Lyra Antarctica Seaborn Sheeran no es la primera ni la última víctima del mal gusto de sus padres músicos

Por | 01 Sep 20, 11:08

Ed Sheeran, más listo que el hambre, anunciaba la pasada Nochebuena que se retiraba este año debido a lo exhausto que se encontraba tras la gira de ‘Divide’ y la edición de su álbum de duetos del año pasado, ‘Nº 6 Collaborations Project‘. Buen año para retirarse de los escenarios y la vida pública y disfrutar de la compañía de tu familia y amigos, ¿a que sí?

El autor de la histórica ‘Thinking Out Loud’ ha vuelto a las redes casi exactamente 9 meses después -han faltado 23 días para que fuera clavado- para anunciar el nacimiento de su primer bebé junto a su pareja Cherry. En Instagram, y acompañando la instantánea de unos patucos, ha anunciado la llegada de su hija «preciosa y saludable», informando de que la ha llamado… Lyra Antarctica Seaborn Sheeran, convirtiéndose de manera inmediata en «trending topic». Es habitual que los británicos guarden un segundo nombre sorprendente, y el propio Ed se llama en verdad Edward Christopher, pero hay que admitir que esto va más allá, teniendo en cuenta no solo la referencia a la Antártida sino que «seaborn» es «nacida en el mar» y «seaborne», «transportada a través del mar».

Ed Sheeran ha pedido al mundo que respete su privacidad, pero no que cuestione su buen gusto. Sin embargo, en su defensa, hay que reconocer que es habitual que las estrellas del mundo del pop escojan nombres excéntricos para sus hijos. Si en su momento te sonó un poco raro que el Rey del Pop llamara a sus bebés cosas como Michael Jr y Prince Michael II, eso no era nada para lo que estaba por venir. Grimes puso a hijo recientemente tal nombre que se tuvieron que escribir artículos que sirvieran como guía para enseñarnos a pronunciar tal cosa: X Æ A-12 se lee como «Ex Ash Ei Twelve», como explicaba nuestro ex compañero Claudio M. de Prado en la revista Glamour.

A la zaga habían quedado Chris Martin (y Paltrow) llamando a su hija Apple sin pensar en los iPhones y ajenos a lo ñoño de la expresión «apple of my eye» en inglés (de «Manzanita» a «La niña de mis ojos»), Beyoncé y Jay-Z poniendo Blue Ivy («hiedra azul») a su hija, Kanye West llamando a sus hijos North, Saint, Chicago y Psalm (y hay que detenerse claramente en el caso de alguien que se llama «North West» o «Chicago West»), y Cardi B y Offset llamando a la suya Kulture Kiari Cephus. Igualmente, Ashlee Simpson tiene un hijo llamado Bronx Mowgli, Cheryl Cole y Liam Payne uno llamado Bear Grey y Travis Scott una niña llamada Stormi.

Pero también en el pasado los cantantes de pop pusieron nombres raros a sus hijos: mientras genios como Paul McCartney y John Lennon recurrían a nombres tan corrientes como Heather, Mary, Stella, James y Beatrice el uno; y Julian y Sean el otro para su descendencia, parece que las cosas se fueron complicando después: Sting optaba por Fuschia y Erykah Badu por Seven Sirius, Puma Sabti y Mars Merkaba Thedford. La Voz de Galicia realizaba un reportaje en 2016 hablando de cómo la sociedad en general tendía cada vez más a la caza del nombre poco común y «ocurrente», abundando en los registros civiles las Khaleesis, las Shakiras e incluso los Lobos. Parece que en el caso de las estrellas del pop, su ansia por ser los mejores, o al menos únicos y especiales, eleva las ambiciones al cubo.

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