Hemlocke Springs, una de las revelaciones del pop del último lustro, ha publicado estos días su álbum debut, ‘The Red Apple Under the Sea‘, tres años después de darse a conocer con el viral ‘Girlfriend’. El álbum está inspirado en su educación religiosa y contiene numerosas referencias a la Biblia, pero solo para afirmar a Isimeme Udu fuera de todo dogma, en busca de su propia independencia.
‘The Red Apple Under the Sea’ destaca por su colorida producción y por su original acercamiento a géneros como el synth-pop (‘Sever the Blight’), el electropop (‘Be the Girl’) o el R&B (‘Let Me Free’). Previamente al lanzamiento del álbum se promocionó ‘w-w-w-w-w’, una de las producciones más distintivas del proyecto y la Canción del Día para hoy domingo.
‘w-w-w-w-w’ es una de las piezas más contundentes del disco, gracias a una sección rítmica de corte industrial que remite a la época ‘Dangerous’ (1991) de Michael Jackson. También podríamos hablar del art-pop de Björk en la era ‘Post‘ (1995) para entender el estilo de la canción: ahí están las percusiones del inicio o todo el soundscape sintético.
La melodía de ‘w-w-w-w-w’ es pura intensidad a lo Hemlocke Springs, mientras que la letra resulta totalmente inusual en su exploración del matrimonio infantil.
Hemlocke se inspiró en el documental de 2013 ‘Father Figures‘, donde se revela que una mujer filipina de 16 años se ha casado con un hombre de 73 por dinero. Springs, de padres nigerianos, utiliza esta historia para lanzar una crítica al matrimonio infantil y a la esclavitud sexual que siguen vigentes en Nigeria y en otras partes del mundo.
La exploración de la esclavitud sexual se especifica en la primera estrofa, donde Springs relata la venta de una niña por parte de su familia a un hombre adinerado que busca contraer matrimonio con ella. Springs describe que la niña es vendida como un objeto (porque solo “da problemas”).
En el estribillo, Springs da ya su punto de vista personal, cantando: «No me puedo imaginar levantarme un domingo por la mañana, cocinarle el desayuno y hacerle el café. ¿Por qué ella haría eso cuando él tiene ya un pie en la tumba?». Springs concluye, sin rodeos: «Me suicidaría antes que tener que mirarle a los ojos y decirle que quiero su amor».
