Leyendo las primeras páginas de la celebrada ‘La transmigración de los cuerpos’ (Periférica), llenas de modismos, coloquialismos y jerga mejicana, tuve la misma sensación que la primera vez que vi ‘Amores perros’ (2000): mi cabeza era un gran signo de interrogación seguido de uno, igual de grande, de admiración; me costaba entender lo que decían pero la fuerza de sus imágenes/prosa era tal que no podía dejar de mirar/leer.
Una vez repuesto del encontronazo lingüístico, las palabras de Yuri Herrera, como las del Alfaqueque, el inolvidable protagonista de la novela, te ayudan a recuperarte, te masajean y te ponen en pie. El autor nos sitúa en medio de una ciudad fantasma, una urbe paralizada por causa de una epidemia de resonancias bíblicas y metafóricas: recuerda a la gripe porcina de 2009, pero como dice el mismo Herrera, es también “esa epidemia no declarada que es el miedo que nos tenemos los unos a los otros, el recelo, el odio”.
En este escenario dantesco (no parafraseo a Piqueras, es que hay alusiones a la ‘Divina Comedia’), se esconden varios personajes, todos con apodos: además del Alfaqueque (según la RAE, hombre que desempeñaba el oficio de redimir cautivos o libertar esclavos y prisioneros de guerra), aparecen la Tres Veces Rubia, la Ingobernable o el Ñándertal. Personajes de un argumento de (falsa) novela negra inmersos en una trama shakesperiana capitaneados por el mencionado Alfaqueque, una mezcla entre detective a lo Sam Spade (Herrera reconoce a Hammett como una de sus influencias) y “arregla-problemas” tipo Señor Lobo. Un mediador con una peculiaridad: su verbo sanador, su capacidad para, a través de las palabras, amansar la violencia entre dos familias que, como las de ‘Romeo y Julieta’, buscan el enfrentamiento.
‘La transmigración de los cuerpos’ funciona mejor en su literalidad que en su dimensión metafórica; mejor como palimpsesto posmoderno de la novela detectivesca –sin detectives y casi sin violencia- y como reescritura desafectada y barriobajera de ‘Romeo y Julieta’, que como metáfora del México actual. Las pandemias y los escenarios post-apocalípticos como instrumentos alegóricos están ya un poco desgastados y no resultan muy eficaces.
Pero sobre todo lo que confirma esta tercera novela de Herrera, tras ‘Trabajos del reino’ y ‘Señales que precederán al fin del mundo’ (también en Periférica), es su capacidad de síntesis, de saber manejar las palabras justas, y la enorme y poderosa fuerza del lenguaje: “Verbo y verga es lo único que tengo. Y a veces susto”. 7,5.
Mientras esperamos la salida de su próximo disco, Pedro Marín publica un nuevo EP de 5 canciones titulado ‘Santo, Sal A Bailar’. Con producción de Stefano Maccarrone de Mendetz y Luis Miguélez, el EP trae 4 temas nuevos y un remix de B.O.U.L.E. Además, para hacerlo coincidir con la publicación, el cantante ha estrenado videoclip para uno de los temas que vienen incluidos en el lanzamiento. Se trata de la canción ‘Sal’, que una vez más el propio Marín se ha encargado de dirigir y montar.
Cuando Primal Scream presentaban ‘2013‘ y después ‘It’s Alright, It’s Ok‘, nos estaban mostrando las puertas de entrada y salida, respectivamente, de su nuevo álbum ‘More Light’. Más diferentes en forma que en fondo (ambas tienen mucho de boogie y rock n’ roll clásico, una influencia permanente en la banda escocesa), representan los extremos del décimo álbum de la banda, el primero que componen con un Bobbie Gillespie absolutamente sobrio de alcohol y drogas (ha declarado no probar ni uno ni otras desde hace cinco años) que, paradójicamente, parece burlarse de su propia condición de chico malo desde la portada del disco. Esto, que podría ser una anécdota, no lo es desde el momento en que ha servido para entregar su mejor disco en más de una década.
En sus propias palabras, ‘More Light’ pretende ser un homenaje de los de Glasgow al rock psicodélico, otra importante influencia en su música. Aunque podíamos temer que eso deviniera en un ‘Riot City Blues II’ que nadie pidió, el resultado de su intento ha sido todo un éxito. Sea por la feliz recuperación de David Holmes como productor, por la incorporación de nueva savia al núcleo de la banda (la guapa y desconocida Simone Butler -lo de la MBV Debbie Googe fue solo temporal- ha suplido la baja de Mani al bajo), por los hábitos saludables de su carismático líder o por todo a la vez, el grupo sale victorioso de su reto creando, como en sus más grandiosas obras, música que glorifica el pasado poniendo de relieve su vigencia eterna, haciéndolo sonar como poco presente, cuando no futuro.
La mejor faceta de Primal Scream, retratada a la perfección en este nuevo álbum, es esa en la que funcionan como una especie de alambique en el que se depositan y mezclan sus múltiples y variadas influencias, que van filtrándose en un fluido informe y extraño hasta depurar una esencia única, reconocible en sus componentes pero inimitable y cautivadora. Si los nueve minutos de la hipnótica y combativa ‘2013’, con ese machacón riff de saxo y la mano amiga de Kevin Shields te resultaron como mínimo curiosos o interesantes, difícilmente podrás verte decepcionado con números tan poderosos como ‘Culturecide’, clara descendiente de la era ‘XTRMNTR‘ y en la que cuentan con la colaboración de la desquiciada voz de Mark Stewart de The Pop Group; la también potentísima ‘Hit Void’ con guitarras a propulsión en las que posiblemente tenga que ver, de nuevo, el líder de My Bloody Valentine; la sinuosa y sugerente ‘Sideman’, deudora de las bandas sonoras de los 70 a las que venera Holmes o una ‘Turn Each Other Inside Out’ en la que los juegos de guitarras sacan partido al estéreo.
