C. Tangana y Alizzz aprueban el ‘Nunca estoy’ de Anajú, pero eso no la mete en la final de Operación Triunfo 2020

Por | 28 May 20, 12:42

Quedan, por suerte creo yo, dos galas para que se termine esta extrañísima y desangelada edición de Operación Triunfo. Desangelada porque la crisis de la Covid-19 devino en parón que se diría un coitus interruptus… si es que en algún momento del desarrollo inicial del talent-show hubiéramos sentido algo de excitación. No ha sido así. Pero en fin, hay que acabar lo que se empieza, y anoche la gala 11 de OT 2020 nos dejaba sus tres primeros finalistas.

Dos de ellos fueron elegidos por el jurado. Sí, siguen ahí. Lo sabemos por la exagerada carcajada que se echó Natalia Jiménez a costa de una caída fortuita de Anajú. Una de esas finalistas estaba cantada: Nia es imponente en lo vocal, versátil y capaz de cantar y bailar como muchas artistas de alto nivel no pueden. Pero hay que decir que en su interpretación de ‘Halo’ ayer estuvo bastante plana, solo sacándonos del sopor al final. Un efectista vestido de espejos buscaba lograr algo similar a lo que hizo Amaia con ‘Shake It Out’ en 2018… pero no ocurrió. En todo caso tiene futuro… o eso pensábamos hasta que hemos sabido que su primer single, que se estrena este viernes, está producido por Kike Santander. Nos tememos lo peor.

La gran sorpresa, y no para bien, llegaba con la insólita elección por parte de los expertos del segundo finalista: Hugo, que se salvó de la expulsión hace apenas una semana, pasa a optar a ganar el concurso, en detrimento de otros concursantes que han mostrado más regularidad, seguridad y condiciones. Y que, además, no disfrutan con peleas ilegales de cánidos. Todo porque se atrevió a cantar ‘La leyenda del tiempo’ de Camarón de la Isla con una banda en directo. Fue una apuesta valiente, ante la que ni los más expertos estarían a la altura. Tampoco lo estuvo él, pese a su entrega, preso sobre todo de unos nervios que le lastraron en lo vocal.

Ambos fueron destacados por delante de Maialen –que estuvo tan resuelta y magnética como acostumbra con una versión jazz-latina-rag time bastante random (un clásico de las selecciones de Manu Guix y Noemí Galera) de ‘Should I Stay or Should I Go’– y Flavio (salvado in extremis de la expulsión ante Hugo). Sin embargo, los profesores no eligieron a ninguno de estos dos, sino a Eva, que hizo una efectista (y poco más) versión de ‘Nothing Else Matters’ de Metallica. Fue bastante sorprendente, dado que, pese a presentarse como una de las concursantes más prometedoras, su progresión ha sido más bien decepcionante.

Justo lo contrario que Samantha, que tras diversas zancadillas a lo largo de toda la edición salió bastante airosa de cantar y bailar nada menos que ‘Freed from Desire’, y sobre todo Anajú (otra que estrena single este viernes; veremos) que, yendo de menos a más, se marcó una magnética interpretación de ‘Nunca estoy‘, el reciente número 1 en España de C. Tangana. Y eso que había manifestado no encontrarse cómoda con ella.

Sus mismos autores acudían a las redes para aprobar esta versión: Pucho preguntaba dónde había que votar a la maña (ignorando que la dinámica del concurso no va así en esta fase) y Alizzz les daba «sus dieses». Pero ninguno de los responsables del concurso apostó por ella. Tampoco el realizador que, en un bonito plano cenital en el que Anajú parecía a punto de la lágrima cuando moría la canción, decidió que era más interesante pasar a un innecesario plano general del escenario. ¡Buen trabajo! Anajú, en todo caso, aún tiene ciertas opciones de cubrir una de las dos vacantes que serán elegidas por el público en la semifinal de la semana que viene. Ese, Puchito, será el momento de enviar el SMS.

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