
La presencia física de un artista igual no debería ser ni comentada, pero la verdad es que influye. El macarrismo de este grupo funcionaría perfectamente en un concierto de los Horrors, pero en el caso de los sonidos de Patrick Watson, tan épicos como los de las historias de Decemberists, o tan misteriosos e infantiles como en ocasiones los del tocayo Wolf, descolocan para mal. Es imperdonable el número de veces que le da la risa en mitad de una canción, la de veces que pide desesperadamente que le suban el volumen de su piano (¿no es un poco imposible que se oiga cuando el guitarrista está distorsionando a tope?) o lo que se quiere a sí mismo.
Dejando de lado esta pequeña decepción, las canciones son preciosas. Patrick Watson tiene una voz muy bonita, como la del mejor Chris Martin, y la banda tiene ideas para que su show no resulte pesado aunque no tengas su primer disco y no diferencies muy bien las canciones de su segundo, el disco estrella, ‘Close To Paradise’. Guiños blues (’Bright Shiny Lights’) o a los años 50 aparecen en medio del repertorio, que alcanza su punto álgido en tres momentos: la interpretación al piano, completamente a oscuras de ‘The Great Escape’; ‘The Storm’, dividida en dos por una ovación interminable del público provocada por la banda, y sobre todo ‘Man Under The Sea’, que el grupo interpreta en cuatro puntos de las gradas del teatro, totalmente desenchufados… hasta que al final, cuando el tema parece que acabará a cappella, sin que te des cuenta resulta que la banda ha vuelto al escenario y la canción se cierra con todos sus instrumentos. Escalofriante. 7.

Una hora antes y, aunque no estaban anunciados, sus compañeros de sello y paisanos de Montreal Miracle Fortress ofrecieron también un buen concierto. Unas siete canciones bastante apañadas que encantarán a los fans de Arcade Fire, Elbow o Doves. Mención especial merecen las pintas Rambo-Peaches de la guitarrista, bajista y corista, a pesar de su vestidín de colores y sus zapatos de tacón bajo dorados. Ella y sus elegantes compañeros, ya podían haber sido los Patrick Watson. 7.

2 Comentarios
Aaah, que bueno Patrick Watson! Le vi en la Moby Dick en Madrid y aluciné.
El momento que tu comentas de las gradas también tuvo su equivalente aquí. Se bajó del escenario con un taburete, lo colocó entre el publico, se subió a él y tocó una canción en plan músico callejero.
Luego al piano es la bomba… con momentos a lo Erik Satie (de hecho en los bises preguntaba si queríamos un momento loco o uno Satie. Optó por lo segundo).
Closer to Paradise es una joya.
“como la del mejor Chris Martin”….ahí te has ganado el cielo. Las cosas como son.