Pero esta vez, Primal Scream también consiguen triunfar sin peros en otra vertiente, una en la que psicodelia, blues y soul se materializan de forma más clara y toda esa energía se muestra más contenida. Así ocurre en una ‘Relativity’ cuyas dos partes diferenciadas coinciden en el uso de instrumentos de la tradición hindú; también en los fantásticos números blues ‘Tenement Kid’ y ‘River Of Pain’, que cuenta con la sorprendente irrupción de la legendaria Sun Ra Arkestra, y en la hipnótica ‘Elimination Blues’, que cuenta con nada menos que Robert Plant haciendo coros. Coronando esa sección, ‘Walking With The Beast’, una emotiva balada en la que la ambientación juega un papel crucial.
El mencionado ‘It’s Alright, It’s Ok’ confirmaba que en esta amalgama también hay un espacio para ese rock clásico que tanto éxito ha dado al grupo y que, a la vez, ha sido el vehículo de sus momentos menos brillantes (como evidencian ‘Riot City Blues’ o ‘Give Out But Don’t Give Up’). En este caso, el single oficial sí acierta en su feliz apropiación del gospel y bien podría haberse colado entre los momentos menos trippy del mítico ‘Screamadelia’. Y aunque en esa línea también se cuenta el momento más flojo del álbum, una facilona ‘Invisible City’ (quizá sean esos vientos, carentes de carisma), parecen equilibrar la balanza con una ingeniosísima adaptación de ‘Goodbye Johnny’, de los siempre reivindicables Gun Club.
Todas esas diferentes facetas están hilvanadas con una costura sutil pero sólida, una que usa overdubs, ruido y arreglos sorprendentes como sello de distinción e identidad, y que refleja la inequívoca voluntad de Primal Scream por no dejar indiferente. Esta última cualidad, que había abandonado al grupo durante un par de álbumes, ha regresado a ellos logrando que el extensísimo minutaje del disco (prolongado por un en absoluto despreciable segundo CD, en su versión ‘Deluxe’) se muestre más como una atractiva aventura que como una tarea incómoda. ‘More Light’ apenas ha llegado y ya pugna, de largo, entre los cuatro o cinco mejores álbumes de la banda, lo que es mucho decir.
Calificación: 8,1/10 Lo mejor: ‘2013’, ‘River Of Pain’, ‘Hit Void’, ‘Elimination Blues Te gustará si te gusta: Led Zeppelin, The Archies y Suicide Escúchalo: Youtube
Más trocitos de canciones de Beyoncé. Tras el teaser de ‘Bow Down’ y ‘I Been On’, el teaser de ‘Grown Woman‘ y el teaser de ‘Standing In The Sun‘, ahora llega el teaser de ‘Rise Up’, el tema que la cantante ha compuesto para la banda sonora de ‘Epic’. Son 24 segundos y de mala calidad y seguimos sin fecha para el lanzamiento de la continuación de ‘4‘.
Cuando aún no nos hemos recuperado de aquel ‘Mr. Policeman’ -de hecho creemos que nunca lo haremos-, Leticia Sabater llega con su nuevo sencillo para el verano. Con su estilo y su clase habituales, Leticia presenta ‘Yo Quiero Fiesta’, una canción con una letra llena de “muacs” y en la que vuelve a cantar en inglés y en español estilo guiri. El videoclip para el tema mezcla boxeo con playa y es lo mejor que podemos decir. La sorpresa la reserva para el plano final, que no desvelaremos, pero que podría ser una exclusiva de cómo Leticia trae al mundo este tipo de canciones. Una pena que esto no se presentase en su momento a Eurovisión 2013…
Aquellos que no respetan a sus mayores y opinan que Madonna debería retirarse no sabemos qué opinarán de Cher. O mejor aún, de la madre de Cher. La actriz de escaso éxito Georgia Holt, de 86 años, acaba de publicar su primer álbum, llamado ‘Honky Tonk Woman’. Se trata de la recuperación de unas cintas perdidas de hace años regrabadas, que corresponden a grabaciones de temas propios y alguna versión como ‘Love Me Tender’. No ha logrado llegar al Billboard 200, pero sí aparece en el puesto 43 de las listas country estadounidenses y en el 13 de la lista de revelaciones Heatseekers. ¿Revelación o timo? Os dejamos con la colaboración de Cher.
Con Bowie de nuevo de actualidad, no nos extraña que se rindan tributos a su figura por todo el mundo. Los montajes y versiones de ‘Space Oddity’ ambientados en el espacio exterior son infinitos, pero hasta ahora no habíamos visto ninguno que fuese creado en el ambiente que describe la letra de la mítica canción. El culpable es Chris Hadfield, comandante de la Estación Espacial Internacional, que ha grabado una versión del tema y ha rodado un videoclip, allá arriba en esas alturas. Por primera vez, un videoclip protagonizado por un astronauta no utiliza ningún tipo de efecto especial y todo lo que vemos es completamente real. Obviamente el amigo tiene ventaja para llevar a cabo este maravilloso homenaje.
Una de las imágenes más sorprendentes del fin de semana viene protagonizada por el batería de Wilco, Glenn Kotche, que ha decidido dejar su set habitual para dedicarse a grifos y fregaderos en el nuevo anuncio de Delta Faucet. Por supuesto hay buen gusto. Lo que toca es una particular recreación de la canción de los 60 ‘Reach Out, I’ll Be There’ de Four Tops.
