Música

Judeline supera su primer arena con sorpresas de rusowsky y Papá Levante

Tras más de un año de gira, Judeline se enfrentaba anoche a uno de sus mayores retos hasta el momento: su primer Movistar Arena. ‘Bodhiria’, su álbum debut lanzado a finales de 2024, le ha dado muchas alegrías, pero quizá la mayor de todas ha sido precisamente la posibilidad de estar allí, llenando un estadio de esas dimensiones ante un público, mayoritariamente muy joven, que se sabía todas las canciones.

El rápido ascenso de la cantante gaditana de 23 años no es, desde luego, ningún golpe de suerte, sino fruto de muchísimo trabajo, esfuerzo y talento. Poco tiene que ver la artista que vimos ayer con la que hace tres años se subía al escenario tímidamente sujetando su bolsito mientras cantaba o incluso la que hace tan solo unos meses actuaba bajo el sol barcelonés en el Primavera Sound. Su presencia escénica no ha dejado de mejorar, y anoche subió de nuevo el listón con su show más ambicioso hasta la fecha.

Una especie de cueva se proyectaba en la pantalla invitándonos a entrar en ese universo embrujado y misterioso que es Bodhiria. Judeline aparecía en el escenario sujetada por sus bailarines -todos con una estética muy Mad Max, y uno de ellos, completamente cubierto de pintura plateada- e inauguraba el espectáculo con ‘angelA’, canción que da nombre al personaje principal de su álbum conceptual. Poco después sonaron ‘mangata’ y ‘brujería’, dos temas que fueron presentados con imágenes nocturnas y una iluminación que emulaba a la luna. También, la magnífica ‘Inri’ seducía y movía al personal con su sugerente R&B de ritmos arabescos.

Nos salimos brevemente de ‘Bodhiria’ con ‘En el cielo’, en la que Judeline aparecía con una llave gigante. A mitad de la canción, se dirigió directamente a la cámara, como si quisiera romper definitivamente la barrera entre ella y el público. El primer invitado de la noche vino justo después. Mientras la cantante interpretaba la romántica ‘Heavenly’, Rusowsky se unía a ella para cantar su parte, formando un bonito dúo mientras en la pantalla se proyectaban siluetas de pájaros con una estética muy digital.

Siete canciones hicieron falta para que Judeline se dirigiera al público, pero cuando lo hizo, su calidez llenó el estadio. Muy emocionada con la gran acogida que estaba teniendo su gran noche, bromeaba diciendo “no quiero llorar, que estoy con la regla” y presentaba el espectáculo indicando que estaba 100% metida en su personaje, que en ese momento no era ni Lara ni Judeline, sino su álter ego, Ángela.

La puesta en escena, con dos grandes escaleras a los lados, se engrandecía con los juegos de luces, como los láseres rojos durante ‘luna roja’, donde su bailarín principal -interpretando a una suerte de figura demoníaca- le apuntaba, cual Cupido, con un arco. Pero pese a todo el espectáculo visual y la fuerte presencia de los elementos electrónicos, también conseguían brillar los instrumentos orgánicos, como los elegantes chelos en ‘Joropo’, una de las canciones más queridas del set. En ‘Es dios bueno o solo es poderoso’, la cantante arrastraba al monstruo plateado hasta echarlo del escenario, cerrando casi en su totalidad la etapa ‘Bodhiria’ para dar paso a una nueva fase del show.

Ahora en la pantalla se proyectaba un faro al atardecer, y sola en el escenario, comenzó a cantar ‘TRAFALGAR’. Sus bailarines volvieron a aparecer para ‘ZAHARA’, uno de sus primeros éxitos. Aunque esta parte del concierto estuvo protagonizada principalmente por las versiones. La primera de ellas fue la de ‘La tortura’, de Shakira y Alejandro Sanz, que sonó divertida, pero lo más especial aún estaría por llegar. “Hoy celebramos Andalucía” decía la artista antes de invitar al escenario a Chambao y rendir tributo juntas a su hit dosmilero ‘Ahí estás tú’. Por si fuera poco, inmediatamente después, salieron al escenario Papá Levante a cantar ‘Canción del agua’.

Mejor todavía fue la aparición de Yerai Cortés para interpretar con ella ‘Un puente por la Bahía, la cruz del Campo’. La voz de la cantante sonaba por primera vez sin autotune (¡ojalá lo usara un poquito menos a lo largo del concierto!) acompañada de un coro de tres cantaoras sobre los preciosos punteos del guitarrista. Con este momento flamenco la artista demostró, por si todavía había algún escéptico, que es capaz de casi todo. Que el eclecticismo de su música es su mayor virtud, y que tiene un enorme talento para hacer lo que se proponga.

Ainhoa Laucirica

En la última parte del espectáculo, Judeline invitó al público a “conectar con su lado más espiritual, más sexual y goloso”. Era el momento de canciones “bailongas” como ‘TÚ ET MOI’, ‘2+1’ o ‘CANIJO’, aunque el foco se lo llevó sin duda ‘PIKI’, su colaboración con Sega Bodega, que desemboca en un segmento house muy bailable y eufórico. Tanto, que la artista la terminó echándose agua por la cabeza tras el desenfreno final. Y así, empapada, dio paso a la última canción del concierto, la gran ‘zarcillos de plata’, con la que la gente alzaba los móviles mientras coreaba la letra al unísono.

Tras casi dos horas, culminaba una velada que no hacía más que confirmar que Judeline ha venido para quedarse. Acabó llorando de emoción, agradeciendo de todo corazón a sus músicos, a sus bailarines y a todo el mundo que hizo posible que se cumpliera su sueño de estar sobre ese escenario. “Este es el comienzo de algo muy grande”, decía. Y nos quedamos con eso, pues a cualquiera que haya seguido su trayectoria, no le queda ninguna duda de que la próxima vez que la veamos será aún mejor.

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Publicado por
Fernando García
Tags: judeline