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Prince / Welcome 2 America

Lo mejor: 'Welcome 2 America', 'Hot Summer', 'Check the Record'
Te gustará si te gusta: mucho Prince
Escúchalo: Youtube

Es difícil situar en el tiempo cuál fue exactamente el último disco bueno de Prince. Algunos dirían que la llama de la inspiración se le apagó en los 80, después de ‘Sign o’ The Times’; otros que en los 90, después de ‘The Gold Experience’; otros que en los 2000, después de lo que fuera que sacara en esa época (estoy de broma, ‘3121’ y ‘ART OFFICIAL AGE‘ no estaban mal). La calidad de la obra de Prince fue inversamente proporcional a su envergadura, absolutamente inabarcable por cualquiera, pero él siguió produciendo discos a cascoporro, a su bola. Ahora llega al mercado un disco de material inédito que dejó grabado en 2010 pero que nunca publicó a pesar de que pensaba llamar una gira en su nombre.

El primer álbum de estudio póstumo de Prince propiamente dicho, compuesto de canciones hasta entonces jamás escuchadas por el público, a excepción de una pista que apareció en el último álbum que publicó antes de morir, ‘Welcome 2 America’ es otro disco ajeno a las modas y a los sonidos contemporáneos en general, hecho por un artista estancado en el tiempo. Hay un momento irónico en ‘Welcome 2 America’, la canción, en el que Prince cuestiona la perdurabilidad de la música contemporánea, irónico porque precisamente sus últimos trabajos discográficos no han perdurado en absoluto: más bien se conformaban con ser vendidos en internet o a través de periódicos. Claro que nadie tiene a su alcance grabar otro ‘Purple Rain‘, pero cuando te pasas 30 años sin hacer un disco relevante, quizá es momento de hacer un poco de autocrítica.

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En ‘Welcome 2 America’ no hay autocrítica. Si la hubiera habido, Prince no se habría conformado con hacer las canciones de R&B-soul más genéricas posible (‘1000 Light Years Away from Here’; en ‘Born 2 Die’ busca hacer una canción de Curtis Mayfield y se queda corto), con darle al funk-rock más insípido imaginable (‘Running Game’) o con dotar a las grabaciones de una producción e instrumentación tan rancias, pasadas de rosca y tan poco interesantes a nivel musical o sonoro que te hacen alucinar un poco con el nivel de agotamiento creativo que demostraba Prince en esta época. En general, las composiciones son formalmente correctas pero es todo lo bueno que se puede decir de ellas. Tan correctas, de hecho, como las habría hecho cualquier músico de sesión que solo sueña con vender 100 millones de discos.

El spoken-word de ‘Welcome 2 America‘ tiene cierta gracia porque menciona a Google, los iPads y los iPhones y una supuesta «escuela para las celebridades», pero la letra no es tan polémica como para que Prince decidiera no editarla: este mismo año, M.I.A. lanza un disco mucho más controvertido en el que se atreve a acusar a Google de asociarse con el gobierno (lo cual se demuestra más tarde). La canción deja claro una vez más que Prince no estaba interesado en vivir en la actualidad, que la modernidad le parecía un timo. Bueno, menos TIDAL. Lo más interesante que ‘Welcome 2 America’ tiene que ofrecer son dos cosas: por un lado, ‘Hot Summer’, el corte más uptempo del largo, que parece de los B-52s, y ‘Check the Record’, un tema que prácticamente predice el sonido de Yves Tumor. Sí, en serio.

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Hay un verdadero abismo cognitivo entre lo que Prince cree que está haciendo y lo que está haciendo en realidad. En 2010 no se puede decir que canciones sobre el racismo como ‘1000 Light Years from Here’ sean visionarias ni mucho menos que ‘Hot Summer’ presente un «sonido futurístico». Si Prince fue un visionario lo fue por su complicada relación con la industria de la música, a la que vuelve a dedicar otra canción, ‘Running Game (Son of a Slave Master)’. Prince siempre anheló ser un artista independiente y hoy en día la idea de «pop star» independiente no nos suena extraña en absoluto, y ahí está Tinashe para demostrarlo. Es una pena que Prince perdiera el interés por innovar en lo musical porque, si en ‘Welcome 2 America’ tuvo algo interesante que contar, desde luego la música no vale tanto la pena como para haber esperado 11 años para escucharla.

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