Darren Hayman va a publicar el 15 de julio un nuevo disco llamado ‘Bugbears’ que viene precedido de una intimista canción -incluso con un puntito navideño en la percusión- llamada ‘Seven Months Married’. No habla sobre él sino sobre un matrimonio de conveniencia.
En la página correspondiente de Soundcloud hay una amplísima descripción de lo que será el disco, que se define compuesto por «canciones de folk del siglo XVII» y como acompañamiento del anterior, ‘The Violence’. Habrá edición deluxe con ilustraciones de 13 artistas para las 13 canciones. Entre ellos están Ant Harding de Hefner y Jonny Helm de Wave Pictures, entre otros.
Foxygen no actuarán la semana que viene en el Primavera Sound por razones de estrés, pero siguen adelante con la promoción de su disco ‘We Are the 21st Century Ambassadors of Peace & Magic‘. El nuevo single es ‘No Destruction’, y su amigo Bryan Felber ha dirigido lo que empieza como un western clásico pero termina pasado por un filtro de humor muy propio del grupo.
Si hay algo que ha sido una revelación de Rudimental, aparte de la formación en sí, es John Newman. Este joven de 23 años sorprendió con la potencia soul de su voz en ‘Feel The Love’ y ‘Not Giving In’ de ‘Home‘ y este mismo año va a intentar aprovechar el tirón para publicar su disco de debut en solitario. El primer sencillo que avanza del disco es un tema titulado ‘Love Me Again’ que es exactamente lo que esperábamos y mucho más. Esencia soul bien digerida, una producción elegante y un sonido contundente que ya tiene a Popjustice (y a nosotros) a sus pies.
A la espera de averiguar quién sustituirá a Melendi como jurado en La Voz, Antena 3 ha revelado quiénes serán los nuevos jurados de su talent show ‘El Número Uno‘. Serán Pastora Soler, David Bustamante, Mónica Naranjo y Pitingo, según recoge Vertele. Busta será el único que repita.
Se espera que el programa vuelva a la parrilla en algún momento antes del verano, adelantándose a La Voz, que llegará en septiembre, y consistiendo esta vez en sólo seis programas en lugar de trece.
Parecía que la carrera de Kisses empezaba y terminaba en su deliciosamente veraniego álbum debut ‘The Heart of the Nightlife’, pero no. En estos dos años de silencio la pareja musical y sentimental formada por Jesse Kivel (él) y Zinzi Edmundson (ella) ha estado trabajando en ‘Kids In L.A.’, un esperado segundo álbum que ya anticiparan el pasado mes de febrero y que trae consigo dos cambios destacables respecto a su predecesor; el primero, que ha sido grabado en un estudio de verdad, y co-producido por Pete Wiggs de Saint Etienne y Tim Larcombe (Lana del Rey); y que su sonido esta vez ya no es tan radiante y caluroso como antes. ‘Air Conditioning’, por ejemplo, ya no suena a un viaje en descapotable por las playas de Miami, sino a un viaje en descapotable por los casinos de Las Vegas.
La idea, dicen, ha sido “explorar el vacío y el ligero embrujo de las vacaciones fuera de temporada. Las relucientes fiestas y las fáciles experiencias sociales dan paso a una tranquilidad inquietante y a vacuos silencios de sillas de playa abandonadas, piscinas cubiertas y papel pintado pelándose”. Una descripción evocadora que Kisses no consiguen traducir a la música con los mismos efectos. Quizás los oscuros punteos de guitarra de ‘The Hardest Part’ o la sensación de vacaciones a punto de terminar que provoca ‘At the Pool’ triunfan en su búsqueda por crear una atmósfera específica, pero en conjunto de ‘Kids In L.A.’ hay que lamentar un sonido de pop de sintetizadores ochentero esta vez mucho menos característico que el de su debut (‘Funny Heartbeat’ es prácticamente una canción de Jens Lekman), acompañado de unas melodías como la de ‘Huddle’ sin gancho alguno.
Del disco hay que destacar no obstante el trato post-punk de las guitarras y los bajos en temas como ‘Having Friends Over’ –la mezcla de sonidos sintéticos y reales a lo largo del álbum está bastante bien–, el logrado desarrollo hacia el clímax de la pegadiza e intensa ‘Funny Heartbeat’, o el acercamiento al pop clásico de la pista final ‘Adjust Glasses’, interpretada únicamente por Zinzi por primera vez en el álbum y que no cuesta imaginar de referencia directa para próximos lanzamientos del dúo. Otro cambio en el sonido de Kisses que esperamos logre resultados más decididos y perdurables que los de este disco.
Calificación: 5,9/10 Lo mejor: ‘Air Conditioning’, ‘Funny Heartbeat’, ‘Having Friends Over’ Te gustará si te gusta: Jens Lekman, Solid Gold, Future Island Escúchalo: Deezer
Rihanna está a punto de visitar de gira nuestro país, donde actuará los días 26 de mayo (Barakaldo) y 1 de junio (Barcelona). Pero estar de gira nunca ha sido un impedimento para que grabe nuevo material en el estudio y este fin de semana ha indicado en las redes sociales que acaba de grabar un tema junto a Wale. De momento se desconoce si el tema irá en el cuarto disco del artista, ‘The Album About Nothing’ (el título no es una broma), que se publicará un par de meses después del tercero, ‘The Gifted’, que sale en junio. ¿Pero cuán maravilloso sería que Rihanna estuviera preparando en realidad OTRO DISCO MÁS para este otoño?
El pasado verano se supo que Justin Bieber aparecería en un episodio de Los Simpson. El momento casi ha llegado: será el próximo domingo a las 20.00 lógicamente en la estadounidense FOX. De momento el cantante ha podido compartir la esperada «instantánea». Ojo porque se comenta que se tratará sólo de un brevísimo cameo. «Incluso esta frase es más larga que su aparición», ha dicho el productor de la serie Al Jean. El episodio, titulado ‘The Fabulous Faker Boy’, va sobre un talent show al que se presenta Bart tocando el piano. Os recordamos que próximamente también aparecerán en la serie Sigur Rós y con mucho más protagonismo que Bieber.
