Kavinsky ha muerto a los 50 años. El artista francés, cuyo nombre real era Vincent Belorgey, ha sido hallado sin vida en su domicilio de París durante la noche del martes 28 de julio. Según las primeras informaciones, la causa podría haber sido un ictus, aunque se ha abierto una investigación para determinar el origen del fallecimiento.
Nacido en 1975 en Seine-Saint-Denis (Francia), Vincent Belorgey comenzó su carrera como actor antes de dar el salto a la música en 2005, animado por sus amigos Jackson Fourgeaud y el cineasta Quentin Dupieux. Ese mismo periodo publicó su primer sencillo, ‘Testarossa Autodrive’, inspirado en el Ferrari Testarossa que conducía en la vida real, y llegó a compartir gira con nombres como Daft Punk, Justice, The Rapture y SebastiAn.
Kavinsky era también un personaje de ficción. Sobre el escenario, Belorgey aparecía con la piel azul y los ojos rojos para interpretar a un conductor que, según su propia mitología, había muerto al estrellar su Ferrari Testarossa en 1986 y regresaba veinte años después convertido en un zombi productor de música electrónica. Sus canciones desarrollaban la historia de ese alter ego, una de las señas de identidad de su universo artístico.
Kavinsky era conocido sobre todo por ‘Nightcall’, su icónico tema de synthwave que alcanzó fama internacional tras formar parte de la banda sonora de la película ‘Drive‘, protagonizada por Ryan Gosling. La canción se convirtió en uno de los grandes himnos de la electrónica de la pasada década y ayudó a popularizar la estética retrofuturista asociada al artista. Últimamente, Lady Gaga la ha recuperado en un directo.
Tras el éxito mundial de ‘Nightcall’, Kavinsky publicó el sencillo ‘ProtoVision’ y, en 2013, su álbum de debut, ‘OutRun’, considerado uno de los discos fundamentales del synthwave moderno. Después de un parón de siete años, regresó en 2021 con ‘Renegade’, adelanto de su segundo álbum, ‘Reborn‘, publicado al año siguiente.
‘Nightcall’ volvió a vivir un enorme momento viral en 2024 cuando Kavinsky la interpretó en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de París. La actuación hizo que la canción se convirtiera en la más buscada en Shazam en un solo día, confirmando el alcance intergeneracional de uno de los mayores clásicos de la electrónica del siglo XXI.
