción tan pronto épica como comedida, en perfecta comunión con lo que se quería expresar: la violencia y la calma dentro de la relación, la violencia de una enfermedad que te devora y la calma de la nada después de la muerte.
El marrón de superar aquello artísticamente no hubo de ser nada comparado al infierno por el que seguramente tuvo que pasar el grupo al revivir aquellas letras cada noche de gira, y el siguiente disco, ‘Burst Apart‘, más ambiental, dejaba media decena de canciones también notables, pero en otras quedaba claro que The Antlers no iban a ponérselo fácil al público, que no buscaban ser la nueva banda llenaestadios a lo The National o Arcade Fire. ‘I Don’t Want Love’ era un gran tema, sí, pero no al modo de un ‘Bloodbuzz Ohio’ o un ‘Ready to Start’.
The Antlers publican ahora otro lanzamiento más, ‘Familiars’, y repite la línea arisca: el grupo pega un giro estilístico y no para buscar ser más accesible. Más bien todo lo contrario, como si lo que quisieran fuera reencontrarse con el momento de intimidad perdido antes de hacerse «famosos» y prefirieran quedarse solos otra vez. La idea es dar a las canciones un ambiente más calmado, por momentos jazzie, amparado en una sección de viento pilotada por Andrew Dunn y Jon Natchez (este y el también colaborador Kelly Pratt han formado parte de Beirut) y que discretamente aparece, desaparece y vuelve a aparecer a lo largo de estos 53 minutos.
El calado de las tres primeras canciones es magno. El single ‘Palace‘ habla sobre construir un espacio propio cuando «hay una cola para entrar en el cielo que no deberíamos esperar», mientras el siguiente sencillo ‘Hotel‘, aunque de letra macarra (esos repetidísimos «fuck» no terminan de casar con la belleza de la música), alterna igualmente frustración y rabia con esperanza. Una marca de la casa. En medio, ‘Doppelgänger’, siete minutos sobre enfrentarse al lado que menos nos gusta de nosotros mismos –inspirado en los desdobles de personajes de la sala de las cortinas rojas de ‘Twin Peaks’-, que se hacen cortos debido al exquisito gusto en la autoproducción de la banda, en los que se mima cada punteo, cada piano, cada batería.
¿Qué encontramos en el resto del disco? Más canciones excelentemente arregladas, con momentos para dejar ir la mente, como el fantástico final de ‘Revisited’, ecos de Lou Reed, cierto aroma dream pop y mariachi siempre bajo el mismo manto estilístico… pero también trucos repetidos, menos composiciones significativas y cierta languidez que incluso en sextas y séptimas escuchas no termina de dar una gran recompensa. La intención de las canciones en su búsqueda de la identidad y de un hogar es clara, pero para la llegada de ‘Refuge’ el álbum se ha convertido en una experiencia demasiado monótona. El grupo se ha lanzado al vacío de anteponer el buen gusto a la canción, antes de consolidar una base de fieles.
Marky Ramone habla sobre el disco de oro
Uno de los WTF’s de la semana pertenecía a los Ramones, que «recibían» el primer disco de oro de su vida cuando, como informábamos hace unos días, tres de sus protagonistas están ya muertos y otro abandonó el grupo en 1978. Pero uno de los miembros que llegaron más tarde a los Ramones sí está vivo y ha hablado con Europa Press sobre este tardío reconocimiento. «Creo que nunca es demasiado tarde. ¿Por qué no? Es mejor tener estos reconocimientos ahora que no tenerlos nunca. Me encantaría que ellos (Johnny, Joey y Dee Dee) estuvieran aquí con nosotros para poder verlo, pues construimos esto todos juntos como una familia. Tuvimos nuestras diferencias, pero al final todos amábamos al grupo, que estaba por encima de cualquier problema. Pero mientras nuestra música fluya sus espíritus estarán aquí… así que me tomaré los próximos conciertos como una celebración de este Disco de Oro para ellos».