Los Rolling continúan con su serie de invitados especiales para su gira ’50 and Counting’ por Estados Unidos. Tras haber presentado sobre el escenario a Tom Waits o a Gwen Stefani, la última idea ha sido llamar a Katy Perry para interpretar el tema ‘Beast of Burden’. No se puede decir que su aparición entusiasme demasiado a los seguidores de los Stones…
Ya llega, ya está aquí. Eurovisión se celebra esta semana en Suecia tras la sonada victoria de Loreen el año pasado, si bien en esta ocasión apostamos a que ninguna canción logrará la repercusión internacional de ‘Euphoria‘. No es por falta de buenas candidatas, pero por alguna razón -ausencia de carisma, ausencia de puesta en escena-, muchas de nuestras favoritas ni llegarán a la final. Atención al huracán dubstep, lo que debería aniquilar el género de una vez y para siempre. Recordad que el martes y el jueves podremos ver las semifinales y las comentaremos en directo.
Dan ganas de cantar aquello de «There’s a fire starting in my heart» cuando comienza ‘Shine’, la baladilla de la mitad estadounidense mitad brasileña -pero residente en Austria, eso sí- Natália Kelly. Por suerte enseguida el tema se distancia del clásico de Adele suponemos que para evitar denuncias por plagio. La canción es decente teniendo en cuenta lo que vendrá después y la interpretación vocal será buena según los ensayos que circulan por Youtube. Entre eso y que abre, quizá podría clasificarse, aunque no parte entre las favoritas. 6.
Estonia se llevará como amuleto a dos de los coristas que ganaron Eurovisión por este país en 2001. La baladita ‘Et Uus Saaks Alguse’ («así que podría haber un nuevo principio») tendrá tan chunguillo destacar entre las demás como el año pasado ‘Quédate conmigo’. Encima sin grito derrumbatemplos… 5.
En un contexto normal tendríamos que decir que el dubstep ya huele, pero no esperamos asistir a una renovación a lo James Blake viendo Televisión Española, así que la canción de Hannah es una de las escasas conexiones con el siglo XXI que viviremos esta semana en Eurovisión. Una de las pocas canciones con cierto potencial internacional, a lo ‘Euphoria’. Horror: va por debajo de El Sueño de Morfeo en las apuestas, por lo que puede que ni la veamos en la final. 8.
Señoras que votan a Il Divo en Eurovisión. ¿Cuántos años hemos visto lo mismo? Esta vez el grupo de kapla (canto tradicional a capella croata) ha sido el elegido para interpretar esta pastilla para dormir que tratará de captar voto adulto. 0.
Dinamarca parte como absoluta favorita para ganar, pero antes tiene que clasificarse. Su secreto ha sido polemizar con que Emmelie es descendiente de la Reina Victoria de Inglaterra reunir las virtudes de algunas de las canciones que ganaron en los años previos a Loreen: ese punto entre tradición -aquí aportado por un flautista con las sienes rapadas- y modernidad que tenían Helena Paparizou (Grecia) y Alexander Rybak (Noruega). 7.
Balada interpretada por una niña-señora (¿de verdad tiene 22 años?) llamada Dina Garipova, con un insoportable hedor a años 90 que terminan de rematar una subida de medio tono (¿todavía? ¿en serio?) y el final de vídeo más BAE de toda la competición. Clasificación segura (es Rusia) y, ojo, van cuartos en las apuestas. 3.
Ucrania, uno de los países más locos del festival, esta vez se queda en Disney con esta melodía más fea que pegar a un padre, en una canción interminable que deja toda la responsibilidad a las cuerdas sintéticas. No les ha salido el nuevo ‘Call Me Maybe‘, pero lo han solucionado con una puesta en escena de arranque muy vistoso y llamativo (aunque igual de peregrino) que les puede dar la victoria. Van segundos en las apuestas. 4.
Si los fans de Lady Gaga no saben quién es Madonna, ¿quién sabrá quien es Anouk? Aquella cantante que triunfara en algunos países con ‘Nobody’s Wife’ se presenta al festival por su país con una balada bastante regulera, también de referencias Disney que, no obstante, tiene un punto oscuro tipo Tim Burton y se sitúa en torno al puesto 10 en las apuestas. Aunque insistimos: primero tiene que clasificarse y Holanda no suele tener muchos aliados… 5.
Montenegro es otro de los países que nos recuerda lo ridículo de la delegación española en Eurovisión. Arriesgan, prueban con cosas distintas y, a pesar de toda la joyería de la artista invitada en este tema que bebe del drum&bass, el hip-hop y el dubstep, al menos se acercan al sonido de… 2011. 7.
A este muchacho que ha tocado en un grupo llamado Hetero alguien le dijo que para dedicarse a la música, con mirar a la cámara, sonreír, pegar un par de gritos y aplaudirse a sí mismo, bastaba. La canción es un intento frustrado de los Killers con no uno sino varios «yeahs» y «heys» espontáneos de más. 2.
Bielorrusia contribuirá a cubrir el cupo de Helenas Paparizous reglamentario de cada edición con este corte popero de ecos más mediterráneos que nórdicos y que incluye un poderoso «cha cha» como gancho en el estribillo. El final, muy desesperado, pero bueno. 6.
El principio y el final de la canción de este pobre país pueden tener cierto eco a Wim Mertens. En medio, una balada random sin ninguna posibilidad. 3.
