Los Punsetes / Una montaña es una montaña

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Los Punsetes / Una montaña es una montaña

El tercer álbum de Los Punsetes viene a plasmar un cambio de actitud de esta banda madrileña, que parece decidida a abandonar el espíritu punk de sus inicios para hacerse respetar en el panorama nacional. El primer paso fue trabajar de manera mucho más intensa en las canciones (como nos anticipó Anntona), y el segundo, elegir a un productor que lograra dar empaque a la grabación y retratar una potencia que el grupo, hasta el momento, solo lograba hacer patente en vivo. Aunque en un primer momento resultara chocante e hiciera pensar en un giro más radical, la elección de Pablo Díaz-Reixa (El Guincho) parece muy acertada al comprobar que ha ejercido su papel desde lo meramente técnico, más que creativo, y no ha sido en absoluto invasivo.

No hay, por tanto, rastro alguno de tropicalismo ni electronización, sino que Díaz-Reixa, con la asistencia de Brian Luis Hernández, ha ejercido sobre todo de ingeniero de sonido, dando un empaque tremendo al rock con gancho de los autores de ‘Tus amigos‘. La base rítmica de Chema y Gonzalo suena con una apropiadísima y necesaria contundencia, se añaden teclados que aportan densidad al sonido y se aclaran y diferencian los cuidados juegos de las guitarras de Manu y Jorge, protagonistas absolutas de este álbum, en ocasiones incluso por encima de la voz de Ariadna, a veces casi sepultada por aquellas.

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Ese cambio de actitud no afecta, sin embargo, a su estilo, ya totalmente definido y que persiste en canciones poderosas con giros melódicos irresistibles. El single ‘Alférez provisional‘ ha crecido lo suficiente, desde que lo valoramos por primera vez, como para demostrar que sí es la mejor presentación para el álbum, y capitanea otro nuevo montón de temas memorables como ‘Tráfico de órganos de iglesia’, ‘Mis amigos’, ‘Untitled’, ‘John Cage’ o ‘Un corte limpio’. Sí cabe reprocharles que cortes como ‘Los Glaciares’, ‘Malas tierras’, ‘Paraíso’ o ‘Flora y fauna’ parezcan desaprovechados, demasiado concentrados en los desarrollos instrumentales y obviando añadir algún giro melódico que los hiciera tan destacables como al resto.

También van un paso más allá las letras de Manu Sánchez, esforzado en limitar el halo de humor que parecía inseparable a sus textos con temas que tocan la situación socioeconómica (‘Los tecnócratas’), y que reflexionan sobre el misticismo y el futuro con un pesimismo nada dramático (‘Paraíso’, ‘Flora y fauna’), proclamando la indolencia, el dejarse llevar sin lucha, como solución más inteligente para no sufrir (‘John Cage’). Aunque nada más eficaz que dejar que un matarife intuya tus más oscuros deseos de acabar con tu triste vida (‘Un corte limpio’), claro. Y sin perder su reconocible estilo, impactante por su insultante sinceridad (como prueban ‘Alférez provisional’, ‘Tráfico de órganos de iglesia’ y ‘Mis amigos’), hasta se nos pone extraño y torcidamente sentimental (‘Untitled’).

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Posiblemente les resultará molesto que, una vez más, se recurra a la banda granaína para hablar de su música, pero la escucha detallada de ‘Una montaña es una montaña’ recuerda en numerosas ocasiones al enorme ‘Unidad de desplazamiento’ de Los Planetas, no solo en cuanto al sonido sino también en cuanto al potencial comercial que desarrolla el grupo, lo cual yo entiendo que es un gran halago. En suma, Los Punsetes logran en su tercer álbum un claro ascenso de calidad, elevándose en el escalafón del indie nacional y demostrando la seriedad y voluntad necesarios para poder crecer en repercusión.

Este sábado 26 de mayo, Los Punsetes presentan el disco en Ocho y Medio (Madrid). Entradas, en Ticketea.

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Calificación: 7,5/10
Lo mejor: ‘Alférez provisional’, ‘Tráfico de órganos de iglesia’, ‘Untitled’, ‘Un corte limpio’, ‘Mis amigos’
Te gustará si te gusta: ‘Unidad de desplazamiento’ de Los Planetas, El Columpio Asesino, Klaus & Kinski
Escúchalo: Spotify
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