Pogos punkies, artistas LGTBIQ+ y una carpa dance en el recomendable Tenerife Phe Festival

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Pogos punkies, artistas LGTBIQ+ y una carpa dance en el recomendable Tenerife Phe Festival

La ladera que en Tenerife Phe Festival hace las veces de área de descanso se sitúa de espaldas al mar y frente a la montaña. Dicen que cuando no hay nubes, se puede ver el Teide desde este recinto de Puerto de la Cruz donde se celebra este evento. Phe es un festival orientado al indie de toda la vida (en otras ocasiones han actuado Los Planetas), casi sin concesiones a lo urbano, y con una carpa dedicada (más o menos) a la música electrónica. Con unos 5.000 asistentes por día puede presumir de una buena organización sin colas en las barras ni en los baños (solo para el de chicas, en un momento puntual), y una amplia selección de puestos, a destacar el dedicado específicamente a promocionar vinos locales.

Llama la atención el apego por el punk del respetable. Carlos Ares dio el sábado un concierto correcto, folkie, de inspiración hippy, sesentera, pero da la impresión de que cuando la cosa se levanta de verdad es cuando formaciones como Fat Dog, Getdown Services o Ezezez animan al pogo. Canela Party o Madrid Popfest podrían ser eventos primos en la península.

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También es admirable la voluntad por lograr paridad, igualdad y promocionar el talento local. La jornada del viernes comenzaba con los conciertos abiertamente «queer» de ARXX y de Xerach. En formato trío, con Xerach al mismo tiempo a las voces y a la batería, ofrecieron un buen recital pop-rock, de letras pegadizas, un tanto carpeteras en sus estribillos sobre «extraterrestres del amor», muy crecido cuando se daba con hits tan claros como ‘Ghosting’ y ‘Pobre diabla’, que además sonaron juntas, casi a modo de «medley».

Javier Rosa

Muy emocionados lucieron Rufus T Firefly, que se desquitaron de un concierto ofrecido hace unos años en el mismo festival, y en el que la gente prefirió estar sentada, como ellos mismos recordaron. Esta vez convocaron ya a miles de asistentes en pie, y lograron que la gente bailara con piezas como ‘La plaza’. El grupo de Aranjuez cuenta con amigos personales en las islas canarias, y les agradeció que siempre les acogieran con una sonrisa. Belice -no confundir con Belize-, más en la onda de Arde Bogotá, realizaron el comentario político del día al tener unas palabras sobre Ceuta. El grupo cuestionó el lema «solo el pueblo salva al pueblo», habló a favor de los inmigrantes, y criticó tanto a los políticos de derechas, como a los de izquierdas.

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Barry B actuó totalmente pletórico con su banda pop-rock, muy confiado y encantado de lo bien que están funcionando muchos de sus temas. ‘Quieres autodestruirte conmigo?’ e ‘Infancia mal calibrada’ tienen mejor recepción entre el público que ‘De trankis’, su tema con Aitana, y el show tuvo como cumbre dos momentos: ese en el que Barry se abrió paso entre los asistentes para dirigirse a la torre de sonido, y ese en el que Gara Durán se le unió para cantar ‘El lago de mi pena’ y ‘Una casa en el Teide’. Su madre es de un pueblo de la misma isla, por lo que era un día especial para ella también. Barry B aún tiene que pelear por un mejor sonido en directo, pues las letras en ocasiones no pueden seguirse al dedillo, pero es una alegría verle gozar en el escenario, con una actitud y unos bailes parecidos a los del líder de Future Islands, a quien puede recordar en carisma.

Javier Rosa

El concierto de Bodega se caracteriza por el doble liderazgo de Ben Hozie y Nikki Belfiglio, que cuando no tiene que cantar, aporrea una batería o unos sintes en primera línea del escenario. Hay una actitud en ella deliberadamente extravagante que los vincula con B-52’s y otros grupos americanos de finales de los 70 y principios de los 80. Tuvieron a bien dedicar un tema a Fat Dog, que actuaban a continuación y solo decepcionaron en parte. El concierto de estos está ya plagado de hits y canciones con tanta pegada como ‘Shit Love’. El único problema es que su cantante pensó que estaba actuando en una sala pequeña y no en festival, y decidió dar prácticamente todo el show desde el foso. Si estabas a lo lejos, perdías el hilo una vez superado el factor sorpresa de que el grupo de punk actúe con un saxo y un violín, pero si ponías de tu parte y te trasladabas a las primeras filas, te encontrabas con una energía y unas ganas difíciles de olvidar. Conciertazo para quien se pasara su set haciendo pogos cerca del escenario; supongo que olvidable para quien permaneciera en la lejanía.

Javier Rosa

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En verdad, EZEZEZ tuvieron un dominio mucho mejor de las masas. Les habían dicho que era la primera vez que alguien iba a cantar en euskera en Phe Festival y quizá envalentonados por el reto sacaron muchísimo partido de temas como ‘puntofinal’ o su pequeña adaptación de ‘Umbrella’ de Rihanna. Cerró la noche de viernes un espléndido concierto de Ibibio Sound Machine, en el que ni una nota parecía sonar en diferido, todo era directo. Incluso a las 2 de la mañana Eno Williams fue toda simpatía, agradeciendo reiteradamente a «Teneriffff», celebrando la paella de Canarias (?), y por supuesto despuntando como vocalista en temas de sonido tan clásico como ‘Swim’.

Javier Rosa

El sábado la gran novedad fue la incorporación de Natalia Doco, bastante diferente al resto de la programación, lo cual se agradeció. Tras el punk de Faeda y antes del indie de Good Franco, la cantante argentina tan pronto te tocaba un tema acústico a la guitarra como se ponía a perrear reggaeton.

Sin dejar de comunicarse ni un instante con su público, introduciendo las canciones, gritando contra el amor tóxico, «boludos y maltratadores», animando a bailar («¡los franceses también!»), fue desgranando un repertorio muy variado, quizá el más 2026 de todo el festival. Salvo una secuencia que no quiso funcionar durante una de sus cumbias -su ritmo favorito-, un buen show, muy bien aliñado con guiños que podían ser tanto al hyper pop, como al rock. Estabas perreando y de repente un tema con tremendo solo de guitarra eléctrica…

Muy adecuadamente programado a la 1 de la madrugada, el concierto de VVV [Trippin’ U] sonaba a apocalipsis vivo, cuando el día ya se estaba acabando y el alcohol empezaba a generar lagunas en la cabeza de algunos asistentes. En su música hay de synth-pop, hay algo de post-punk, hay algo de drum&bass y de trance, y si acaso se echa de menos algo en su set es una mayor química con un público al que parecen ignorar demasiado rato, o incluso entre ellos mismos como trío.

A última hora, a alguien le llegó un mensaje que decía «hay dos tíos desnudos actuando en el escenario principal». Eran Getdown Services que, a medio camino entre Sleaford Mods y Stereo Total, cerraron esta edición de Tenerife Phe Festival básicamente en calzoncillos, ejerciendo de contrapunto gamberro y punky a la carpa de (más o menos) electrónica. Por esta había pasado Phil de Orbital el viernes, canceló Alexis Taylor el sábado por ingreso de su padre, pero divirtió mucho la variada sesión de Yung Prado y finalmente La Brega. Ni un festival sin carpa dance/pop debería celebrarse. No solo por tener la oportunidad de bailar clásicos de hoy y de ayer, que pueden ser lo mismo Nirvana que Kylie Minogue, sino porque siempre termina siendo un punto de encuentro necesario para charlar con amigos o comentar todo lo que pasa en el festival.

Javier Rosa

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