Irlanda no se rinde pese a su mala suerte y este año manda al desconocido Ryan Dolan a darlo todo con esta canción de brazos abiertos, bastante cursi, de guiños dance y dubstep. Más recargada que todos los singles de Calvin Harris sonando a la vez. 5,9.
La griega Despina Olympiou llora en el vídeo de ‘An Me Thimase’, con su vestido de Nochevieja en medio del bosque, porque la cobertura de Vodafone no llega a Chipre. 4.
‘Love Kills’ empieza tan Take That que alguien ha pensado que era buena idea regalarnos (¡gracias!) un montón de primeros planos de Roberto Bellarosa. No lo era. A pesar de su carácter popero, la canción es tan paupérrima que recurre, desesperada, sí, al dubstep. 4,9.
Por momentos parecía que Mojave 3 iban a representar a Serbia en Eurovisión, pero nada que ver. Las escotadas Moje 3 dejarán ciega (y sorda) a media población con su confusa canción dance, que no puede dar más bandazos en sus tres minutos de duración. 4.
Nunca hay suficiente brillantina en Eurovisión y, siguiendo esa premisa, los letones presentan una de las canciones más animadas de la noche, con un estribillo medio Primal Scream medio Robbie Williams tan adictivo como irritante e incluso con su poquito de beatbox y de dubstep. Pese a su peculiar mezcolanza, van bien abajo en las apuestas… 6,5.
Podría ser una canción de Mónica Naranjo pero no, es la representante de San Marino en Eurovisión. Empieza como una balada y, a mitad del tema, se convierte en una especie de canción technopop plagada de gorgoritos y que no parece otra cosa que una copia barata (y mala) del incombustible ‘I Will Survive’. 3,5.
Es hasta entrañable ver a una señora que debe de tener algunos años más que nuestras madres salir a hacer gorgoritos sobre una base que empieza cercana al dubstep y termina siendo medio techno. Pero lo peor no es eso, sino que los coros que suenan de por medio le pegan tanto como a un santo dos pistolas.3.
Típica balada de boyband de los ’90 venida a menos, con vestuario de la misma época y una comentadísima puesta en escena a base de un contorsionista metido en una caja de cristal imitando los movimientos del cantante. Quizá sea, junto con el intérprete, que según le dé la cámara y la luz es medio mono, lo que lleva al tema a ser uno de los favoritos. 2.
Podría ser la Ke$ha finlandesa, con su típica canción petarda y todo. Promete una coreografía bastante currada, escenario tipo Las Vegas y vestuario propio de una boda bóller por todo lo alto. Suena un poco antigua, un poco a «esto ya lo hemos visto», pero es pegadiza y muy popera. 5.
Pop sencillo y refrescante, de esos que sacrifican la instrumentación y la melodía en pos de una letra que cuenta una historia. Probablemente su puesta en escena, sin la parte bonita del vídeo, termine desmereciendo a una canción que bien podría ser la banda sonora del próximo anuncio de Estrella Damm. 7.
Cierto toque bollywodiense junto a una prometedora puesta en escena que dentro de poco hará que los Safri Duo se querellen contra esta pareja protagonizan la propuesta búlgara. Mucha percusión, mucha repetición en la letra (al final lo de «somos campeones» se pega) y hasta una gaita. 4.
Si bien la balada puede resultar algo ñoña a ojos de los eurofans, es bastante probable que este impresionante vikingo se gane el favor del público gracias a la presencia en el escenario que le confieren la melenaza rubia y su imponente constitución. No en vano, su puesta en escena se aleja de todo tipo de zarandajas para entregarse, casi al completo, al trabajo vocal de Eythor. 5.
Koza Mostra feat. Agathon Iakovidis / Alcohol Is Free
Con los tiempos que corren, los griegos parecen dispuestos a reivindicarse más que nunca, y en Eurovisión lo hacen con un mix entre música balcánica y ska. Bastante pegadiza, la educativa canción sobre el alcohol promete una vez en el escenario, sobre todo porque los integrantes de Koza Mostra tienen toda la pinta de ir a liarla parda. 4,5.
Como curiosidad, los padres de la señorita Mazor son precisamente georgianos, del mismo país que este año presenta la que es, probablemente, una de las peores baladas de Eurovisión. A la zaga le anda esta: una solista con un chorrazo de voz, acompañada por un piano, en una escena una y mil veces repetida en el concurso de marras. 3.
Este año, no podía faltar un hipster eurovisivo. Periodista y editor de una revista de tatuajes, solo hay dos peros que puedan achacarse a ‘Kedvesem’, la canción que va a cantar en Eurovisión: el primero es que es demasiado repetitiva, y el segundo que se aleja, quizá en demasía, del espíritu mainstream del festival. Ojalá dé la campanada. 6.
TEMAZO con todas las letras, posiblemente la ‘Euphoria’ de este año, capaz de poner de acuerdo a bakalas e indies con respecto a una misma artista. Berger es una especie de cruce perfecto entre Robyn y Lykke Li, y quizá sea por eso que va muy bien posicionada en las apuestas. ¿Estaremos ante una era de dominio escandinavo en Eurovisión? Eso sí, no es perfecta: el rollo metalero del estribillo sobra bastante. 7,5.
Lo más destacable de los albaneses es, sin duda, el solo de guitarra que se marca Bledar Sejko hacia el final de la canción. Quizá incluso lo más interesante de una canción de rock clásico, en cuya instrumentación no faltan ni percusión ni violines. Tamaña muestra de barroquismo solo puede ser llevada a escena con fuego y llamas. ¡Que no falte de nada! 3.
Típico baladón de proporciones épicas, con bien de gorgorito y buscando todo el rato un clímax de una forma tan artificial que es cero emocionante. En el escenario, bien de agua, humo, chispas, fuego… Vamos, una horterada importante que, por otro lado, siempre consigue buenos puestos en el concurso, por lo que está entre las diez favoritas para llevarse el premio gordo. 1.
