Con solo 30 minutos de música, Charli xcx ha hecho uno de los discos más polarizantes de su carrera. Para algunos, ‘Music, Fashion, Film’ es su mejor versión. Para otros, es el peor álbum de su carrera. La comparación es inevitable, e igual de complicado es que la balanza no favorezca al monumental ‘brat’, el proyecto que permitió a la artista británica acceder a un nivel de fama y éxito comercial que nunca había experimentado antes y que, seguramente, nunca repetirá. ‘MFF’ me gusta más que ‘brat’. ¿Estoy loco?
¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza al pensar en ‘brat’? Si no es el icónico color verde de su portada, mientes. En los tiempos que corren, parece totalmente imposible (hasta que se demuestre lo contrario) que un disco provoque un fenómeno cultural con la música como único respaldo, incluso cuando esta es tan excelente como la de ‘brat’. Lo que empezó como un ejercicio de lealtad a sí misma tras la «convencional y tolerable monotonía» pop de ‘Crush’ acabó convirtiéndose en un monstruo del marketing que en algún momento se desvinculó de su objetivo artístico.
Con ‘Music, Fashion, Film’, Charli no estaba dispuesta a pasar por lo mismo otra vez, diseñando así su propia anticampaña. Ella ya habló de la idea del «antimarketing» en un tweet reciente: «Sigue siendo marketing, pero tiene un acercamiento diferente, más íntimo, personal, privado, de tú a tú, y que no tiene tanto que ver con la proyección de escala», explicó. Nada de ‘MFF summer’ o colecciones exclusivas de Bershka y H&M. Ahora la vibra de Charli es proyectar su austera película en cines independientes.
No es que Charli haya renegado de la era ‘brat’, sino que ha entendido que el movimiento más inteligente después del éxito masivo es poner un espejo delante de ella. La portada de su nuevo disco sigue siendo minimalista, pero donde antes había color, ahora hay blanco y negro. Donde antes había letras, ahora hay una declaración fotográfica. Donde antes había universalidad, ahora hay nicho. Todo el mundo entiende la portada de ‘brat’, pero, ¿quién coño conoce a John Cale?
Todo esto no es argumento suficiente para poner ‘Music, Fashion, Film’ por delante de ‘brat’, pero sí son motivos para creer casi ciegamente en la visión de la artista. Es la única popstar actual capaz de alienar a sus fans de esta manera, y todavía no he mencionado lo más llamativo de esta era: ahora Charli hace rock. Ella confiará en su instinto incluso cuando eso signifique el fracaso comercial. En su cuarto día de lanzamiento, hay un total de 0 canciones de ‘MFF’ en el top global de Spotify, pero dudo mucho que le importe lo más mínimo.
Al final, el hecho de que te guste más ‘brat’ o ‘MFF’ dependerá de tu formación musical. Generalizando: si vienes de la música de club y del pop más bailable, desde Madonna a Lady Gaga, a nadie le va a sorprender que prefieras el primero. Si en algún momento The Velvet Underground o The Clash lo fueron todo para ti, es más probable que te quedes con ‘MFF’, al ser la unión ideal de ambos mundos. Sin embargo, no son discos tan diferentes.
Ambos son tremendamente conceptuales, tanto a nivel sónico como lírico. ‘brat’ era la versión definitiva, artsy y refinada, de todo lo que había hecho Charli previamente, mientras que ‘MFF’ puede ser el disco más diferente de su carrera, que no el más experimental. En las letras de ‘brat’, Charli sacaba a relucir y celebraba sus defectos. En ‘MFF’, reflexiona sobre ellos. Es la post-‘brat’ clarity. Me encanta la música de ambos proyectos. La gran diferencia es el origen de cada uno, con este último siendo un volantazo estilístico total que, a diferencia de ‘brat’, no nace de un rechazo a su propia música, sino de la inspiración más inusual.
«No tenía pensado hacer este disco cuando lo hice. Pensé que me tomaría un descanso, disfrutaría de la vida, estaría en casa enrollándome con George o lo que sea y poco más, pero la inspiración llegó y tenía que seguirla», comentó en el post de lanzamiento del disco en Instagram. En su entrevista con Zane Lowe, también aseguró sentirse «muy afortunada» de sentir esta llamada.
‘Music, Fashion, Film’ se ha hecho, literalmente, por amor al arte. Quizás mi lado más pedante esté controlando mi amor por este álbum, que tantísimo prometía con sus cuatro adelantos y cuyo resultado final no ha acabado de estar a la altura de mis ambiciosas expectativas. No obstante, ¿no podemos celebrar que una artista elija «fracasar y ser fea» a dejarse consumir como tantos otros?
