‘Dramas y comedias’, «sí» con pocos «peros»

Por | 29 Ene 13, 16:24

«No esperaba nada de Fangoria después de la pérdida de rumbo mostrada en sus últimos trabajos. Tras el ridículo y vergüenza ajena experimentados en la escucha de ‘Absolutamente‘ y ‘El paso transcendental del vodevil a la astracanada‘, ‘Dramas y comedias’ supone una monumental oda al pop de los Pet Shop Boys con ecos del mejor Berlanga y la producción, a veces pelín chirriante de Guille Milkyway. Y todo esto sin perder un ápice de personalidad y consiguiendo, por primera vez en bastante tiempo, que la letra del dúo no te sonroje de inmediato. Ojalá el resto del disco esté a la altura y podamos celebrar la vuelta al estado de gracia de uno de los pilares del pop español». Nicolás del Moral.

«Acostumbrados a que sus últimos lanzamientos fueran decepciones que poco a poco iban entrando en calor hasta convertirse en «guilty pleasures» por derecho propio, es de agradecer que la primera escucha de ‘Dramas y comedias’ sea lo suficientemente inmediata como para sorprenderte tarareándola antes de volver a escucharla. Es verdad que tampoco innova tanto como parte de su público espera, que su letra es algo ligera, pero creo que después de haberse dado el lujo de interpretar sus éxitos de siempre era precisamente esto lo que necesitábamos, pura autosuficiencia. ‘Dramas y comedias’ es una canción luminosa, excesiva y optimista que coge lo mejor de La Casa Azul para convertirlo en puro sonido Fangoria, ése que lo mismo recuerda a los Pet Shop Boys y Abba que a Camilo Sesto y a los coches de feria, todos a la vez y todos referentes reconocibles en la mayoría de singles paridos por Nacho y Alaska. Y es que a falta de la nueva ‘Temporada en el infierno’ bien recibida es una continuación de ‘Naturaleza muerta’ y ‘Arquitectura efímera’. Se quejan algunos de que no hay estribillo. Otros de que es demasiado “gay” como si eso fuera algo y, de serlo, encima algo malo. Bastante triste es todo como para permitirnos el lujo de rechazar himnos que invitan a bailar y cantar como si no hubiera un mañana. Habrá que esperar al resto de Ep’s de ‘Cuatricromía’ para saber si la balanza final de este nuevo trabajo se decanta más por la comedia que por el drama, pero de momento, la posición está muy clara». Claudio.

«Al final no fue un drama. Parece que Guille Milkyway ha sabido dar con la tecla y renovar el espíritu de Fangoria con pequeños destellos de Dinarama, alejando fantasmas con un toque de revista con ese “Qué más da” y con el gancho hedonista suficiente para encandilar a la parroquia sin que autores y productor pierdan su identidad particular. Conquistando terrenos de hermanos mayores como los singles ‘Retorciendo palabras’ o ‘En la Disneylandia del amor’. Todo un acierto». Sr John.

«El primer mérito de ‘Dramas y comedias’ es llamar la atención en cuanto empieza. «No quiero más dramas en mi vida» es desde hace un día uno más entre los míticos mantras del grupo, a lo «A quién le importa lo que yo haga». El segundo y principal, que la elección de Guille Milkyway para producir y co-escribir la canción parezca hasta natural, con lo que ha salido por esa boca sobre el mundo «indie». De repente, el líder de La Casa Azul es la persona idónea para canalizar las inquietudes del grupo tras su etapa kitsch-caspa-Benidorm. El diálogo entre Alaska y la sobrecargada instrumentación («qué más da» y huracán de percusión y orquesta, «qué más da» y pianillos) es graciosísimo. Es paradójico que entre tantos guiños a Abba hayan medio enterrado la melodía del estribillo, pero al fin Olvido y Nacho pueden decir que tienen su ‘Eloise’ particular. En resumen, si comparamos con sus queridos Pet Shop Boys, a quienes recuerdan en esa base que por momentos va un poco a su bola, esto sería más un ‘New York City Boy’ que un ‘Love Etc’. Bien, pero podría haber sido perfecto». Sebas.

«No soy un experto en Fangoria, tampoco en Milkyway, pero en la primera escucha ‘Dramas y comedias’ me ha parecido más Milkyway que Fangoria, lo cual, para mí, es negativo: nunca he sido muy fan de las producciones kitsch del líder de La Casa Azul. Y esta no varía un ápice su estilo, ni aporta nada diferente a lo que siempre hace. En sucesivas escuchas he sido más capaz de escuchar la canción que hay detrás de la producción. Imagino que unas cuantas reproducciones más y seré capaz de transportarme a algún lugar amplio coronado con una bola de cristales en el que todo el mundo cante a grito pelado «¡qué más da!». Supongo que en ese momento la producción ya me dará igual. Y es que, si haces una canción «disco», le conviene una producción «disco»… aunque sea a lo Milkyway». Merridew.

«Desde ‘Una temporada en el infierno’, siempre he comprado los discos de Fangoria el día de su publicación. Tal era mi devoción por el grupo de Alaska y Nacho que no me he perdido ni uno… exceptuando ‘Absolutamente’. Supongo que a un primer single que no me terminaba de convencer se unió la existencia incipiente de servicios de streaming, que me hicieron comprobar con horror que estaba ante el único disco de la carrera de Fangoria que no me gustaba. Ahí terminó nuestro idilio, con una dolorosa ruptura que, de repente, se ha visto apaciguada por las noticias sobre ‘Cuatricromía’, que me han hecho volver a salivar cual perro de Pávlov muerto de hambre, y que ha culminado con una reconciliación total tras el estreno de ‘Dramas y Comedias’. El tema producido por mi adorado Guille Milkyway se convierte en una suerte de subidón optimista de cuatro minutazos como cuatro soles, con una letra capaz (y mira que parecía difícil) de aglutinar el espíritu vodevilesco y de revista que tanto atrae a Fangoria últimamente, pero resultando también divertida, pegadiza y un gancho para los fans más antiguos del grupo. Quizá no tenga la grandeza de antiguos singles como ‘No sé qué me das’, ‘Eternamente inocente’, ‘Electricistas’ o ‘Retorciendo palabras’; pero para mi gusto sí recupera las intenciones del dúo de mirar hacia adelante, como la meditada ‘Pequeña edad de hielo’ (la canción más aclamada de su último LP), empaquetándolo y convirtiéndolo en un petardazo propio de sonar en discotecas por doquier y de ser bailado hasta el cansinismo, al tiempo que lo adereza con destellos de tiempos pasados y con el saber hacer de Guille Milkyway a la hora de crear un hit pop. No tenéis ni idea de las ganas que tengo de escuchar lo que sigue». Lolo Rodríguez.

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