León Benavente: «Somos bastante malos eligiendo singles»

Por | 02 Oct 19, 8:34

Verás a León Benavente en todos los festivales del verano que viene, pero la noticia es que antes es muy probable que los puedas ver en tu ciudad. Toledo, Sevilla, A Coruña, Almería, Córdoba, Jaén, Málaga, Cáceres, Palencia, Pamplona, Gijón… son solo algunas de las ciudades de la mastodóntica gira de presentación de ‘Vamos a volvernos locos’. En Madrid han agotado entradas para La Riviera con un par de meses de antelación y han añadido una segunda fecha el 14 de noviembre. Para verles en Valencia los tickets están agotados.

Con razón el grupo formado por el cantante y letrista Abraham Boba, Eduardo Baos (bajo, sintes), Lis Rodríguez (guitarra eléctrica) y César Verdú (batería y percusiones) ha alcanzado el top 2 en ventas, solo contenido por Miki Núñez. Hablar con los 4 es hablar con parte de la historia del underground del país sobre la evolución de la escena, nuevas formas de grabación y producción musical, la industria o, finalmente, el poso político de algunas letras. El grupo nos recibe en las oficinas de Warner en España.

Han pasado tres años desde vuestro último disco, una eternidad para alguien que había dado el salto como vosotros. ¿Cómo creéis que ha cambiado la industria en este tiempo, a nivel estructural o artístico?
Luis: Es que estuvimos girando 3 años casi, y necesitas tiempo de vaciarte. Hemos percibido cosas, hay nuevas formas de dar la música. Lo hablaba ayer con Los Vinagres y con Las Odio. Ahora la gente saca canciones.
Abraham: Antes era lo normal sacar canciones sueltas.
Luis: Pero hace 10 años no se hacía. La gente va sacando cosas y es algo que me sorprende.

¿Para vosotros no era una opción, decir: «tenemos esta canción y la vamos a sacar»?
Abraham: Venimos de una generación de dar importancia al disco, a su línea argumental, al orden, incluso al soporte físico. Siempre hemos entendido la música de esa manera, más que como canciones sueltas. Y somos bastante malos eligiendo singles.
César: No sacamos el single que la gente quiere, pero no es que seamos malos. «Piedra» igual no es la más directa, pero creemos que engloba más todo el espíritu de la historia. Para nosotros todas son buenas. Si no, no estarían ahí.
Abraham: Al final se trata de elegir un tema que resuma el disco y que dé una primera pista, y eso siempre se nos atraganta un poco. Y elegimos el camino menos previsible. Con el disco anterior escogimos ‘Tipo D’, que no tenía tanto que ver con el primer disco. Elegimos más por esa vía. Si eso es lo que se espera de nosotros, pues vamos a elegir algo que pueda sorprender.

De todas formas aquí hay una estrategia de «major». Salió «Piedra», sí, pero el segundo single traía a Amaral, y el día que sale el disco, sale la canción que más puede pegar en directo.
Abraham: «Major» (risas).
César: Hay una estrategia, trabajamos con estrategias, tiene que haber un plan. Entiendo lo que dice Boba, hay temas que van a entrar a la primera y no son los que elegimos. Y ‘Ayer salí’, que es el que sale con el disco, tampoco es un tema fácil, es un tema largo. Identifica al grupo, pero como tema en sí, no es un single de 3 minutos, y tiene partes instrumentales.
Abraham: Sin melodía.
César: Sin estribillo. Es una estrategia arriesgada.
Edu: En líneas generales, no sé si decir que hemos «arriesgado», pero sí hemos exprimido nuestros cerebros al máximo para hacer algo diferente. Desde cómo se ha planteado hacer las canciones, de dónde han venido… es el disco más de grupo, en el que los cuatro hemos estado más a tope. Hemos intentado que las guitarras no suenen tanto a guitarras, que los sintes no sean siempre los sintes que estás acostumbrado a escuchar. Son pequeñas cosas en el cerebro que hacen que todo sea un poco diferente: sintes que te compras, influencias…

«Somos bastante malos eligiendo singles»

¿Qué canción reflejaría mejor esto que me dices?
Abraham: ‘Cuatro monos’.
Luis: En ‘No hay miedo’ hay guitarras raras, hay una rítmica pero luego hay otra que se asemeja más a un sinte, que Stevie Ray Vaughan nos correría a hostias (risas).
César: Lo que diferencia este disco de los anteriores es el acercamiento a formatos de canciones que antes no habíamos tratado, como ‘Tu vida en directo’ o ‘Mano de santo’. Son acercamientos a formas de expresión musical que no habíamos usado. Medios tiempos. Luego en la producción. Es inevitable teniendo un año y medio como hemos tenido de preparación, preproducción, hemos estado 90 días grabando… eso no sucedió con los anteriores. El segundo disco fue terminar la gira y meternos a estudio. No tuvimos tiempo de reflexionar. En este caso hemos tenido mucho más y se ha producido mucho más que los dos anteriores.

