‘My Own Version of You’ es la mejor forma de entrar en el último de Bob Dylan

Por | 14 Sep 20, 11:37

Publicado este verano, ‘Rough and Rowdy Ways‘ está considerado uno de los mejores álbumes de la carrera de Bob Dylan, un regreso en plena forma después de una serie de discos de versiones que acumula un espectacular 95/100 en Metacritic y esta semana será nuestro «Disco de la Semana». Jaime Cristóbal revisará tres puntos clave de su discografía, si bien comenzamos desgranando una de las joyas perdidas incluidas en el propio ‘Rough and Rowdy Ways’.

El álbum se presentaba con un tema de casi 17 minutos que ha quedado relegado quizá por su longitud a un CD2 o al final del álbum, que es exactamente lo que sucedía con los 16 minutos y medio de ‘Highlands’ al término de ‘Time Out of Mind’ en 1997. ‘Murder Most Foul’ puede ser justo la canción más importante de esta era, y también era un single adecuado ‘I Contain Multitudes’. El blues de ‘Goodbye Jimmy Reed’ compite por un lugar en el podio de las favoritas del público junto al tercer sencillo ‘False Prophet’, pero hay un par de temas que sin haber sido single son un buen vehículo para adentrarnos en el álbum dada su accesibilidad, aunque no seas un gran seguidor de Bob Dylan. Por un lado ‘I’ve Made Up My Mind to Give Myself to You’, casi un villancico que explotar de alguna manera a finales de este otoño (te gustará si te gusta ‘Hallelujah’ de Leonard Cohen), y por otro la estupenda ‘My Own Version of You’, que hoy escogemos como “Canción del Día”.

De melodía intrigante en contraste con una producción susurrante y cálida, ‘My Own Version of You’ nos habla de una creación tipo Frankenstein a partir de la recopilación de rasgos y cualidades hallados en otras personas que admiramos, circunstancia que se aprovecha para convertir la canción en un cúmulo de referencias, algo que siempre ha encantado a Dylan. Con su lirismo habitual y su clásico recitado, se niegan a quedarse en el mero «name-dropping».

Dylan se propone «usar todo su poder» para «traer a alguien a la vida», que «toque el piano como Leon Russell», que reúna al «Marlon Brando de ‘El Padrino’ y a Al Pacino en ‘El precio del poder'» (‘Scarface’), entre citas que salpican en más de una ocasión a Shakespeare («Can you tell me what it means, to be or not to be?»), la historia de Roma («me pregunto qué haría Julio César») y posiblemente su propio Premio Nobel: «estudio sánscrito y árabe para mejorar mi mente / quiero hacer cosas que beneficien a toda la humanidad».

Freud y Marx salen peor parados en la narración de esta canción que tiene un punto siniestro desde que comienza. Dylan ha visitado «morgues y monasterios», y utiliza «cuchillos» para remover «costillas», si bien la sangre no llega a emerger más que desde un cactus, pues el artista no está más que desarrollando una metáfora sobre el arte de escribir. En ese sentido, hay que destacar la importancia que tiene para él el cine, pues en este rompecabezas lo mismo le da Eurípides que Scorsese. ¿Un guiño, quizá, al documental ‘No Direction Home’?

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