Marky Ramone, que se pasa de vez en cuando para tocar o pinchar en nuestro país (es habitual de Razzmatazz) nos vuelve a visitar este mes de junio como Marky Ramone’s Blitzkrieg. Estará el 16 de junio en Barna, el 17 en Valencia, el 18 en Murcia, el 19 en Granada, el 20 en Madrid y el 21 en Ourense. Por si te quedas con ganas de más, volverá enseguida: el 4 de julio estará en Bilbao y el 5 de julio en Santander. Detalles, en su web.
Erland & The Carnival, en el bingo
El trío Erland & The Carnival, que integran Erland Cooper, David Nock y Simon Tong, ex guitarrista de The Verve, tiene en el horizonte un nuevo trabajo titulado ‘Closing Time’, que saldrá a la venta el próximo 25 de agosto. El director James Moore es el encargado de realizar un clip para el primer sencillo de este nuevo álbum de la banda. Se trata de la canción ‘Quiet Love’, que evoluciona entre imágenes de unos pensionistas jugando al bingo mientras una camarera y misterioso personaje con una bolsa en la cabeza se intercambian miradas y algo más.
Cerrado el cartel para Festival Do Norte
El Festival Do Norte ha terminado de perfilar el cartel de su edición de este año, por la que pasarán The Horrors, The Pains Of Being Pure At Heart, Russian Red y Lori Meyers, entre otros. We Have Band, KAKKMADDAFAKKA y Wild Balbina son otras de las últimas incorporaciones del festival en la edición de este año, que tendrá lugar los días 3, 4 y 5 de julio en La Isla de Arosa en Galicia.
Además, habrá sesiones especiales matutinas de La Bien Querida, The Wave Pictures (vs ‘Artistic Vice’ de Daniel Johnston) y Templeton. La organización ha publicado los horarios, así como la distribución por días, que se pueden consultar en su web.
Escucha ‘Is This Happiness’ y ‘Flipside’ de Lana del Rey
¿No estás satisfecho con todo el disco de Lana del Rey y sus bonus tracks oficiales? Los bonus tracks del disco para iTunes, para Fnac, etcétera, están también empezando a aparecer online. Siguiendo con el chorro sin control de filtraciones que suele rodear a la cantante, en Soundcloud ya puedes escuchar ‘Is This Happiness’ y ‘Flipside’. Además, ‘Shades of Cool’ será más que un single promocional. En Instagram puede verse parte de su vídeo. Más en nuestro foro de Lana del Rey.
Os recordamos que la cantante actuará en Vida Festival.













La protagonista en las listas americanas de la semana es Miranda Lambert, que parece que ha recogido el testigo de Taylor Swift ahora que esta ha cedido terreno a las modernidades. El álbum ‘Platinum’ de la cantante de 30 años, el quinto de su carrera, es el primero en ser número 1 en Estados Unidos. Lo ha logrado además no por los pelos sino con unas saludables 179.000 copias. Billboard apunta que cada disco de Miranda ha vendido más que su predecesor en su primera semana. ‘Kerosene’ debutó en el puesto 18 con 40.000 unidades, ‘Crazy Ex-Girlfriend’ lo hizo en el 6 con 53.000, ‘Revolution’ llegó al 8 con 66.000 y ‘Four the Record’ fue top 3 con 133.000. El éxito de ‘Automatic’ (a pesar de su género sube al 35 en el Billboard Hot 100) garantiza una buena vida al álbum, que de manera destacada está consiguiendo
Entre los grandes fracasos de 2014 y a falta de un milagro (ha presentado multitud de singles sin que ninguno llegue a despegar), sin duda hay que destacar el regreso de Lily Allen después de cinco años. Sus dos primeros álbumes fueron triple platino en Reino Unido y lograban una tímida pero creciente repercusión en Estados Unidos y otros territorios como España. Pero ‘
Aunque la misoginia habitual en el pop hace que la palabra «flop» pertenezca más bien al ámbito femenino, ‘









