‘La isla mínima’, el thriller máximo

Por | 29 Sep 14, 15:56

la-isla-minimaHace unas semanas hablábamos de ‘El niño‘ como de una oportunidad perdida. Un thriller de sugerente ambiente y solvente reparto, que acababa haciendo aguas por los numerosos boquetes de la narración. Pues bien, si la película de Daniel Monzón es como un bote hinchable pinchado, la de Alberto Rodríguez es como una lancha de las de ‘Corrupción en Miami’: ligera pero robusta.

La mires por donde la mires, todo funciona bien en la ‘La isla mínima’. La trama policíaca es intrigante y absorbente. Avanza de manera ejemplar, con una dosificación de la información perfecta, de manual. Ni subraya de forma innecesaria ni se pasa de confusa. Los personajes están perfilados hasta en el más mínimo detalle. Tanto los dos policías protagonistas, de ideología y métodos antagónicos (fabulosos Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez), como la amplia nómina de secundarios, habitantes de las marismas que ayudan a contextualizar la trama y a hacerla avanzar.

El retrato de la sociedad española tardofranquista, de la realidad política de la época, es también excepcional. El director captura toda esa tensión pre-golpista de 1980 -el caciquismo contra los primeros movimientos obreros de la democracia-, así como la roña nacionalcatolicista que todavía cubría (¿y cubre?) a muchos pueblos españoles. Todas esas aguas residuales de la dictadura, ese machismo y oscurantismo, esa corrupción generalizada y sistemáticamente ocultada. Sin olvidar el trabajo policial: eficaz pero violento, voluntarioso pero sin medios (los policías empiezan la película sin coche y casi sin habitación).

Pero si hay algo que destaca por encima de todas las virtudes de ‘La isla mínima’, que ya es decir, es la sensacional y subyugante atmósfera conseguida para narrar esta historia. La utilización del espacio geográfico, de la belleza pero también dureza de las marismas del Guadalquivir, nada tiene que envidiar a las llanuras heladas de ‘Fargo‘ o las aguas pantanosas de ‘True Detective‘, por poner dos ejemplos de obras maestras del “thriller geográfico”. Apoyándose en la atmosférica música de Julio de la Rosa y la evocadora fotografía de Alex Catalán (¿se llevará el Goya a la tercera?), Alberto Rodríguez consigue algo parecido a lo logrado por Rafael Chirbes en su novela ‘En la orilla‘: la metáfora perfecta de una realidad social, y criminal. 9.

  • salava

    toma titular!!! :D

  • Anatema

    Es un peliculón como la copa de un pino y puno pelota.

  • Paralepopido

    Rabia por no haberla podido ver antes de todo este hype. Parece la típica película disfrutable, pero que tiene imposible cumplir cuando se ha inflado tanto el globo de las expectativas. De todas formas, genial que esta y Magical Girl levanten tanto entusiasmo (entre el público y la crítica).

  • RaulArevalofansss

    La película es lo más, maravillosa en todos sus aspectos.
    Eso sí,como curiosidad,la película hace muchas referencias al caso de ”las niñas de Alcasser”. Un poco película/denuncia.

  • eduedu

    Lo mejor del año, tanto a nivel nacional como internacional.

  • torito

    Qué ganas de verla !!!!

    Y a mí no me molesta nada que sea reconocida, es más, me parece genial.

  • Tolais

    Típica peli que hay que decir que no es para tanto, que es una copia, que, bueno, normalita; para ser guay

  • torito

    Es que para ser guay tiene que haber mucho rollo afectivo-trascendente-inconformista y que no pase nada, ja, ja, ja.

  • enrique

    Fotografía y ambientación muy bonitas pero el guión hace aguas por muchos sitios. Es un poco como las pelis de Wes Anderson, preciosas y soporíferas.

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