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Álex Cooper: «Esta es la única vez que he hecho algo nostálgico en mi vida»

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Álex Cooper: «Esta es la única vez que he hecho algo nostálgico en mi vida»

alexcooper_Álex Cooper celebra sus 30 años de trayectoria con la publicación de un disco recopilatorio, ‘Popcorner: 30 Años viviendo en la Era Pop’, en el que aúna su pasado con Los Flechazos y su carrera al frente de Cooper. El momento cumbre de esta celebración será el próximo 13 de febrero con un concierto en La Riviera, con todas las entradas agotadas, en el que Elena y Héctor de Los Flechazos acompañarán al músico en dos canciones. Hablamos con él sobre el concierto y sobre sus nuevos proyectos musicales.

Después del concierto de La Riviera, ¿qué pasará?
Me encantaría que salieran conciertos. Cuando planteé celebrar el aniversario durante este año, la primera persona con la que contacté fue Manuel Notario de Hook Management, mánager de Izal, Amaral y de Los Flechazos cuando estábamos en lo más alto de las listas. Entre él, la gente de Warner y nosotros decidimos que este proyecto tenía sentido si se hacía en plan grande. Los planteamos como una oportunidad para reivindicar el legado de Los Flechazos y de Cooper. No sabemos si saldrán más conciertos o no, pero no vamos a hacer gira de salas.

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¿Esperabais esta acogida en La Riviera?
Yo no tenía ninguna duda y tampoco la gente implicada. Fue muy divertido porque en las primeras reuniones hablaban de hacer un segundo día cuando se agotaran las entradas. Yo me reía porque vengo de tocar con Cooper para 300 o 400 personas. Me he quitado un peso de encima al ver que 20 días antes estaba “sold out”. Pero, ¿era de esperar? Una vez que se ha vendido todo es fácil decirlo.

En la nota de prensa explicas que en el concierto de La Riviera no faltará de nada. Entendemos que también estarán Elena y Héctor (órgano y bajo) de Los Flechazos, ¿no?
Sí, Elena y Héctor van a tocar una canción cada uno.

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¿Qué canciones?
(Risas) Eso no te lo voy a decir. Van a tocar canciones de las más conocidas. Estoy seguro de que cuando salga Elena será el momento que todo el mundo recordará como más especial. A la hora de plantear todo este proyecto ha sido muy difícil decidir qué íbamos a hacer con el grupo y cómo llenaríamos su hueco. Vamos a montar un grupo en el que suene un órgano Hammond tocado como ella lo hacía. Por eso, no se podría utilizar el nombre de Los Flechazos. Simplemente vamos a celebrar que esas canciones siguen vivas.

¿Contar con Elena y Héctor era una condición para arrancar el proyecto?
Cuando planteé que iba a dedicar un año entero a celebrar mis 30 años de carrera, lo primero que hice fue hablar con Elena y con Héctor que son el núcleo duro de Los Flechazos. A los dos les dije lo mismo: «si a vosotros no os parece bien, no lo voy a hacer». Ellos no se dedican a la música y no podrían disponer de un año. El esfuerzo iba a ser demasiado grande y no podíamos volver a juntar a Los Flechazos. Quería que volvieran a sonar las canciones de la manera más fiel posible y a los dos les pareció bien. Pero me han hecho sufrir, no me han dicho que sí desde el principio.

¿Cuánto tiempo tardaron?
Elena hace dos semanas. Es una satisfacción saber que no ha hecho falta recurrir a este tipo de cosas para que La Riviera se llene. ¿Pero cómo no iba a estar Elena en esta celebración? Este proyecto es muy nostálgico y es la única vez que he hecho algo nostálgico en mi vida. No va a ser Los Flechazos directamente, pero se va a parecer. He organizado un festival al que iban bandas de los 60 (NdE: Purple Weekend), que se reunían para la ocasión y sé lo que se espera. Eso sí, nos está costando tocar a toda pastilla como lo hacíamos en Los Flechazos. Pero no hay que traicionar el espíritu de esos temas.

