La reconocida DJ belga Amelie Lens ha publicado una contundente carta en Instagram en la que denuncia la complicidad masculina ante las situaciones de machismo que sufren las mujeres, especialmente en el contexto de la cultura de club en la que desarrolla su carrera.
Amelie empieza recordando que, durante demasiado tiempo, la seguridad se ha tratado como un «problema de mujeres», y denuncia que ellas se han visto obligadas a convertirse en su propia «seguridad», tanto en el escenario como en el backstage, vigilando sus bebidas, las salidas y cuidándose entre sí. Además, critica que muchos hombres se «queden al margen riéndose» mientras sucede una agresión, en lugar de intervenir o señalar el comportamiento de sus amigos.
Lens aclara que su reflexión no es un «ataque a los hombres en su conjunto», y afirma que se debe poner el foco en la cultura de los «bros» que permite que las agresiones sigan ocurriendo: «Algunos hombres cruzan límites, pero lo que sostiene el problema es el silencio, la minimización y proteger reputaciones antes que proteger a las personas». La artista apunta que «La pregunta no es si todos los hombres son responsables», sino quién decide intervenir cuando sucede una agresión: «¿Quién alza la voz? ¿Quién interrumpe el chiste? ¿Quién reprende a su amigo?»
Lens asegura que muchos hombres evitan intervenir porque han comprado el mito de que el hombre que abusa es un «hombre siniestro en un callejón oscuro», cuando en realidad puede ser el «colega en la cabina», y la mujer agredida puede ser su amiga o cualquier chica que tengan al lado. «La realidad es mucho más incómoda, porque muy a menudo el agresor es es el chico con el que acabas de compartir una bebida, con el que te reíste mientras se “portaba mal”», señala.
Lens relata un episodio en el que un hombre le escribió por privado detallándole cómo la “secuestraría y violaría”, y cuenta que ese hombre tomó un avión hasta Amberes y se le acercó después de encontrársela en el aeropuerto. Cuando acudió a comisaría para denunciar, asegura que la policía le dijo que “no podía hacer nada” y que regresó a casa “llorando, con las pruebas en las manos”.
“Si la ley no me ayudó, ¿cómo podemos sentirnos seguras en la discoteca cuando el abuso se silencia e invisibiliza?”, reflexiona la artista. Lens señala que los “depredadores de la escena” persiguen a aquellas personas a las que “pueden silenciar” y pide a los “bros” que ayuden a las mujeres a “romper el ciclo”: “No debería revivir mi trauma para que le digas a tu amigo que pare. Simplemente, dile que pare. Deja de proteger automáticamente a tu amigo y pregúntate por qué existen las acusaciones en primer lugar”.
