‘Un príncipe para Corina’ ¿Quién quiere casarse con mi hija?

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‘Un príncipe para Corina’ ¿Quién quiere casarse con mi hija?

CorinaAunque el copyright de los realities enlatados no sea propiedad exclusiva de Cuatro (siempre nos acordaremos de ti, ‘Confianza ciega’), sí que podríamos decir que esta cadena es la que mejor ha sabido aprovechar el formato. Y es que frente a los empachos de interminables galas carentes de todo ritmo que nos han ofrecido concursos como ‘Operación triunfo’ o ‘Gran Hermano’ se agradecen mucho los programas cortos y editados que no nos hagan sentir que además del tiempo perdemos también la vida frente al televisor.

Programas que en nuestro país sufrieron un antes y un después con ‘Granjero busca esposa’ y, sobre todo, con ‘¿Quién quiere casarse con mi hijo?’, dos grandes referentes de este género al que ya no tenemos miedo de rendir pleitesía pública desde que descubrimos que el humor era la respuesta.

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Por eso estamos muy a favor de la programación de realities como ‘Un príncipe para Corina’, otra vuelta de tuerca más al concepto de chica busca chicos que tomado en serio (o lo que es lo mismo, emitido en Telecinco) no valdría la pena ni comentar pero que, pasado por el filtro del humor para twitteros, se convierte en digno planazo de fin de semana. Normal teniendo en cuenta que hablamos de una suerte de ‘Mujeres, hombres y viceversa’ revisitado por los chicos de Muchachada. O algo así.

La dinámica, en principio, es sencilla. Una muchacha, Corina, busca novio, y para ello el programa pone a su disposición una veintena de candidatos divididos en guapos, simpáticos, únicos y ‘nerds’. Una curiosa colección de machos que ella tendrá que ir eliminando, poco a poco dando calabazas, hasta encontrar el príncipe que promete el título.

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Una tarea que a ella, juzgando los ojitos que hace al grupo de los guapos, no le llevaría más de un día; pero que para nuestra suerte se alargará unas semanas gracias a que la organización le pone pruebas para que los más personajazos aguanten hasta el final y así, además de amortizar el contrato de una Luján más bruja que nunca en sus labores de presentación, nos mantienen contentos.

Y es que en ‘Un príncipe para Corina’ nos importa un pomelo quién será el elegido para conquistar el corazón de la princesa, ya que para nosotros la búsqueda amorosa es sólo una excusa para poder pasar una hora y media escuchando frases legendarias tipo “soy vampiro” o “Me gustaría saber si hueles a Dolce&Gabbana”, comprobando cómo unos efectos sonoros y visuales pueden enfatizar aún más lo ridículo de algunas situaciones y, sobre todo, disfrutar una vez más de una selección musical de lujo con canciones que adquieren un nuevo significado cuando acompañan según qué imágenes.

Eso sí, está todavía por ver si esta descarada y evidente intención de hacernos reír aguantará en el tiempo, que ya en el primer episodio la cosa estuvo por momentos un poco barroca en lo que a efectos se refiere. O se cortan, o pueden acabar como ‘Vídeos de primera’. Así que nada, con ese poquito menos de manipulación, más reducir la duración una media horita, bastaría para convertir este reality en el programa perfecto para despedir la semana.

Calificación:
7,7/10
Destacamos: Imposible quedarnos con uno sólo. ¿El cristiano culturista?¿El pequeño programador?¿El Ken?¿El que se cree Capitán América?¿El hombre más feliz de la tierra?¿El pijo que odia a Almodóvar?¿El amigo de Corina al que le gustaría ser Corina?
Te gustará si te gusta: ¿Quién quiere casarse con mi hijo?, ‘Granjero busca esposa’, procrastinar los lunes por la mañana…
Predictor: De momento éxito moderado. A ver qué tal aguanta la contraprogramación de ‘Alaska y Mario’.

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