Es posible que, penalizados por su regustillo a coro de iglesia, este macrogrupo de seis integrantes de diferentes edades (entre los 21 y los 95 años) no llegue ni siquiera a la final. No en vano, son uno de los últimos países en las apuestas. Por si esto fuera poco, la canción es tirando a mala: carece de ningún tipo de melodía pegadiza, la letra apenas se entiende y es ñoña a más no poder.2.
Los 12 puntos de España irán este año para Cezar, que hará de contratenor en esta bajada a los infiernos -fuego incluido- que Mónica Naranjo podría haber metido como cara B de uno de sus singles de los 90. Sólo que ahora con paradita dubstep. No va entre las favoritas. Vaya… 4.
Tras la triunfada total de Loreen, Suecia apuesta por una buena, optimista y luminosa canción de pop interpretada por un Robin Stjenberg del que nunca nadie fuera de su país habría dicho que ha pertenecido a la misma boyband que Eric Saade, aquel chico que rompió espejos, como Raphael, hace 2 años en Eurovisión. 6.
Francia dará unos guitarrazos con la cantante Amandine Bourgeois, una ganadora de Pop Idol hace unos años que resulta una mezcla entre Courtney Love, Lana del Rey, Christina Rosenvinge y Anna Calvi. Tiene dos discos en solitario, de los cuales el primero triunfó en su país. A la postre, de lo poco serio que veremos en el festival. 7,5.
Cascada, uno de los escasísimos grupos de Bonn que han conseguido un top 2 en UK, llegan a Eurovisión para recordar que ellos llegaron antes que la fiebre trance de Rihanna. Una pena que su selección no llegara hace 3 años, pero bueno. No está mal. 6.
Lo bueno que ha tenido el regreso de Italia es que sus propuestas siempre son muy italianas, una obviedad en la identidad de las canciones que no cumplen la mayoría inmensísima de los candidatos. El guapifeo Marco Mengoni, un ganador de X Factor, acude con un baladón digno de los primeros puestos. Atentos, eso sí, a lo mal que actúa al final del videoclip. Ni con tres difuminados lo han conseguido disimular. 5.
Raquel del Rosario (o una doble) cabalga en este cursi anacronismo de ambiente celtilla (lo justito) que, buenas noticias, terminará de enterrar la carrera de El Sueño de Morfeo para siempre. ¡Hasta nunca! 0.
Si los fans de Lady Gaga no saben quién es Anouk, ¿cómo van a saber quién es Bonnie Tyler? La intérprete de la frase «And I need you more than ever», acude con una balada con un vídeo que podría haber sido protagonizado por Doro Pesch en los ochentas. ¿Cuánto molaría que ganara Bonnie Tyler en 2013? ¿Pero a quién se le ocurre mandar un «grower» para conseguirlo a un festival en el que el que no corre, vuela? 5.
Hoy George Lucas se levantará y vivirá un día normal ajeno a la pena. Una jornada como otra cualquiera sin saber que a miles de kilómetros de su mansión ha muerto el culpable de que sus ‘Guerras de las galaxias’ triunfaran por estas tierras o, al menos, de que su Darth Vader gozara del estatus de icono más allá de su casco oscuro. El responsable de que cada vez que encontráramos un artilugio para poner nuestra voz ronca, ya sea un micrófono o el cuello de una botella, lo primero que digamos sea aquello de “Luke, yo soy tu padre”.
Se lo debemos todo a Constantino Romero, doblador, actor, locutor, periodista y presentador que ha muerto esta noche en Barcelona a los 65 años de edad y apenas cinco meses después de anunciar su retirada de los medios después de 47 años dedicados a dignificar, sobre todo, el trabajo de doblador, práctica cuya existencia, sólo cuando se trata de profesionales como Constantino, se podría hasta defender.
Pero claro, es que escuchar a Constantinto era despertar inmediatamente en tu cabeza toda una galería de sensaciones unida a los personajes a los que ha puesto voz, algunos de elllos míticos en la historia del cine reciente. Que sí, que él era el Darth Vader de ‘Star Wars’, pero también el que dijo «Alégrame el día» en ‘Harry el Sucio’ de boca de Clint Eastwood (llegó a colaborar en el segundo disco de Clint), el “Sayonara, baby” de ‘Terminator’ con la cara de Schwarzenegger, el “Recuerda quien eres” que soltaba Mufasa a Simba en ‘El Rey León’… Incluso los “Me llamo Bond, James Bond” más míticos, los de Roger Moore y Sean Connery, eran suyos. Incluso suya era la voz del Gremlin listo en ‘Gremlins 2’ ¿Cómo no vamos a lamentar esta pérdida? ¿Cómo no va a existir un grupo en Facebook de gente que cree que Dios tiene la voz de Constantino Romero?
Más allá del doblaje, Romero fue famoso también por su labor de presentación en concursos como ‘El tiempo es oro’ o ‘La parodia nacional’, y menos conocido, injustamente, por su labor en teatro, donde sólo su voz ya llenaba el escenario. Los últimos meses de Constantino han sido bastantes activos en su cuenta oficial de Twitter, la misma que utilizó para anunciar su retirada en diciembre de 2012 diciendo «Ahora jubilación. Gracias por el afecto. Han sido 47 años de trabajo. Y toda una vida. Radio, TV, teatro, doblaje. Ha valido la pena. Un abrazo. That’s all folks!!». Desde entonces, sus mensajes se centraban en denunciar las injusticias políticas. El último, escrito el 5 mayo, decía así: «If yu ar jiar tunait it is bicós yu ar a huiner» ( Un banquero llamado Botín)”.
