Los festivales virtuales, una opción real para salvar la música en directo

Por | 27 Jul 20, 15:04

Este fin de semana El País Semanal publicaba un reportaje de Fernando Navarro en el que diversos actores de la música en directo –desde grupos como Carolina Durante a la cantaora Rocío Márquez, pasando por tour managers, promotores, orquestas de versiones…– lamentan lo que es ya oficialmente un desastre económico para el sector cultural en España provocado por la pandemia. Paralelamente, se ha celebrado también este sábado y domingo pasados Tomorrowland Around The World, una edición virtual –en una isla imaginaria, con tres escenarios y el público recreados digitalmente– de este festival de EDM y electrónica que atrae a cientos de miles de personas de diversas nacionalidades cada año. Junto a DJs tan populares como David Guetta, Martin Garrix, Oliver Heldens, Nervo o Dimitri Vegas & Like Mike, Katy Perry era el gran centro de atención, y ofreció un show tan breve como imaginativo, consiguiendo con efectos visuales cosas que solo podríamos imaginar en un escenario real: Katy aterrizó sobre el escenario desde un globo aerostático con forma de cabeza de clown, en sintonía con la estética de su próximo álbum. Imaginación, esa es la cuestión. Foto: Tomorrowland.

El festival creado por unos promotores belgas ha demostrado una fantástica capacidad de reinvención y adaptación a la situación. No era un festival gratuito ni solidario –como el que planea hacer el metalero y español Resurrection Fest el próximo agosto–, sino un festival de pago a precios razonables, con sus entradas de día y sus abonos, que permitía moverse libremente entre escenarios e incluso da un plazo de una semana para volver a ver tanto las actuaciones favoritas de cada cual como aquellos que no pudo presenciar en directo. A expensas de conocer qué cifras de público se han alcanzado con esta propuesta Atendiendo a la cifra de audiencia de un millón de espectadores en todo el mundo que ha comunicado el gabinete de prensa del evento, es inevitable plantearse esta pregunta: ¿por qué no sería posible organizar un Coachella, un Primavera Sound, un Mad Cool virtuales?

Las posibilidades son infinitas. Pensemos, por ejemplo, en el show que ofrecía hace un par de meses el rapero Travis Scott en el interior del videojuego ‘Fortnite’. Un espectáculo brutal, que millones de jugadores de todo el mundo presenciaban «en directo» con su «yo virtual», algunos de los cuales eran aplastados literalmente por la descomunal figura digital de un Travis que volaba por el espacio o se sumergía bajo el mar. A diferencia de Katy Perry, que cantó en directo acompañada por una banda de músicos vestidos como sombreros de copa, él ni siquiera necesitó hacer acto de presencia física para arrasar. Doy por hecho que, a estas alturas de texto, habrá algún que otro pureta rasgándose las vestiduras diciendo que eso no es música de verdad, o algo así.

Pues bien, también tengo para ellos: ahí estaba el concierto promocional que JARV IS…, el nuevo grupo de Jarvis Cocker, ofrecía en el interior de una cueva con una cuidada iluminación, escenografía y realización, presentando una a una las canciones de su notable nuevo disco ‘Beyond the Pale‘. Ya no está disponible, pero pude verlo completo y no veo por qué no pagaría mi entrada para poder volver a hacerlo. O el que ofrecía días atrás Nick Cave, solo al piano, en una de las inmensas naves de del Alexandra Palace londinense, previo pago de ticket. En nuestro país, tal y como señala el mismo reportaje de El País, Rocío Márquez actuaba en streaming hace unas semanas en el Patio de la Acequia de la Alhambra, en pleno silencio, en una experiencia que, dice, fue para ella «muy emocionante», pese a no tener público enfrente que aplaudiera.

