No se sabe quién es, actúa con velo y gafas de sol -es la Orville Peck de la música de baile- y la fecha de nacimiento que figura en su página de la Wikipedia es la de la creación de su personaje: agosto de 2013. Evidentemente nada de esto juega en su contra y así ha sido como M¥SS KETA se ha hecho un nombre en su país, Italia, especialmente entre la comunidad LGTBIQ+.
Sus vídeos son muy vistosos y su bombo a negras busca todo el rato levantarte, pero es el directo donde el personaje de M¥SS KETA termina de tener sentido. Incluso aunque nunca veamos sus ojos tiene el carisma, la actitud y el descaro; una voz muy viva y chillona -muy italiana, si me permitís-, lleva unas pantallas que a menudo convierten sus canciones en karaokes como una suerte de lyric videos; y además un par de bailarinas que la complementan, Jamila y Kida.

Las producciones de M¥SS KETA deben mucho a los tiempos del electroclash, también a la más contemporánea Anitta, al sello Mad Decent y al revival bounce. Sin embargo, le sientan igual de bien otros ritmos que explora durante el set, como el reggae, el trance o el piano house. Performer por naturaleza (en un momento se mezcla entre el público), no hay género que se le resista.
De hecho, su mayor hit y uno de los más celebrados en su set -aunque no por mucho- es ‘FINIMONDO’. Un tema que se construye en verdad sobre el clásico de 1961 ‘Il Capello’ de Edoardo Vianello. Un dato: la versión de M¥SS KETA multiplica por 20 sus reproducciones.
Podemos hablar de la aparición de Sotiri en un tema hacia el cierre del show con un extraño e improvisado baile, de esas proyecciones que estrujan tetas, o de cómo las drags en la sala terminaron imitando su pronunciación de «Madrid-ahhh», pero fue M¥SS KETA la que acaparó todas las miradas durante hora y cuarto. Por ejemplo en ese momento en que haciendo twerking… se ofreció a sí misma como postre. La Sala Changó presentó media entrada; adivino que cuando vuelva, tendrá más público.