Le recordamos con una escena olvidable que siempre nos ha hecho mucha gracia: el número final musical de ‘Gremlins 2’.
La trayectoria ascendente que está siguiendo la carrera de Luis Alberto Segura al frente de L.A. no deja de sorprender por diversos motivos. Ya os comentamos los orígenes del mallorquín como batería de otros grupos y cómo acabó ganando notoriedad al desmarcarse en solitario, pero hay otro aspecto que también resulta curioso: se suponía que para llegar a un público más amplio en este país había que cantar en castellano y de hecho, salvo con las contadas excepciones de Dover o Sexy Sadie, esa parecía la norma. La mayoría de los grandes grupos independientes de este país cantan en su idioma nativo y a otros grupos que originalmente cantaban en inglés, el éxito les llegó precisamente cuando se cambiaron a nuestro idioma, como es el caso de Love Of Lesbian, Standstill o The New Raemon (Ramón Rodríguez cantaba en inglés con Madee, su anterior proyecto). No parecía posible a estas alturas que un proyecto cantado en la lengua de Oscar Wilde fuera a revolver los cimientos de la escena y atraer a hordas de seguidores, pero así es el caso de L.A., como pudimos comprobar en la pasada edición del SOS 4.8 y como quedó más que constatado en su concierto anoche ante una Joy Eslava a reventar de público.
Madrid era una de las primeras fechas de la gira de presentación del notable ‘Dualize‘ y Luis Alberto y sus chicos lo tenían ganado todo desde el principio. Con que hubieran encendido el piloto automático, tocado sus temas sin inmutarse y se hubieran marchado a casa casi sin decir adiós, misión cumplida. En serio, da la impresión de que no tenían por qué molestarse, que nos tenían a sus pies nada más pisar el escenario, pero el engrasado cuarteto hizo todo lo posible por convertir su show en toda una fiesta. Con un set en el que interpretó parte de su último álbum, pero pareció darle más peso a ‘SLNT FLM’ y ‘Heavenly Hell’ (algo que no acabamos de comprender, dada la calidad de ‘Dualize’), convencieron tanto con “clásicos” como con novedades, brillando especialmente en ‘Rebel’, ‘Mirrorball’, ‘Crystal Clear’, ‘Over and Over’ o en ‘Older’.
Los momentos más festivos se vivieron hacia el final del concierto, cuando la banda sabía que tenía al público en el bolsillo para descargar el resto de su arsenal y así hacer temblar el suelo de la Joy, como sucedió cuando interpretaron ‘Hands’ con todo el mundo coreando y en la triunfal (pero momentánea) despedida con ‘Microphones & Medicines’ y más coros y palmas para acompañarla. Para el primer bis (sí, hubo dos, conformando un show de generosa duración), salió Luis Alberto con su acústica para hacer sonar ‘Elisabeth’ y terminar de emocionar al respetable con la tremenda ‘Stop The Clocks’, ya acompañado de la banda. Para contrarrestar un primer bis muy romanticón, salieron con hambre de rock en el segundo, cerrando el set con ‘Outsider’. En su despedida prometieron volver pronto y, si es así, que sea en un recinto más grande. Si en sólo tres años y pico L.A. han logrado ponerse en la primera línea de nuestra escena, con lo vivido anoche empieza a parecer posible que se acaben merendando el panorama internacional y para ello el inglés les va a venir de perlas. 8.
New Order van a sacar un disco en directo celebrando su gira sin Peter Hook. Los beneficios irán para Isle of Wight Youth Truth. El álbum que sale el 8 de julio recogerá su actuación en Bestival, Inglaterra, en 2012. Este fue el repertorio y será el tracklist, en el que destaca la ausencia de ‘Crystal’.
1 Elegia
2 Regret
3 Isolation
4 Krafty
5 Here to Stay
6 Bizarre Love Triangle
7 586
8 The Perfect Kiss
9 True Faith
10 Blue Monday
11 Temptation
12 Transmission
13 Love Will Tear Us Apart
El nuevo single de Katy B ‘What Love Is Made Of’ ha aparecido en Soundcloud con la simple descripción «disponible para pre-pedidos en breve». Parece que su edición no está prevista hasta el 8 de julio (!).
Se trata de un pepinazo inspirado de nuevo en los 90 que suponemos irá incluido en la continuación de ‘On a Mission‘, que recientemente ha terminado. Según una entrevista con Billboard algunas canciones son más «para cantar en tu cuarto que para bailar en una pista de baile». No es el caso de esta. Su último material hasta la fecha era un EP con colaboraciones que regaló a finales de 2012.
Inauguramos un ciclo de entrevistas exprés con artistas que estén entre disco y disco. Los primeros en pasar por él son Templeton, que nos adelantan que podrían sacar un EP antes de que acabe el año con su nuevo material. Mañana domingo 12 de mayo, por la mañana, actúan en el ciclo de Conciertos Guau Guau en el Teatro Conde Duque de Madrid. Contesta Santi.
Un año después de ‘El murmullo‘, ¿qué valoración hacéis de él? Tanto a nivel creativo (si cambiaríais algo), como de recepción entre vuestros fans (¿ha gustado más que el primero?), como de autoedición (¿repetiréis?).
‘El Murmullo’ es un disco con el que todos nos quedamos muy contentos. Hay gente a la que le gusta más el primero, y muchos a los que les gusta más este. Independientemente de eso, para nosotros supuso un paso adelante muy importante en cuanto a ser conscientes de lo que éramos capaces de hacer como músicos. Además, nos sirvió para comprobar que podíamos montárnoslo igual o mejor que con una discográfica. No sabemos cómo editaremos el próximo material… No nos cerramos a trabajar con una discográfica, simplemente tienen que ofrecer algo que merezca la pena. Y no hablo de dinero. Me refiero a encontrar una discográfica que crea en Templeton tanto como nosotros mismos.