Estoy tan de acuerdo como el que más con que no es lo mismo que presenciarlo en el mismo espacio físico, pero es innegable que pueden ser experiencias fantásticas para cualquier aficionado a la música. ¿Es peor, por ejemplo, que ver un concierto en directo de Triángulo de Amor Bizarro sentado en una silla, sin poder levantarte? No lo creo. Pero es el inmovilismo, el victimismo y el lamento infinito por un sistema que, en todo caso, se sostenía ya sobre un alambre. Esta crisis no ha hecho sino desencadenar la explosión de una burbuja que llevaba años inflándose sin parar hasta límites peligrosos. ¿De verdad era sostenible una escena con la friolera de 900 eventos anuales? De hecho, cada vez han sido más los artistas que han renegado de los hábitos de consumo musical de esos festivales –pienso en declaraciones recientes de Sr. Chinarro o The New Raemon–. ¿Eran eventos dedicados de verdad a la música o a la socialización? Desde luego, un festival virtual tiene formas de ser una plataforma para socializar –con chats, avatares–, pero también de ser una fiesta con amigos que se juntan en una casa para presenciarlo.

Evidentemente, hay negocios que verían reducida su facturación en esa hipotética transición tecnológica: técnicos de sonido e imagen, logística, restauración, servicios… pero seguirían siendo necesarios en una medida importante. Pero, a cambio, serían necesarios mejorar en servicios digitales y escenografías. Las salas sufrirán, claro, pero al fin y al cabo esos shows tendrán que ser emitidos en algún espacio físico. ¿Por qué no en ellas, contraprestación económica mediante? ¿Y por qué no con una solución mixta, al estilo de la experimentada por grupos como Los Punsetes?

Siendo totalmente conscientes de lo doloroso de esta abrupta explosión de la burbuja festivalera –padeciendo, de hecho, en nuestras propias carnes la debacle económica que deriva de todo esto– y entendiendo que no debe dejar de defenderse y dignificarse la música, creo que el sector en España –promotores, artistas, prensa y servicios adscritos– debería (deberíamos) dejar atrás el victimismo habitual y mirar hacia adelante con imaginación, ingenio y creatividad, que sobran en este país. Dinero no, pero no creo que sea esta una cuestión económica. Todo esto pasará, claro, y volveremos a ir a conciertos multitudinarios sin distancia, sin mascarillas y sin higiene extrema (esta no estaría de más que continuase), pero muchos serán los que queden (quedemos) por el camino. Pero, ¿qué nos hace pensar que no volverá a ocurrir algo similar? Esto debe ser una ocasión para salir reforzados y crear un modelo nuevo, en el que los festivales de música virtuales podrían ser un recurso habitual.

La Tienda JNSP

  • Teca

    En mi opinión puede ser un recurso para volver a la normalidad y no quedarnos en el vacío mientras la pandemia pierde fuelle. Ahora bien, que te hagan pagar una entrada/ticket al mismo precio que si lo vivieras en vivo lo veo una atrocidad. Estos días Bjork esta publicitando unos conciertos con orquesta y esta pidiendo, como habitualmente, una cantidad de dinero exorbitada. Que todo el mundo tiene que comer y ganarse los garbanzos? si, pero no se puede dejar de ver que es un concierto restransmitido por lo que se puede considerar una medida emergencial, no algo para incorporar a la rutina cuando vuelva la normalidad

  • Cheshire Cat

    A mi los festivales me agobian, me resultan incómodos y no me parece el mejor sitio para disfrutar de la música. Prefiero ir a conciertos ya sea en salas, teatros o pabellones. Además de eso, creo que el sector de la música en España depende mucho de los festivales y que poner todos los huevos en la misma cesta es un error, como se está comprobando. Los festivales deberían ser un plus, no la base. Y resulta que son la base para la mayoría. Todo el sector está muy tocado desde hace años y esto puede suponer la puntilla para muchos. También puede ser una oportunidad si las cosas se hacen bien.

    Todo esto pasará, es verdad. Me gustaría ser tan positiva como los que lanzan mensajes cuquis sobre lo bien que vamos a estar todos arrejuntados en menos de un año, pero mucho tiene que cambiar la cosa para que permitan macro eventos el verano de 2021, a no ser que remita la pandemia o saquen antes de final de año algo que contrarreste sus efectos de manera efectiva. Ojalá sucediera. Así que yo, de dedicarme al gremio, estaría sopesando desde ya un plan A que implicase el uso de la tecnología para crear shows virtuales con público presencial reducido, por el hecho de no pillarme los dedos como ha sucedido este año. Y esto vale para salas y festivales. Vender más entradas si la situación acompaña es más fácil que cancelar eventos. Ahora mismo apostarlo todo a que el año que viene se podrán celebrar los eventos con normalidad es, como poco, arriesgado.

