Fangoria / Extrapolaciones y dos respuestas

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Fangoria / Extrapolaciones y dos respuestas

Ante el “hateo” generalizado, voy a romper una lanza en favor de esta doble serie de “Extrapolaciones” con la que Fangoria han decidido celebrar sus 30 años de existencia como dúo: en cierto modo, y aunque les reporte sus buenas ventas y la excusa perfecta para otra gira, es un acto de generosidad. Sí, porque para cumplir con la onomástica no les hubiera costado demasiado retorcer una vez más su catálogo de alguna manera (ejem) ingeniosa –ya tuvimos solemnes reinterpretaciones al piano o revisiones en plan vedettes–. O ni siquiera eso: un recopilatorio de grandes éxitos con cuatro inéditos también se habría vendido, seguro, de perlas.

Y sin embargo Alaska y Nacho han optado por hacer un disco de versiones con el que señalan, sin postureos, a algunos de sus artistas y temas favoritos de las dos últimas décadas, ni más ni menos. El chute de royalties que en mayor o menor medida llegue a los autores, teniendo en cuenta que Fangoria son uno de los grupos más vendidos en España en los últimos años, no es baladí. Pero además en este segundo volumen del invento, ‘Extrapolaciones y dos respuestas’, dan foquito a artistas que en su mayoría pertenecen al ámbito independiente y que, además y a diferencia de muchos en el “Dos preguntas”, también siguen en activo. Me juego un agua (con gas) a que más de uno y de dos descubren gracias a esto que les gustan Dorian, Joe Crepúsculo o Astrud.

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Es evidente que el artefacto también tiene algo de pura vaguería –y hasta lo asumen: de todas las canciones de Chico y Chica, tenían que versionar ‘Supervaga’–. Pero hay una elogiable dosis de honestidad en su selección, porque la impresión es que se han inclinado por canciones que les gustan especialmente. Si no, no se explica cómo Alaska se ha metido en el auténtico embolao de situarse en el papel de Marta Sánchez –que gustará más o menos, pero hay que reconocer que a nivel vocal no está al alcance de cualquiera– en ‘Soy yo’. Ni siquiera un cambio de tono ni sus muchas tablas salvan a Olvido de un desastre sonrojante. Y algo parecido ocurre con ‘Reinas’ de King Jedet y Ms Nina: mucho tiene que gustarte una canción para ponerte en evidencia de esa manera. ¿Había necesidad de hacer que Alaska parezca el meme del Señor Burns aparentando ser joven? Ya respondo yo: no. Si hasta por un momento la visualizo haciendo el baile del robot y todo… *Facepalm*

Ambas versiones son, de largo, lo más incómodo de esta suerte de karaoke deluxe. Pero no las únicas que indican que, en general, este disco habría sido más digerible si se hubieran preocupado por escoger canciones que se adaptaran mejor a la idiosincrasia del grupo. Hay un tipo de canción que, sencillamente, parece estar creada para que la interpreten Fangoria, y no necesariamente son las más previsibles: por ejemplo, si en el primer volumen de «Extrapolaciones» encontrábamos que ‘Dame estrellas o limones’, ‘Coches de choque’ y ‘Metaluna’ funcionaban muy bien, aquí resulta que cosas en teoría tan antitéticas como ‘Dame tu cariño’ de Camela y ‘Los amigos que perdí’ de Dorian resultan ser, también, lo mejor. Y al contrario, temas que a priori parecían ideales, no lo son: el giro melodramático y cierta rigidez matan la emoción de ‘La revolución sexual’ –que incluye un inopinado guiño al célebre ‘Show Me Love’ de Robin S, de 1993–.

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Y es que, mal que les pese, ‘Extrapolaciones y dos respuestas’ vuelve a ser un compendio de ideas cuestionables –o no tan malas, pero no ejecutadas con tino– a duras penas equilibradas por sus aciertos. Aciertos que, en general, coinciden en ser los cortes más melódicos y más pop en un sentido clásico, como vuelve a demostrar la transformación trance-pop de ‘Eres tan travesti’, original de La Prohibida. En cambio, cuando se ponen en plan petardo y/o bakala –‘Supervaga’, ’Toro’, ‘Mi fábrica de baile’ o una ácida ‘Disfraz de tigre’, más Chemical Brothers que Hidrogenesse– aburren más. Y aun puede ser peor, cuando les da por ponerse en plan experimental con ‘Mentalismo’, cayendo con estrépito en una sintonía-de-anuncio-de-coche-imitando-a-Skrillex que ya habría sonado anticuada en 2014.

Así las cosas, casi resulta refrescante la llegada de ‘Un boomerang’ y ‘De todo y de nada’ que, pese a sonar gastadas en la producción –casi parece como si Guille se esforzara por acercarse a lo que suele hacer Jon Klein con las canciones del dúo–, presumen de buenas melodías que no nos suenan tan sobadas como la mayoría de este disco. Lo cual nos lleva a caer en cual puede ser el “problema” de la distancia que vemos entre ellos y nosotros: de repente, los que llevábamos 30 años siguiendo a Fangoria –y además conocemos bien los originales de los temas que han versionado– hemos dejado de ser el público primordial para la pareja.

Calificación: 5/10
Lo mejor: ‘Los amigos que perdí’,‘Dame tu cariño’, ‘Un boomerang’, ‘Eres tan travesti’
Te gustará si: tu sueño es un karaoke indie con Alaska.
Escúchalo: Spotify

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