Mujeres: «Un estadio es una pesadilla para ver un concierto»

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Mujeres: «Un estadio es una pesadilla para ver un concierto»

Los nuevos invitados de Revelación o Timo son Mujeres, que acaban de publicar otro disco que mola, y ya van unos cuantos, ‘Es un dolor inexplicable‘. En esta conversación hablamos de su evolución en 20 años desde que cantaban en inglés, de la evolución de una sociedad que ya no consentiría un grupo llamado Mujeres sin mujeres, de la escena punk y no tan punk, de la historia de Sonido Muchacho y también de qué ocurrirá con la música en directo de este país si sigue sin haber salas disponibles para tocar. Un dato: Mujeres se embarcan en una gira que les va a llevar por decenas de provincias españolas, pero las salas no estaban libres hasta octubre de 2026. Más información, aquí.

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Se pregunta con mucha razón Arnau: «Nosotros podemos esperar para tocar en Madrid en la sala que más nos convenga, una Riviera o una But. Lo que nos preocupa es qué hace un grupo nuevo. Nosotros podemos hacer 3 noches la Sala Sol, ¿pero un grupo qué hace, dónde toca? Si nosotros tenemos que esperar un año para tocar en La Riviera, con un aparataje que nos ha permitido subsistir, con todo lo que tenemos alrededor, una oficina de booking que se preocupa de cuadrarte todo… ¿Pero un grupo nuevo que quiere tocar en Siroco qué hace? ¿Para cuándo? ¿En qué condiciones? Si sabe que tiene que vender 50 o 60 entradas. Conciertos como el primero que dieron Carolina Durante, cuando Luis (Fernández) los descubrió, tocando para 45 personas, hoy sería impensable».

Añade en otro momento Pol, sobre la fiebre de los conciertos: «¿Quién quiere ir a un WiZink a ver un concierto? Nosotros nos somos clientes de este tipo de eventos. Vamos a salas más pequeñas, de 2.000 como mucho. Un estadio tiene que ser una pesadilla para ver un concierto».

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Hablando de género reconocen con humor que «es horrible viajar con tíos», aunque nos dejan mejores titulares hablando de los contrastes entre punk y pop y escenas, prejuicios cada vez más dejados en el pasado.

Yago se lo toma con humor: «Hemos tenido la suerte de vivir una etapa ecléctica. El Primavera mostró que muchas cosas eran posibles, como ver en un mismo festival un grupo de black metal, un rapero increíble y todo en la misma batidora. Una vez nos invitaron a un festival de punk y nos dijo un periodista que habíamos sido de lo mejor del festival, cuando nuestra sensación, cuando nos llaman de un festival «de escena», es venirnos abajo. «Ahora voy a salir yo con la poperada y toda esta peña metiendo tralla, y nos van a ver como una cosa de lo más floja, desalada y pija».

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