‘El instante más oscuro’: ¿merece tanta nominación al Oscar?

Por | 03 Mar 18, 10:03

Contra todo pronóstico -aunque los Bafta (nueve nominaciones) ya habían dado una buena pista- ‘El instante más oscuro’ se ha convertido en la cuarta película con más nominaciones en los Oscar de este año. Todo el mundo esperaba el de mejor actor principal (Gary Oldman) y el de maquillaje (la papada de Gary Oldman). Pero… ¿mejor película del año? ¿De verdad a alguien le parece ‘El instante más oscuro’ mejor que ‘The Florida Project‘, ‘Yo, Tonya‘, ‘Molly’s Game‘ o ‘Blade Runner 2049‘, por poner cuatro ejemplos de películas “oscarizables” que se han quedado fuera?

‘El instante más oscuro’ es la típica película que parece mejor de lo que es. Por cinco razones: 1) un tema importante (el dilema de Gran Bretaña de seguir luchando en solitario contra la Alemania nazi o llegar a un acuerdo de paz con Hitler), 2) una interpretación “importante” (Oldman encarnando a un Churchill a medio camino entre lo brillante y lo chanante), 3) una producción “importante” (mucho dinero y talento invertido en una ambientación de lujo), 4) una dirección “importante” (el exhibicionista Joe Wright enfatizando su discurso a golpe de plano cenital), y 5) una duración “importante” (dos horazas que se hacen más largas que a un soldado esperando en Dunkerque).

Sin embargo, debajo de tanta “importancia”, de tanto látex, sombrero Homburg, libros de historia y manierismo visual, lo que queda es una convencional mezcla de biopic y drama bélico con aroma a telefilme británico rancio. Un vehículo de afirmación nacional diseñado de principio a fin para el lucimiento del actor principal y el ensalzamiento, hasta el límite de la mitificación, del líder británico.

Todo está burdamente colocado para que la progresión dramática funcione de forma previsible: la joven secretaria (con un hermano en el frente) como representación del pueblo británico, la esposa de Churchill (una desaprovechada Kristin Scott Thomas) cuya única función es “humanizarle”, el rey como máximo antagonista que acabará trasformado en su máximo valedor, y la utilización del metro como símbolo del pueblo llano que dará lugar a una de las secuencias más tontorronas del cine reciente.

Al director le importa menos la complejidad de los asuntos políticos (mejor no compararla con ‘Los archivos del Pentágono’, el “thriller de despachos” del año) que su divulgación simplista y estilosa, la hagiografía de un símbolo nacional que el relato de ese “instante más oscuro”. La película da vueltas y más vueltas durante dos horas sobre un mismo conflicto dramático -guerra o acuerdo de paz- para acabar deslizando cuatro ideas que podría haber desarrollado en veinte minutos.

Y una última pregunta. Gary Oldman parece que tiene el Oscar en el bolsillo desde que se puso la primera capa de maquillaje. Pero, ¿de verdad su interpretación es mejor que la del impresionante Timothée Chalamet en ‘Call Me by Your Name’? 5,5.

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