BTS en Madrid: mucho fenómeno fan, poco espectáculo

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BTS en Madrid: mucho fenómeno fan, poco espectáculo

Aún sin ser ARMY ni saberme las canciones, tenía la certeza de que iba a asistir a un concierto espectacular. La primera vez de BTS en España, ni más ni menos. Ya no se puede estar seguro de nada. El debut en el Metropolitano del grupo surcoreano ha ido sobrado del calor de los fans, pero ha sabido a poco en todo lo demás.

El anticipadísimo comienzo del show, con los siete integrantes de la banda siendo escoltados al escenario por decenas de bailarines enmascarados, sí parecía estar a la altura del descanso de 4 años que se han tomado para terminar el servicio militar obligatorio de su país. Sin embargo, fue desde este mismo momento cuando se estableció una de las constantes del concierto: gritos como nunca antes los había experimentado. Nivel: sin tapones no llegaba al final del concierto. Imagina estar esperando más de una década para que tus artistas favoritos, que además representan el mayor fenómeno fan del mundo, pasen por tu ciudad. Pues eso.

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De ‘Hooligan’ no se oyó casi nada, y por una vez, no tenía nada que ver con la acústica del estadio. Cada vez que el cámara enfocaba a Jungkook, mis oídos morían un poco más. Mentalmente, le supliqué a Jimin que no mandase ningún guiño a cámara, pero no me oyó. En esta primera parte del concierto, BTS exhibieron sus galas más extravagantes y, las cosas como son, todos tenían un aura magnética que pocas veces he visto en un concierto. La locura que se desató con su presencia solo sumaba. Mientras mis tímpanos se recuperaban de la embestida, las llamas y la pirotecnia empezaban a inundar el escenario poco a poco.

Este se trataba de una enorme plataforma 360 inspirada en el pabellón Gyeonghoeru Pavilion del palacio de Gyeongbokgung. La idea era unir la arquitectura tradicional con el diseño moderno de un set, pero a efectos prácticos lo que la mayoría de los asistentes veía era un armatoste de metal que, de forma general, le vino demasiado grande a BTS, aunque sí permitía una visibilidad muy buena en todas direcciones. El concierto estaba dividido en tres actos: ‘BTS’, ‘COREA’ y ‘ARIRANG’. Estos incluían vestuarios diferentes, distintas dinámicas de escenario y hasta una ducha entre medias si nos apuramos. Demasiados momentos de descanso para tan poca chicha. Siempre que parecía que la cosa estaba arrancando, resultaba ser el momento del ‘break’.

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Mientras que el fin del primer acto se inauguró con una bonita performance de baile y luces que buscaban imitar el mar, el espacio entre el segundo y el tercero se llenó con una ‘fan cam’ con la que el público celebró los carteles de los asistentes. BTS no tenía que hacer nada y los asistentes seguían gritando como si les hubieran pagado por ello. Algunos de los mensajes más destacados fueron el de aquella persona que aseguraba haber venido desde Taiwán a ver el concierto o la que reveló tener un “bebé ARMY en camino”.

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Aunque el consenso parece coincidir en que ‘ARIRANG’ podría ser el peor disco de BTS, este es precisamente el que ocupa casi la mitad del tracklist. El lead single, ‘SWIM’, apareció en el primer acto, con los siete miembros subidos en una tabla de madera rodeada por una lona blanca con la que los bailarines intentaron imitar las olas del mar de forma bastante casera, metidos debajo de ella. Está claro que BTS tienen dinero para hacer el show más maximalista del mundo, pero en esta primera parte deciden hacer las cosas a la antigua usanza. Al final de esta sección, con la tranquilita ‘Merry Go Round’, desgraciadamente todos nos dimos cuenta de que el sonido no mejoraba con la ausencia de gritos.

Los amantes del pop sí disfrutamos con el segundo acto, que se asemejaba muchísimo más que cualquiera de los otros a lo que tenía en mente al pensar en un concierto espectacular. Es la parte en la que escenario estaba lleno de bailarines en todo momento, desde la coreografía con palos luminosos de ‘Not Today’ hasta el desfile multitudinario de ‘Body To Body’ y ‘IDOL’, abarrotado de banderas digitalizadas y con el que se recorrieron todo el estadio alrededor de la pista. Seguramente, el mejor momento de todo el show. Los momentos de más revoluciones, con temas como ‘FYA’ o ‘Mic Drop’, convierten el escenario en una fuente gigante de dopamina comparable a estar mirando reels durante horas. Fuego por todos lados, bailarines saltando de un lado a otros, cañones de camisetas que en realidad son lanzallamas, pirotecnias… Y tengo la sospecha de que tendría que haber sido todavía más espectacular. Había láseres, pero no se apreciaban porque todavía era de día, a eso de las 21:30.

Hay 6 momentos de “charla” durante el show, definidos de antemano con una escaleta. Aparte de que esto ya mata cualquier atisbo de naturalidad posible, tampoco son demasiado interesantes. Juegan con los chistes internos de su fandom, como el “mucho picante” y demás, pero en general se siente como si cada uno dijese lo primero que se le viene a la cabeza. Al menos, está menos guionizado de lo que me esperaba. Jin pudo haber sido el más divertido de los 7, siempre mandando una mueca o adoptando una pose irónica frente a la cámara. Sin embargo, la charleta final pareció una competición de comentarios genéricos, como el “espero que hayáis disfrutado del concierto”, o directamente extraños, como el “estaba concentrado en el show, pero me habéis hecho reír mucho”. Tal y como adelantó J-Hope, está claro que “en la próxima gira no podremos dejar Madrid fuera”.

Con el buen sabor de boca del acto II, había una pregunta en mente: ¿Qué habrán preparado para la última parte? La respuesta es… ¿Absolutamente nada? El escenario se mantuvo vacío, mucho más que en el acto I, en todo momento, con BTS improvisando un poco lo que hacer mientras interpretaban algunas de sus canciones más escuchadas, como ‘Butter’ y ‘Dynamite. Imagino que para mucha gente estos eran dos de los temas más esperados. También es un ‘power move’ que estos números sean tan sumamente sobrios, pudiendo haber preparado cualquier locura, y es interesante ver a los chicos mostrar su cara más divertida y transparente al no tener que preocuparse demasiado por lo ensayado. Sin embargo, no me esperaba que lo mejor del show ya hubiese pasado hace media hora. No todos los conciertos pueden ser tan visualmente espectaculares como el de Tame Impala, pero las interpretaciones y las coreografías no lo compensaron en ningún momento.

Desde este momento hasta el final, el show perdió todo el fuelle que tenía. El público si pareció disfrutar muchísimo con la elección de las canciones sorpresa: ‘Airplane pt.2’ y ‘Wings’. Y esta es justamente la apreciación más clara que me llevo del concierto de BTS. No es para todo el mundo. Si no te sabes las canciones ni estás dentro del rollo, es difícil que te convenza, porque lo más poderoso que tiene que ofrecer es la presencia de BTS. Si con eso te basta, será el mejor concierto de tu vida.

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