¿Tenéis nuevas canciones grabadas o preparadas que seguro serán usadas en un lanzamiento oficial? ¿En qué línea irán?
Javi y yo tenemos decenas de maquetas en las que hemos ido trabajando cada uno por su lado. Hace unas semanas hemos hecho una puesta en común y las sensaciones han sido muy muy buenas. Hemos hecho una preselección y ya estamos pensando en grabar unas cuantas este verano para publicar un EP antes de terminar el año. Sobre cómo sonarán… Tenemos permanentemente en la cabeza la palabra «simplificar».
¿Tenéis algún otro proyecto en mente, tipo vídeo, single, split, bolos, etc?
Ahora queremos que la prioridad sean las nuevas canciones. Es lo que mejor nos viene como banda y como amigos. Nos resulta muy pesado quedar en el local sólo para ensayar repertorios. Acabamos odiándolo. Hacer canciones es lo que renueva la ilusión. Cuando tengamos las canciones terminadas ya pensaremos en vídeos, singles y demás.
Hace un par de semanas tocasteis en un festival sobre el vino, ahora en un concierto para niños. Son dos escenarios distintos pero relacionados (conciertos de día, al menos en el del vino os tocó casi por la mañana). ¿Mola más tocar por la mañana que por la noche?
Nosotros somos nocturnos por naturaleza. Si podemos elegir preferimos por la noche. Es cuando suelen pasar las cosas que más nos gustan.
En este año habéis desarrollado algunos proyectos paralelos de miembros del grupo: split de Betacam con Anntona, la colaboración de Álvaro en Harbinger, el disco de Rusos Blancos, en Hora de Aventuras… ¿cuál os ha hecho más ilusión, de cuál estáis más orgullosos?
Supongo que cada uno tenga su opinión en esto. Lo que está claro es que es muy importante tener ilusiones fuera del grupo. En el último año, además de girar con la banda, Álvaro ha logrado su sueño de ser dibujante profesional de cómics, Javi ha estado a tope con Betacam y Rusos, Brian y Sara están construyendo un estudio alucinante, Pablo Z ha montado una hamburguesería súper guay en Torrelavega, Gonzalo ha formado un bonito hogar y yo he estado muy volcado con las canciones de Hora de Aventuras… Todos son motivos de alegría y orgullo pero, personalmente, lo que más ilusión me hace es pensar en lo que haremos en común con las nuevas canciones.
Los daneses Reptile Youth han sido noticia recientemente por dos motivos. Por un lado sustituyen a Capital Cities en el Santander Music Festival, que cuenta entre su cartel con Keane y L.A., entre otros, y se celebra durante los 3 primeros días de agosto. Y por otro encabezan también la próxima edición de PalmFest, que se celebra entre los días 11 y 13 de julio en l’Hospitalet de l’Infant (Tarragona), con las actuaciones de gente como Corizonas, Marina Gallardo, Islandia Nunca Quema, Headbirds y An der Beat.
En su Facebook incluyen una descripción de la revista Spin que debió de gustarles y que niega que sean daneses para situarles en Brooklyn como seguidores de bandas post-punk como The Rapture, Radio 4 y Gang of Four. Su debut incluye singles como ‘Speedance’, ‘Be My Yoko Ono’ o ‘Shooting Up Sunshine’, que les dan ciertas posibilidades entre los fans de gente tan dispar como los Killers, The Darkness y Justice.
Nos decía Park Chan-Wook en una entrevista que había escogido el guión de ‘Stoker’ para hacer su primera película en inglés porque tenía pocos diálogos. Que su dominio del inglés no era el suficiente como para sentirse cómodo dirigiendo una historia en la que lo hablado fuera el pilar esencial de todo el tinglado.
Y eso, que en otro sería entendido como un handicap total, se ha convertido en manos del director coreano en una ventaja para centrar sus esfuerzos en hacer lo que mejor se le da: servirse exclusivamente de imágenes y sonidos para entregar un filme de factura sensorial tan total que el espectador no sólo ve, sino que también siente, toca y saborea lo que ve en pantalla. Y sólo por eso ya se le perdona que bajo tan exquisita factura no haya una historia a la altura de la puesta en escena.
Tampoco hace falta matar al guionista. Chan-Wook buscaba una excusa para dirigir el homenaje a Hitchcock que siempre soñó, y encontró en el perverso y algo enrevesado libreto de Wenworth Miller el mejor vehículo para ponerlo en marcha. Un actor cuyo nombre habría bastado destacar en el cartel, cuando todavía creíamos que ‘Prison Break’ era la mejor serie de la historia, para vender la película. Pero por suerte para su recién estrenada faceta de guionista el hype por su cuerpo tatuado pasó, así que para bien o para mal, es el Miller escritor y no el interpretativo el que se lleva a casa las flores o los palos. Dependerá de quién le haga el regalo.
Y es que reconozco que para los que no consigan entrar en el anabolizado y perfecto universo estético de Chan-Wook, este ‘Stoker’ de intriga y maldad subrayadas les parecerá un producto nada digno de su carrera como director de culto. Algo así como un intento más de Hollywood de jugar a ser raritos sin arriesgar demasiado.
Pero para el resto os aseguro que contemplar a Mia Wasikowska convertirse en lo que se convierte, ver a Nicole Kidman haciéndonos recuperar la fe en ella, y sentir cómo Matthew Goode nos derrite sin saber cómo ha llegado a pasar es una experiencia digna de ser vivida a oscuras y en pantalla bien grande para no perder detalle. De hecho, todo está en los detalles. 7,3