Black Country, New Road son ya otra cosa… una a tener en cuenta

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Black Country, New Road son ya otra cosa… una a tener en cuenta

El Primavera Sound no acaba el sábado: hay una traca final del Primavera a la Ciutat el domingo, con multitud de conciertos repartidos por varias salas. Casi todos han hecho sold out. Algunos agotaron a los pocos segundos, como Cass McCombs en la diminuta sala Laut. Pero sí que logro plaza en la Paral·lel 62.

En Paral·lel 62 uno de los mayores reclamos son Konono Nᵒ1. Los congoleños son famosos por sus instrumentos auto-fabricados, a la Einstürzende Neubauten. Y como los alemanes en sus primeros tiempos, buscan la sensación física antes que la canción. La base son unos ikembes tuneados. A partir de eso, la batería, percusiones y las programaciones van creando una síncopa entre el jazz disonante y la música dance, en algún momento incluso se acercan al house. Desarrollan mantras repetitivos, en el que apenas van introduciendo variaciones, que buscan el baile y el trance. Con este magma sonoro, junto con loss hermosos y surrealistas audiovisuales, donde se muestran loops de cuerpos que parecen algas, consiguen un set hipnótico.

Clara Orozco

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Pero el plato fuerte son Black Country, New Road. Reconozco que me ha costado enfrentarme a la nueva versión del grupo tras la marcha de Isaac Wood. No son los primeros ni los últimos que se sobreponen a la marcha de su líder cambiando de orientación musical. Del post-rock con toques de hardcore han pasado a un folk progresivo bastante clásico, con unos juegos de voces que recuerdan a ABBA por momentos, ya que la parte vocal ahora recae en las hermosas voces de sus tres integrantes femeninas. Todo el material que tocan es de su último disco. Por respeto a Wood, no interpretan nada de su obra anterior.

La Paral·lel 62 está hasta arriba de público. Antes de abrir retumba en la sala ‘Downtown’ de Petula Clark, cantada a viva voz por todos los presentes. Un poco como para anunciar que estos BC,NR tiran más al pop preciosista. La banda no puede tocar mejor y transmite una calidez tremenda, gracias a lo primoroso de su ejecución y los toques que dan el piano, el violín y el acordeón. El batería bromea con que debemos de estar muy cansados después de tres días de festival. Pero lo bucólico de su nueva propuesta ayuda a que lo sobrellevemos mejor.

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Quizás el momento que más se acerca a los anteriores BC, NR es ‘Nancy Tries to Take the Night’, con su crescendo dramático. Pero la balanza se decanta hacia lo pastoral y lo tierno, como en ‘Besties’, con su estupendo aire de pop adulto de los 80. También tocan una versión de Big Star, ‘The Ballad of El Goodo’. O convierten ‘Goodbye (Don’t Tell Me)’ en una fantasía de rock sinfónico enérgica, un poco a lo ‘Bohemian Rhapsody’ incluso.

Aunque quizás el mejor momento es verlos interpretar todos con el clarinete ‘Forever Howlong’. Cierran con gritos de ‘Free Palestine!’: una bandera ha estado colgada en el piano durante todo el concierto. Suena ‘Always on My Mind’ de Pet Shop Boys a todo trapo mientras vamos desalojando. Un amigo se queja de que han hecho el mismo concierto que en el Primavera Sound de 2025. Yo no puedo comparar, porque no estuve: he sido durante tres años víctima de mis prejuicios. Toca asumir que BC,NR son ahora otra cosa. Una otra cosa a tener en cuenta.

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