  • Creo que lo de Bjork es una excepción. Los 18 euros de Nick Cave, en comparación con lo que valía una entrada de la gira que prevé hacer en 2021, los 12,50€ (entrada de día) y 20 € (abono) de Tomorrowland o los 8€ que cobraban Los Punsetes son unas cifras más ajustadas a la realidad.

  • Vuffy

    Los conciertos de Björk van a ser presenciales y retransmitidos a la vez. El precio de la entrada presencial no varía. El precio del concierto retransmitido es 15 libras (16,43 euros), de las cuales el 20% se donará a causas «globales de mujeres». No es barato pero, teniendo en cuenta el espectáculo, la duración (2 horas mínimo) y siempre que en tu casa tengas una pantalla gigante, tampoco lo veo caro.

    https://bjork.com/shows.php

  • Antarctic Monkeys

    Podrian hacerse conciertos en treatros amplios y espacios al aire libre respetando distancia entre personas (minimo un asiento vacio entre persona y persona cuando la pandemia este mas controlada) y con precios normales (sin parafernalias y mierdas para luego con esa escusa clavartela bien). Problema: No les interesa, todos quieren llevarselo calentito. Pero eh, Primevera Sound and co el verano que viene anunciando sus ediciones mas multitudinarias hasta la fecha, o eso dicen…

  • bart_os

    Personalmente espero que lo de los conciertos virtuales dure lo justo, mientras no se puedan hacer conciertos presenciales como Dios manda, porque si no Internet se habrá llevado por delante otro negocio más (y van… todos?). Al final los que ganan dinero son, como siempre, los «dueños» de Internet.

    Estaba claro que lo de la burbuja de los festivales tenía que explotar, y sólo van a aguantar los que sean capaces de diferenciarse (ese famoso funcionariado festivalero que actúa una y otra vez en todos los festivales clónicos de España: Love of Lesbian, Izal, Miss Cafeína, Ivan Ferreiro, Xoel López, etc…pufff, qué pereza!), pero lo de los conciertos clásicos en salas/clubs/teatros me daría pena que desapareciera.

    A lo mejor estamos ante otra cuestión que es generacional, o sea, yo soy incapaz de pagar por un festival para verlo en la tele pero a lo mejor un chaval de 20 años lo ve lo más normal del mundo…

  • Jaime

    El año pasado estuve de vacaciones en Portugal y resulta que por la noche pillé en la tele en directo el concierto de New Order en Paredes de Coura (festival del que yo era asiduo hace unos años). Se percibía un ambientazo fenomenal, una iluminación cojonuda, un repertorio plagado de hits, todo muy bonito…para quien estaba allí.
    No me veo dando botes con las birras en el salón de casa, mientras me conecto por streaming. Me pasa como con el sexting, no mola. Soy un pureta, que le voy a hacer.

  • Raskolnikov

    Entonces, que vaya una quinta parte de la gente pero que la entrada cueste lo de siempre…? Normal que no les interese.

  • Celtrón machaca!!

    Los festivales son para el roce y el desparrame. Para rozarse y desparramar en casa no se necesita tener una pantalla que se pixela de cada dos por tres, que hay webs porno fiables y con multitud de videos a buena calidad.

  • salava

    Antes no había tantísimos festivales y no pasaba nada musicalmente hablando. Quizá habría que hablar más de salvar ese modelo de negocio (que me parece muy bien para el que le interese) que de salvar la música como cultura.

  • Dula Peep

    NO

  • Pit LastDanz

    Qué asco de querer mantener la vieja normalidad en la nueva normalidad. Que colapse de una vez el cistema, que todo se destruya, que nada vuelva a ser!

  • vic

    Cuando pagáis por entrar a una sala a que os proyecten una película, os quejáis porque los actores y la acción no es en directo? Personalmente no veo diferencia ni motivo para rasgarse las vestiduras si a partir de ahora muchos más deciden hacer conciertos (o espectáculos como ha sido el caso de Tomorrowland) a través de streaming. No solo dan acceso a más gente, es más sostenible – que parece que el tema del cambio climático, el pensar en ser verdes y demás afecta a todo menos a los festivales / conciertos.