¿Cómo ha sido gestionar este disco recopilatorio con dos sellos entre medias?
Lo veía imposible y pensaba que era una locura, pero ha sido muy fácil. Cuando se ha planteado hacer un disco recopilatorio, he tenido la sensación de que lo hacían por mí. Pero es complicado que las dos canciones nuevas vayan a la editorial de Warner y no a la de Elefant y que se cedan los derechos para la reproducción. Y que Warner, teniendo el grueso de Los Flechazos, no se empeñara en editar un recopilatorio de Los Flechazos sino que entendiera que hacía falta uno de toda la trayectoria. A todo el mundo le ha parecido normal y es que es lo normal. Estoy en plan folclórica porque todo funciona bien y la gente pone de su parte.

¿Cómo se vive «la era pop» desde la escena mod?
Ha resultado ser un buen título. Me inspiré en unos fascículos que marcaron mucho a mi generación. Se llamaban ‘Historia de la música rock’ y salían con un disco de regalo. En uno de esos discos, el fascículo hablaba de los 60 y venían unas fotos flipantes de los Small Faces y de los Who. Yo ya era mod, pero no tenía tanto acceso a los 60. Había una foto de una banda que se llama The Herd con Peter Frampton y salían con casacas americanas y militares de rayas en un callejón de ladrillo rojo. En la foto ponía «La era del pop». No había oído al grupo y me puse la foto delante, cogí la guitarra e hice la canción con las influencias de lo que me molaba de los Beatles y otras cosas. Lo sinteticé y salió ‘Viviendo en la era pop’. En aquella época en el ambiente mod en el que me movía estaba mal visto el pop porque lo que escuchamos es sobre todo música negra como el soul o el r&b. Fue una especie de reivindicación un poco rara. Me ha gustado siempre romper ese tipo de barreras.

¿Ahora ya está asumido?
Sí, de hecho coger algo que no es exactamente mod, pero adaptarlo para que parezca que es natural es algo muy divertido. Cuando montamos el Purple Weekend, fue una revolución. Los festivales eran otra cosa porque hacíamos concentraciones o rallys. Los mod se enfadaron: «¿qué vas a ser, como los indies de Benicàssim?». Y yo dije: «Sí, pero en mod». Esos cambios cuestan. Luego ya se entendió. No éramos un grupo de pop como Modestia Aparte o grupos que sonaban en radiofórmula, aunque también sonamos allí. Esas barreras que rompíamos en la escena mod nos ayudaba a que la gente de fuera nos entendiera.

Volviendo al recopilatorio ‘Popcorner: 30 Años viviendo en la Era Pop’, en él incluyes dos canciones nuevas. Bueno, ‘No quiero recordarte’ es una canción de tu primer grupo, Ópera Prima. ¿Ahora era el momento de recuperarla?
Esa canción la compuse con 17 años y habla de cómo entiendo la amistad. He hecho trampas porque la versión de Ópera Prima no era como la quería tocar. No la conocía mucha gente y he podido reinterpretarla como creía que la tenía en mi cabeza con 17 años. He añadido sección de metales y la he llevado al terreno de lo que oía en esa época, que eran grupos de Nueva Ola como los Undertones o los Buzzcocks, también de revival mod, como Secret Affair. Tiene sentido recuperarla porque estamos haciendo un ejercicio de arqueología y hemos intentado imprimirle velocidad.

«‘El asiento de atrás’ deja abierto por dónde pueden ir los tiros de mi música. Es más asentada de lo que eran Los Flechazos, pero ahora me toca ponerme el traje de «teenager» otra vez y me cuesta, pero lo hago con gusto».

La otra canción nueva es ‘El asiento de atrás’, algo más nostálgica. ¿Era ese tu objetivo para cerrar el disco?
Quería acabar el disco con una canción que expresara el momento en el que estoy. Creo que es muy adecuada porque me parece nostálgica, pero optimista. He podido recuperar sonidos que no son habituales en Cooper como los teclados o metales, pero que se adaptan al concepto de la música que a mí me gusta. Puedo recordar a Dodgy, un grupo de Britpop que tenían sección de metales en muchas canciones. Me parece que la canción deja abierto por dónde pueden ir los tiros de mi música. Es más asentada de lo que eran Los Flechazos, pero ahora me toca ponerme el traje de «teenager» otra vez y me cuesta, pero lo hago con gusto.

