Sarah Records: ¿acariciando gatitos?

Por | 01 Nov 14, 10:32

in-edit‘My Secret World – The Story of Sarah Records’ es uno de los documentales musicales que nos trae el Festival Beefeater In-Edit que se celebra hasta este domingo. La película que ha preparado Lucy Dawkins a lo largo de cuatro años llega para recordar que si hay un sello venerado en el mundo independiente ese fue el creado en 1987 por dos aficionados a los fanzines, Matt Haynes y Clare Wadd. Todo fan del indie pop, del shoegaze o de la música twee que creciera después de su desaparición recuerda el día de su descubrimiento y estas dos horas de metraje no llegan precisamente para cuestionar su legado.

Al contrario: las entrevistas que protagonizan el documental, tanto a sus fundadores como a miembros de grupos tan esenciales como The Orchids -ahora de regreso en Acuarela-, The Field Mice o Heavenly (Amelia Fletcher sigue hipnotizando 25 años después), críticos tan importantes como Everett True y fans tan encantadores como Jacob de The Drums, hacen hincapié en que en Sarah Records también hubo punk y distorsión o en que sus responsables o seguidores no se pasaban el día “acariciando gatitos”.

De hecho, más allá de la música, ‘My Secret World – The Story of Sarah Records’ también retrata socialmente aquellos años. Por un lado, el documental nos muestra que Bristol no es sólo Portishead y Massive Attack, y por otro las connotaciones machistas, misóginas y homófobas que podía tener la palabra “twee” incluso a principios de los 90. Aquella sociedad tan arcaica no es tan lejana aunque parezcas estar viendo la prehistoria cuando escuchas la reacción a un tema como ‘Clearer’ de Blueboy.

El retrato de una época se ve también en la moda (el gusto por el pelo a lo cazo) o en la reacción de la prensa a Sarah Records en la era Oasis-Blur-Blur-Oasis (“¡Muere, Heavenly muere!” y “este disco es el cáncer”, se llegó a imprimir en los semanarios que todos conocemos). Pero ante todo por supuesto, el documental es una recreación en la filosofía independiente de Sarah Records, un sello en el que la música era mucho más importante que la explotación comercial, en el que sus fundadores pegaban con su propia saliva -“hasta que la lengua les sangraba”- los sellos de los paquetes con efímeros flexidiscs (¡y cartas!) que enviaban a sus fans o que hacían autostop para vender discos, durmiendo a la intemperie a la vuelta en un saco de dormir, porque “todo cuenta”.

Ese “todo cuenta” es el mayor riesgo que ha corrido Lucy Dawkins al estructurar su documental, armado en torno a todas y cada una de las referencias en 7″ del sello. Una arriesgada decisión que puede terminar desesperando al público general, si bien en cuanto al fan, no hace sino alimentar el mito y su afán completista: ¡¡¡quiero un Saropoly!!! 7.

  • Yo también quiero un Sarapoly! me gustó el documental, está muy bien llevado y a pesar de las casi dos horas que dura, no se hace nada cansino. La lástima es que no fuéramos más de 30 o 40 personas en la sala.

  • Sarita

    ¿Se puede ver/descargar el documental por internet?

  • Sarita

    Gracias Sebas!

  • Sarita

    Créditos…de los que cuestan dinero. Esperaré a que lo suban gratis a alguna parte :(

  • Prepucio López

    Sebas,

    Pon al menos que esa web es DE PAGO, lo que Sarita quería decir es si hay algún sitio donde pueda verse/descargarse el documental GRATIS, entiendes?

  • hola. en concepcion de chile los domingos no hay confiterias too many abiertas. en serio. les queria pasar 4 discos que grabe juntos. gracias. chau.
    https://luciabusquets.bandcamp.com/

  • Cris

    Joder, que son tres euros para ver el resultado de CUATRO AÑOS de trabajo. Así nos va.

  • Sarita

    Prefiero gastármelos en comer. Si quieres te cuento lo que gano yo en 4 años de trabajo…una mierda.

  • anónimo valenciano

    Pa drogas, alcohol y zapatos de marca no falta el dinero, no. No conozco el caso de Sarita y podría ser la excepción que confirme la regla y se conecte a esta web por Gowex, así que no me meto más en eso.

    Yendo al tema, una cosa buena de Sarah es que podía apasionar a gente muy diversa. Coincidiré con casi todos en Heavenly y con muchos menos en que Blueboy pse y en cambio me encantaban los que no gustaban a nadie, Action Painting! En cualquier caso, el indie tanto aquí como allí ha sido, pese a algún aprovechado del esfuerzo ajeno, un crisol de colaboración y amistad poco visto en las escenas anteriores.
    Lo tradicional tras un cartel compartido eran las puñaladas para tener mejor horario y letras más grandes, y el robo de material ajeno.
    No digo que no pase eso en el indie, sobre todo con el tiempo, pero sí digo que el punto de partida fue mucho mejor.
    Y ahora voy a pagar esos 3 euros con mucho gusto. Gracias por el enlace, Sebas.

  • Sarita

    Tengo internet y pago por ello. Ni me drogo ni bebo, y si consideras Mary Paz una marca entonces si que tengo zapatos de marca. Menudo resabiado estás hecho Valenciano anónimo.

    Gracias por el enlace Sebas, esperaré a que se pueda ver gratis.

  • anónimo valenciano

    Yo aprovecharé para leerme “La pequeña Dorrit” de Dickens, que seguro que me la puedo bajar gratis. Resabiado es un halago, a mí me las dieron con queso la primera vez, y la segunda también porque me gusta el queso, pero ni una más.

  • Sarita

    Pero que queso ni queso, ¿insinuas que me drogo? Pues a ver si leyendo “La pequeña Dorrit” te das cuenta de lo miserable que es la gente con tu altanería.

  • anónimo valenciano

    Supongo que sólo si te invitan, ya me va quedando claro. Voy a llorar un rato con la Dorrit de verdad

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