Casi de inmediato y por sorpresa, el álbum de Jenny Lewis (cantante y compositora en la banda californiana Rilo Kiley) junto a The Watson Twins, ‘Rabbit Fur Coat’, me ha enganchado y ya no puedo dejar de escucharlo. En los doce temas del disco la ex-actriz recurre a influencias clásicas del pop-rock clásico americano y las lleva a su terreno con esa dulce (muy dulce) voz, consiguiendo un bonito sonido atemporal. Lo mejor del disco es que, pese a su clasicismo, las canciones no suenan sobadas y no se hace en absoluto pesado, probablemente por el bien escogido orden de los temas y por lo bonito de las composiciones, por supuesto.
Tanto en su faceta más intimista, que recuerda (mucho) a Mazzy Star, como en su vertiente más folk-pop (¿podríamos hablar de roots-pop?), las composiciones de Lewis llegan directas, sencillas y amables. Resulta difícil destacar canciones en un disco tan redondo pero, en ese eternamente ansiado planeta ideal, ‘Rise Up With Fists!’ (con un vídeo realmente gracioso), ‘You Are what You Love’, ‘Born Secular’ (¡gospel blanco!) o ‘Handle Me With Care’ (tremenda versión de The Travelling Wilburys junto a M.Ward, Ben Gibbard y Connor Oberst) serían tres, dos o uno en las radios de todo el mundo.
Lamentablemente, parece que Jenny Lewis se toma este álbum como un pasatiempo y dice seguir centrada en Rilo Kiley. Esperemos que sea temporalmente, ya que se perdería una potencial estrella mundial del alt-country. 9






















En estos días en los que ‘Aquí hay tomate’ y el diario ‘Qué’ frivolizan con la anorexia al hilo del escándalo de las modelos escuálidas de Cibeles, recomiendo un fascinante libro que también tiene que ver con los desórdenes alimenticios, esta vez en estado puro. Se trata de ‘Biografía del hambre’, de la belga (aunque nacida en Kobe, Japón) Amélie Nothomb.

Ringleader of the tormentors (2006): Hace unos meses salía la noticia. Morrissey grababa este disco de horrible título junto al productor de rock y glam Tony Visconti y amenazaba con incluir en él coros infantiles. Nos temíamos lo peor y nuestros presagios se han cumplido. Las voces de niños son tan horripilantes como pensábamos y estamos claramente ante una obra menor de Morrissey, después del que fue uno de mis discos favoritos de su carrera, ‘You are the quarry’. La cosa empieza mal con ‘I will see you in far off places’, un tema que no puedo oír sin quitarme de la cabeza el ‘Baba’ de Alanis Morissette, y sigue con ‘Dear God, please help’ y el single ‘You have killed me’, que, sin estar mal, no pertenecen precisamente a lo mejor de su carrera. La frustración se sigue alternando con la satisfacción en el resto del disco. ‘Life is a pigsty’ empieza bien, pero después de 7 minutos de lluvia y repetición, no te dan precisamente ganas de volver a escucharla. Por el contrario, la balada ‘I’ll never be anybody’s hero’ o ‘In the future when all’s well’ están bastante bien. En resumen, ni hecatombe ni uno de los discos del año. 6