¿Cómo ha sido reencontrarte con ese Alejandro de hace 30 años?
Muy duro. A momentos traumático porque hay cosas que no te gustan de ti mismo y que tenías olvidadas. Tu vida no ha sido como lo soñabas y eso es difícil. Tenía muchas dudas a la hora de incluir las canciones.

«Me he encontrado con un yo que muchas veces era un personaje. Recuerdo que Los Flechazos éramos famosos por dejar el cátering casi sin tocar porque no bebíamos. Éramos como sosos en eso. Ha habido muchos momentos de decir “qué pereza” o “esto no va a tener sentido”. Luego, te empiezas a ilusionar con el proyecto»

¿Con alguna en particular?
Sí, con ‘Un bidón de gasolina’. Ese adolescente deslenguado y puesto hasta las trancas, riéndose de un tío mayor que le viene a pedir que baje el volumen de la fiesta. No me reconozco y me parece que era una pose. Siendo un grupo muy honesto, las temáticas de muchas de las canciones de Los Flechazos no son de verdad. Escucho ‘En el club’ aquello de «todos los búhos vivimos de noche y odiamos el sol», pero yo casi no salía. Repetía arquetipos de mis grupos favoritos. Me he encontrado con un yo que muchas veces era un personaje. Recuerdo que Los Flechazos éramos famosos por dejar el cátering casi sin tocar porque no bebíamos. Éramos como sosos en eso. Me ha costado, pero a la gente le puedo dar esto. Ha habido muchos momentos de decir “qué pereza” o “esto no va a tener sentido”. Luego, te empiezas a ilusionar con el proyecto. Es una ocasión para reivindicarse de alguna manera y para decir que ser independiente es hacer lo que he hecho durante más de 30 años más allá de las etiquetas y actuar con libertad.

El paso de Los Flechazos a Elefant Records chocó en su momento. Si hubierais sabido que iba a ser ‘Días grises’ vuestro último disco, ¿habría sido así?
Si hubiéramos sabido que iba a ser nuestro último disco, hubiéramos esperado a hacer un álbum entero. Lo que pasa es que en aquel momento hubo una explosión del Britpop y me flipaba. Estábamos todo el rato viendo en la MTV a Supergrass y yo dije: «hay que aprovechar a hacer algo así, que pueda sintonizar con eso». Y nos entró la prisa y sacamos el mini LP. Fue un disco bonito, pero en un formato comercialmente desastroso. A los pobres de Elefant les salió muy mal y no se vendió nada porque era un formato que no se sabía comercializar.

Has vuelto a contar con Eugenio Muñoz en la producción, con quien trabajaste en discos de Los Flechazos como ‘El sorprendente sonido de Los Flechazos’ y ‘Alta Fidelidad’ y en ‘Fonorama’, con Cooper. ¿Cómo se ha dado esta colaboración?
Me lo propusieron aquí (NdE: en Warner). Ha sido como un reencuentro de viejos amigos porque desde que hablé con Manuel Notario, mánager de Los Flechazos, me dijo «vamos a hablar con Charlie de Warner», con el que tenía contacto en la época de Dro. Resulta que Manuel Notario y Charlie cenan muchos jueves con Eugenio Muñoz. Y claro que me apetecía que lo produjera. Grabamos en su casa en un garaje. Los resultados eran espectaculares porque tenía toda la maquinaria. Para grabar las voces y mezclar, nos llevó al mejor estudio de Europa, a los PKO. Allí me encontré con Bertín Osborne, que estaba grabando ‘Crooner‘. Yo decía: “hay que grabar un Fender Rhodes” y teníamos tres. Nunca hubiera podido acceder a este tipo de grabación. Al final ha sido un proyecto que ha salido genial.

¿En qué proyectos musicales andas?
Después de este año dedicado a la celebración, la previsión es que retome la carrera con Cooper y que en 2017 vuelva a Elefant Records a grabar un disco. Este proyecto es muy emocionante, pero no tengo la cabeza con ‘Suzette’ y ‘La chica de Mel’. Yo estoy con otras cosas. Esto va a durar un año y ya.

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