No confiaba mucho en que Moby hiciera un buen disco y casi no tenía ni ganas de oírlo, pero el otro día pincharon en un club ‘Lift Me Up’ del disco anterior y aquello fue un subidón tan increíble como inesperado, por lo que me he decidido a darle una oportunidad al nuevo, ‘Last Night’. Lamentablemente no es muy bueno y es una pena porque Moby me cae bien.
La idea era rendir un homenaje a la ciudad de Nueva York, una ciudad por la que lleva saliendo 25 años. Sin embargo, en muchas ocasiones parece que lo que le ha salido refleja esa decadencia que vive la ciudad según gente tipo Madonna. Y es que ninguna pista está a la altura del tema que hizo con Deborah Harry para el recopilatorio anterior, ‘New York, New York’. El hip-hop del single ‘Alice’ es como del peor Tricky, ‘Disco Lies’ está mejor pero no termina de despegar a pesar de los múltiples detalles que tiene para martillearte bien, ‘I’m In Love’ recuerda demasiado a un tema que está mil veces mejor producido y escrito: ‘Strict Machine’ de Goldfrapp.
Las pistas que mejor le han salido son ‘Everything It’s 1989’, apoyada en la típica voz de cantante negra absolutamente infalible, y las baladas ‘Mothers Of The Night’ y ‘Last Night’. Sobre temas tipo ‘Degenerates’, yo no sé de dónde ha sacado este chico esos sonidillos tan demodé, tan de todo a 60 céntimos que además no renueva ni para atrás. Algunas pistas resultan tan cutres que parece que estás escuchando un fake, una maqueta de Najwa, por ejemplo, como en el caso de ‘I Love To Move In Here’. Definitivamente su intento de soborno a la prensa para que se hable bien de él no le ha servido para nada.
Calificación: 4/10
Temas destacados: ‘Everything It’s 1989’, ‘Mothers Of The Night’, ‘I’m In Love’
Te gustará si: crees que ‘Play’ es un disco que está envejeciendo la mar de bien.
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The Presets suenan como Depeche Mode remezclados por Underworld en ‘Apocalypso’. O como The Knife haciendo una versión de Primal Scream. El dúo ha alcanzado el número 1 en Australia con este disco (son de allí), gracias a su estrategia de presentarlo con dos buenos singles: la festivalera ‘My People’ y ‘This Boy’s In Love’, la canción con falsete y vídeo megagay que os presentamos


El año pasado ‘White On Blonde’ de Texas cumplió 10 años, pero no hubo homenajes ni celebraciones ni reediciones ni nada de nada. El disco fue un éxito de ventas, pero no de crítica, y por tanto acumula polvo en tiendas de segunda mano. Ahora que cumple justo 11 años, nosotros sí le rendimos el homenaje que algunos seguimos pensando que merece. Después de todo una reedición XXV Aniversario recuerda el ‘Thriller’ de Michael Jackson en su 26º cumpleaños y además, ¿quién se inventó que los homenajes se hacen por lustros?





Todavía no entiendo cómo este hombre termina siendo tan sumamente irregular. O se pasa metiendo canciones en sus álbumes (su último disco, ‘Mentiroso, mentiroso’, tiene la nada desdeñable cantidad de dieciséis) o no llega (no precisamos ahora mismo cuántos temas tenía su disco anterior, 



Los talifanes de la banda británica Tindersticks quizá ya habíamos perdido un poco la esperanza de su regreso después del largo descanso que se tomaron tras el (solo) correcto ‘Waiting For The Moon’ (que se editó en 2003, aunque no lo parezca). Estos días se publica ese ansiado regreso al estudio del mítico (puedo decirlo, ¿no?) grupo de Nottingham. Su núcleo duro, Staples, Boulters y Fraser, tras tomarse su tiempo en proyectos personales y con la convicción de que «los seis ya habían hecho toda la nueva música de la que eran capaces juntos», se reunieron de nuevo a principios de 2007 para escribir nuevas canciones, dejando por tanto atrás a Dickon Hinchcliffe, Alasdair Macaulay y Mark Colwill, los otros tres miembros originales. Lagrimilla.

Siempre he querido que volvieran Portishead. Me parecía imposible que un grupo con unas influencias tan ricas y una cantante con una voz tan personal se hubiera quedado sin nada que decirnos. El blog de Geoff en el que ponía a caldo a Gnarls Barkley y su consecuente aversión hacia los grupos asociados al «trip-hop» hicieron aumentar mis ganas por oír su nuevo trabajo. De la misma manera que si Javier Aramburu declarara que todo el tecnopop en castellano que se ha hecho después de Family es una mierda, esta opinión haría más apetecible un hipotético regreso de Family. 
En 2005, con ‘Confessions On A Dance Floor’ recién salido al mercado escribí esto: «Habrá gente que siga diciendo que Madonna es puro márketing a pesar de que en Estados Unidos la música disco es un milagro en radiofórmula», refiriéndome al esperable moderado éxito allí de ‘Hung Up’ y al fracaso total de ‘Sorry’, ‘Get Together’ y ‘Jump’. En realidad, ‘Confessions On A Dance Floor’, COADF para los amigos, vendió 1,6 millones de copias en Estados Unidos, una cifra muy alta para los tiempos que corren. El problema es que Madonna no pudo soportar que esas cifras vinieran de sus fans adultos. Sus canciones no sonaban en radio y no llegaban a los adolescentes, de manera que los nuevos jóvenes de este país comenzaban a verla un poco como nosotros veíamos a Sara Montiel de pequeños.


La Monja Enana, que hoy sábado tocan en la Sala Sol de Madrid por el módico precio de 6 euros, han tardado casi 10 años, que se dice pronto, en publicar su disco debut. El dúo formado por Juan Alonso y Ana de Cola Jet Set ha estado por aquí y por allá sacando singles, actuando en directo y participando en recopilatorios y homenajes, pero hasta ahora no se había centrado. ‘Un secret terrible’, que en este blog defendimos 