Es una pasada de tiempo para dedicar a un disco. ¿Creéis que será así siempre u os veis haciendo un disco más urgente?
César: Ha sido en esta ocasión, porque terminamos con la gira de León Benavente y empezamos la de Nacho Vegas, por lo que aprovechábamos para entrar en el estudio de Edu, que nos da la oportunidad de estar ahí una semana, centrados en eso y en crear música. No hicimos 10 canciones, sino 20 o veintitantas ideas de música. Al final hicimos selección, pero estuvimos probando muchísimas cosas, muchos instrumentos, formas de canción…
Luis: Esperamos no hacernos un ‘Spaghetti Incident’ a lo Guns’N Roses, que estuvieron como 4 años. (risas)
César: O Spiritualized.

Este disco ha sido extenuante, un trabajo muy minucioso, de estar un día entero para un sonido

O un ‘Chinese Democracy’.
César: Venían los técnicos, y grabaron 2 discos mientras nosotros seguíamos allí.
Edu: Si sabes llevar el tiempo, cuanto más tiempo tienes, consigues llegar más lejos. Depende del disco que quieras hacer. Si quieres hacer un directo, pues no, pero si no…
César: A lo mejor entiendes que hemos pasado mucho tiempo, pero los grupos entran con las canciones hechas. Nosotros hacíamos las canciones allí. La inspiración viene trabajando, como se suele decir.
Luis: También había mucho trabajo en casa, Abraham llevaba cosas…
Abraham: Sí, pero en realidad fueron muchísimos días de grabación. La composición llevó tiempo, y hay cosas que se iban desechando. Pero grabar 90 días son muchos días. Y se dieron muchas vueltas a cosas que estaban cerradas. Lo próximo que me apetece es que estemos los 4 tocando y ya está, que seguro que no pasa. Fue extenuante, un trabajo muy minucioso, de estar un día entero para un sonido.

¿Ha habido divergencias sobre qué canciones dejabais fuera, con el sello o entre vosotros?
Abraham: El sello nunca ha decidido absolutamente nada.
Edu: Aquí mandamos nosotros. Ni Warner ni Emerge ni la madre que los parió.
Luis: Los cuatro somos de consenso fácil. Nunca hubo discrepancias.
Abraham: El disco iba a llevar 11 canciones, hay una fuera porque era demasiado tiempo, se hacía un disco largo para el vinilo, se nos iba de minutaje.
César: Hasta que no estuvo mezclada no se decidió qué canción quedaba fuera.
Edu: Pero saldrá.

Con ‘No hay miedo’ me venían a la cabeza New Order, Sigue Sigue Sputnik, incluso Cycle… pero siempre me viene a la cabeza con vosotros algo que no caigo en qué es.
Edu: Cada uno se ha comprado sus movidas, sus instrumentos… Con los sintes, pocas veces usábamos los mismos del disco anterior, sino las cosas que habíamos pillado nuevas. Hay analógicos, digitales. Nos encantan los efectos…
Abraham: Está muy bien eso que dices de que no caes en qué es…

Bueno, yo lo paso muy mal tratando de identificarlo…
César: Como cuando conoces a una persona y crees que la conoces desde hace mucho tiempo, pues es parecido (risas).

Está bien partir de unas influencias y luego jugar al despiste

¿Dónde está vuestra identidad, en medio de todo esto? Justo para este disco citáis, en las canciones o en la nota de prensa a Nancy & Lee, Beastie Boys, Gil-Scott Heron… Cosas que no tienen nada que ver…
Abraham: En la cantidad de música que hemos escuchado y la que hemos hecho con el paso de los años. Cuando este grupo se formó cada uno tenía sus gustos, sus estilos, no solo como oyentes, sino como músicos. A la hora de juntarnos y poner ideas en común, no estamos tirando hacia ningún estilo, sino que nos ponemos a tocar los cuatro. Sabemos lo que respira cada uno y es ahí cuando hemos intentado decir: «si yo hubiera hecho esto, ahora haré otra cosa». Pasó mucho en este disco. Está bien partir de unas influencias y luego jugar al despiste. Creo que nunca lo hemos dicho, pero a veces ponemos una canción de alguien, 30 o 40 segundos, la quitamos y hacemos música sin volver a oír esa canción. Y acabas en un sitio completamente diferente.

Pero dame una pista. ¿Es más bien una canción desconocida de kraut o de Peret?
Abraham: De todo, de todo…

