Make Noise Takeover: calidad y gratuidad, a partes iguales

Por | 28 Abr 15, 19:15

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Da igual que el sol no luciera en condiciones y que algunos siguieran arrastrando la resaca de Sant Jordi. Barcelona el pasado sábado volvió a acoger una nueva edición del Make Noise Takeover, programando un buen puñado de conciertos gratuitos por la ciudad que sirvieron para apuntar con el dedo a diversos artistas que podrían dar el campanazo y otros tantos nombres ya consolidados que ejercieron como cabezas de cartel de una jornada de lo más festiva. Y lo mejor de todo es que el día transcurrió sin agobios ni masificaciones que ensombrecieran el disfrute del los conciertos.

Dos de las bandas seleccionadas en esta edición, Redthread y Baywaves, tuvieron el siempre difícil cometido de arrancar la jornada en el espacio Converse que la marca tiene en el corazón del barrio del Born. Aunque eso sí, el resultado fue desigual. Los barceloneses Redthread se mostraron en las distancias cortas algo cohibidos, como si supieran que aún les falta algo más de rodaje en lo que a directos se refiere. No acompañó mucho que digamos que las voces se disiparan en el ambiente y fuesen prácticamente ininteligibles, pero confiamos plenamente en que dentro de unos meses temas como ‘Crimson Tree’ o ‘Wary Bird’ se vean reforzados. Potencial tienen de sobra, pero deberán hallar la manera de que sus temas en directo brillen de la misma forma que en el estudio. Lo de Baywaves, por su parte, fue de un triunfalismo innegable. Escuchándoles, indudablemente, a cualquiera le viene a la cabeza Tame Impala o cualquier otro contemporáneo que ha hecho de la psicodelia de alma pop su razón de ser. Pero estos jóvenes que viven a caballo de Madrid y Santander sonaron sorprendentemente compactos, como si vinieran haciendo esto de mucho tiempo atrás. Ya fuese jugando con los coros en ‘Dreaming’ o derrochando clase en ‘To The North’, el cuarteto ofreció un set que convenció desde el primer momento. ¿Revelación o Timo? Está claro por qué lado se va a decantar la balanza.

Tras una pausa para retomar fuerzas, Fur Voice actúo en Resa dejando claro que su experimental propuesta electrónica funciona a las mil maravillas también como live hedonista. Puede que la hora no acompañara (si se le hubiera programado de noche pongo la mano en el fuego por que hubiera desatado muchos más bailes entre el respetable), pero eso no quitó que temas como ‘Wimp’ sonaran demoledores recauchutados con un beat musculado casi techno, y que piezas como sus recientes ‘Fantasía’ o ‘Despertar Lento’ ganaran inmediatez en las distancias cortas. ¿Alguien puede explicarnos por qué no se le programa aún más al bueno de David Gracia por nuestro país?

De vuelta al espacio Converse sorprendió la cantidad de adolescentes que minutos antes de que El Último Vecino arrancara su actuación se amontonaban en las primeras filas. El barcelonés Gerard Alegre Dòria, vitoreado desde que empezara con ‘Sin Ni Tan Siquiera’, volvió a obsequiarnos con un sinfín de bailes epilépticos y una actitud que le va que ni pintada a su proyecto synth-popero. Entregado a la causa junto a su banda, de una tacada se quitó de encima highlights de su primer disco como ‘Otra Vez Asustado’ y una ‘Qué Más Da’ que hubiera hecho las delicias de OMD y New Order, o esa ‘Tu Casa Nueva’ que el pasado año nos mostró en el EP del mismo nombre. Entretenidos como pocos, sin duda, este fin de semana ganaron un buen puñado de nuevos fans.

Grushenka, por su parte, en la sala Sidecar no tuvieron problema alguno para poder actuar (a diferencia de lo que recientemente les ocurrió en la capital). Y ciertamente, desde que empezaron en esto, han ganado en seguridad sobre las tablas. Resulta de lo más curioso cómo estos jovenzuelos, pese a la inocencia que transmiten, pueden sonar tan bravíos escupiendo guitarrazos noise en ‘Enredo Interesante’ o aquella ‘Técnicas Subversivas’ que daba título a su debut. No obstante, esa nueva personalidad jangle pop ochentera que sobrevuela a lo largo de ‘La insoportable Levedad del Ser’ fue la gran protagonista de la noche gracias a joyitas como ‘Viaje Lisérgico’ o esa ‘Maltratarse y Asustarse’ que abrió el bolo. Progresan más que adecuadamente.

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