Volviendo al principio, ¿qué os ha parecido la música de estos 3 años desde que os habéis ido? Porque vosotros incorporáis cosas, pero seguís sonando a León Benavente.
Edu: Se están haciendo cosas muy guays.
Abraham: Todo lo que se llama música independiente ya empezaba a desaparecer, y las fronteras entre indie y mainstream se están diluyendo cada vez más, incluso los géneros musicales. Es un discurso del pasado. También se está profesionalizando cada vez más el business de la música. Y nosotros, que llevamos mucho tiempo, lo notamos cada vez más. Los grupos van apostando más fuerte. Se están creando espectáculos que la gente se toma muy en serio, no solo el disco sino todo lo que rodea a la puesta en escena. Y todo este mundo de las redes… Cuando vinimos aquí a Warner, hace 2 o 3 años, nos empezaron a hablar de cosas que no sabíamos lo que eran. Nos hablaban de estadísticas, algoritmos, no entendíamos nada… De ahí surgió hacer una campaña con Sara Condado de pequeñas piezas para Instagram. Ya que tienes que hacer algo, que por lo menos sea con un valor artístico.
Edu: Hemos aprendido a ver el rollo a todo eso.
Abraham: A crear un imaginario general sobre todo el disco y es de lo primero que se hace. Es algo que ha cambiado totalmente. Y cada vez va más rápido. Todo es una transformación continua que no sabes dónde va.
Luis: Hay una democratización de la tecnología, cualquier persona puede de manera digna y profesional plasmar lo que quiere hacer con un ordenador y una tarjeta de sonido. Hay un hervidero de ideas. Que no todo es bueno…
César: A nivel giras, hace tiempo que los grupos internacionales no vienen tanto. Los grupos españoles copan los festivales. Antes los grupos de fuera hacían más ciudades y ahora hacen Barcelona y Madrid y nada más. En cambio, hay un circuito nacional de giras más rico, las salas son cada vez más profesionales, las cuidan más a nivel técnico, y los grupos nacionales hacen mayores espectáculos, como decía Boba.

A raíz de las fronteras diluidas entre indie y mainstream, ¿qué opináis del éxito de Carolina Durante?
Abraham: Es más Los Nikis.
César: Es pre-indie. El indie lo veo más del 94…

Nosotros lo situamos en el 92, con la gira de noise pop. El caso es que habláis de Las Odio, Los Vinagre, es un poco el mismo espíritu.
Edu: Eso es underground. El concepto de indie yo creo que son los grupos que tenemos todo el mundo en la cabeza y yo creo que sí es un concepto que estoy de acuerdo en que se está diluyendo.
Luis: Pero es curioso que se llame indie a Love of Lesbian…

Es un debate muy largo, pero el caso es que vuestros referentes se siguen pareciendo al indie…
Edu: ¿Maria Arnal?
César: A mí me gusta mucho Kokoshca.

… que son el espíritu del indie en estado puro… No nos importa no hacernos famosos, los discos suenan «mal», «tocamos como sabemos»…
Edu: Y estilísticamente, ¿no? El tipo de música que hace un grupo es lo que tocan. Lo mejor de la música es que no la puedes engañar, como dice un amigo mío. A la gente que quiere sobrevalorarse tocando es que se le ve. Cada uno hace lo que quiere hacer y en el escenario se ve la personalidad de un grupo.
César: Me resulta curioso esto que dices. Los grupos de antes no querían sonar mal, tenían los medios que podían. Yo he trabajado con La Buena Vida, de técnico de sonido con Manta Ray, Los Planetas, Chucho, y eran los que encabezaban el movimiento indie. Todos querían sonar bien. Ninguno quería sonar mal.

Abraham Boba: «A mí personalmente la política desde hace mucho tiempo me parece lo mismo que el corazón»

No lo decía de manera peyorativa, son algunos de mis grupos favoritos, aunque es un debate muy largo (NdE: desde Warner me indican que me queda tiempo solo para 2 preguntas). Abraham, ¿sigues con esta aversión a explicar las canciones?
Abraham: En este caso son tan concretas que creo que necesitan menos explicaciones todavía. Si alguien tiene que explicar las cosas es que algo falla. Siempre ha sido bonito no saber de dónde vienen, no saber de qué te están hablando y hacerlas tuyas. Me ha pasado con canciones que al principio tienen un significado y luego cambia o te enteras de qué iba… En realidad, lo que más molesta es explicar las frases.

Bueno, en ese caso solo te preguntaré por un par. En ‘Disparando a los caballos’ hablas de alguien que «sube en las encuestas, con su discurso de mierda», lo cual me ha remitido a VOX…
Abraham: Se te pueden venir varios nombres a la mente.

… pero luego dices que «el poder solo cambia de manos». Parece que es lo mismo que en Madrid gobierne la ultraderecha que Manuela Carmena. Creo que lo veo contradictorio.
Abraham: No creo que sea contradictorio. Esa canción es ruidosa y es una canción de queja. A mí personalmente la política desde hace mucho tiempo me parece lo mismo que el corazón: veo lo que se hace en Telecinco con gente gritando y veo un programa de debate y es exactamente lo mismo. Se está banalizando todo lo que tiene que ver con política, son como las nuevas estrellas del rock. O mejor, del fútbol. Están ahí todo el día y realmente no ves que nada cambie sustancialmente en tu vida. Parece que nadie esté haciendo algo que realmente notes. Y aquí en Madrid quizá se empezaba a notar y ahora va a empezar a notarse algo o igual no. Igual no notamos ningún cambio en especial. Esa canción según quién la interprete y según su ideología le hará pensar en diferentes personajes.

Has querido dejarla así abierta aposta.
Abraham: Supongo que sí, somos un grupo de izquierdas, pero dentro de la izquierda hay mucho…

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