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Hot Chip versionan a Prince

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Hot Chip han acudido recientemente a la BBC para promocionar su nuevo disco, ‘In Our Heads’, que sale la semana que viene pero ya puede escucharse en la web de NPR. En la entrevista han hablado por ejemplo de la influencia de Beastie Boys y han interpretado en directo una versión de Prince de ‘If I Was Your Girlfriend’ (1987). Puede escucharse en esta web a partir de la hora y veinte minutos de programa.

¿Las mejores sesiones de U2 desde 1979?

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Bono ha dado una entrevista al programa de la televisión irlandesa The Late Late Show en la que ha hablado de las últimas sesiones de grabación de U2. Ha dicho que esta tanda de tres semanas ha dado lugar a las mejores sesiones que han hecho desde 1979 y que es consciente de que tienen que «producir algo muy especial» para su próximo LP, algo que «justifique la existencia de U2 a día de hoy». De hecho reconoció que ‘No Line On The Horizon‘ no tenía tan buenos singles como otros de sus discos. De momento no hay fecha exacta para el lanzamiento de lo nuevo de Bono y los suyos, aunque en los últimos años han dejado caer que tenían 30 canciones para elegir e incluso han estrenado alguna en directo.

Kevin Shields vuelve a hablar de su tercer disco

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Por alguna razón, Kevin Shields sigue con ganas de hablar con el NME para dar vueltas y más vueltas a un disco que no termina de llegar. En la nueva edición de la revista, el líder de My Bloody Valentine habla sobre ese disco que empezó a principios de los 90 y que ha desarrollado como «un experimento». La novedad es que dice que está influido por ‘Smile’ de Beach Boys y que la idea era no grabar en el sentido «tradicional». «La idea era unir partes, riffs y cambios de acordes sin hacer una canción. Quería comprobar qué pasaría si trabajara de un modo más impresionista y que sólo se uniera todo al final. Creo que estaba incluido por ‘Smile’ en aquel momento». Se desconoce cuándo este disco perdido verá la luz, aunque se cree que más «pronto que tarde».

San Miguel Primavera Sound 2012: sábado

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Tras las jornadas del jueves y el viernes, arrancamos el sábado con Father John Misty, que salió solo con su guitarra para dar en el Auditori un gran show en todos los sentidos de la palabra. No sólo llenó hasta el último centímetro del recinto con su enorme voz sino que hizo uso de su sentido del humor posando apoyado en su guitarra en plan sexy para una chica (se busca esta foto histórica), customizando la letra de sus canciones, fingiendo que iba a romper su instrumento o preguntando al público cuántas canciones más con el acorde «sol» podían aguantar. Hizo reír y cayó mucho mejor que por Twitter (hace poco se ha enfadado por no recibir la etiqueta «best new music» en Pitchfork), aunque temas como ‘Only Son Of The Ladiesman’ o ‘Hollywood Forever Cemetery Sings’ se habrían bastado por sí mismos para construir este conciertazo. Ah, y mucho más guapo con el pelo corto, gracias.

Tras alucinar con la enorme actuación de Swans en la anterior edición del festival, no quisimos perdernos la oportunidad de ver en el Auditori a su líder Michael Gira, a pesar de estar programado a una hora tan temprana como las cinco y media de la tarde. Solo, sentado con una guitarra acústica en medio del inmenso escenario, lo llenó todo: antes de 16 Horsepower, de Wooven Hand, de que alguien se inventara cosas como dark country o goth folk, estaba él. Su voz profunda (que no le importaba desafinar; a quien esto escribe sí, y a veces le sacaba de las canciones), los estallidos de su acústica y el pie golpeando con rabia el suelo hicieron que quien se planteó echarse una cabezada en las cómodas butacas del Auditori se lo pensara dos veces. A pesar de su actitud de «miradme porque soy lo más auténtico que vais a ver en la vida», agradeció efusivamente los aplausos, demostrando ser un tipo con cabeza, que evita que el personaje engulla a la persona.

Anímic salieron bastante airosos de su lucha en el escenario Pitchfork contra el sonidaco que provenía del escenario Vice. Su cantante llegó a bromear: «Cuánto ruido hacen los de al lado, habrá que ir… ¡Nooo!». En su set de media hora de duración acogieron todos sus estilos, desde el slowcore al post-rock pasando por la bossa o la electrónica. Esto implicaba muchas de las mejores canciones de ‘Hannah‘, como la impresionante y muy celebrada por el presente Miqui Puig ‘Trenco una branca’, la propia ‘Hannah’, ‘Blue Eyed Tree’ o esa delicatessen llamada ‘Taut’.

Al término de Anímic pudimos ver el final del concierto de Refree, que estaba tocando con sonido y arreglos espectaculares con todo el sol de cara en el Escenario Ray-Ban. Terminó con una estupenda ‘Gallo rojo, gallo negro’ de la Fundación Robo. Después, Sandro Perri actuaba en el Pitchfork con un ritmo más lánguido de lo esperado a pesar de los maravillosos teclados con que cuentan muchas de sus composiciones. Curioso que terminara bromeando sobre la posibilidad de tocar canciones lentas en festivales sin que la gente se aburriera…

Lisabö son un grupo de culto y ningún lugar mejor para grupos de culto que el San Miguel Primavera Sound. A pesar de resultar desconocidos para la inmensa mayoría de público extranjero, el escenario Ray-Ban disfrutó de gran afluencia. Su post-hardcore de altas cotas de intensidad sonó rotundo como una pedrada. Cuarenta y cinco minutos sin parar, ya sudando desde el primer tema, desgañitándose y guardando escaso respeto por los instrumentos y los micrófonos, llevaron al trance. El problema es que no ofrecían mucha justificación para una puesta en escena tan aparatosa (dos baterías, dos bajos, dos guitarras): su música podía resolverse casi siempre con la mitad de instrumentos. Rehúyen los juegos rítmicos y las carambolas de Shellac o The Ex, quizá ganando así en intensidad, pero a veces acercándose demasiado a la simpleza.

El de Veronica Falls tendría que haber sido el primer concierto del día de dar botes y pasarlo bien sin coartadas intelectuales. Sonó la genial ‘Bad Feeling’ hacia la mitad y para cerrar, la también pegadiza ‘Come On Over’, acompañadas de más temas de su debut y algún corte nuevo continuista con su sonido. El grupo estuvo correcto y fue una gozada verlos en un entorno más espacioso que aquel infierno de una Joy Eslava llena hasta la bandera, pero el público no terminó de responder y, como a unos The Pains of Being Pure At Heart que ya han visitado la ciudad presentando lo mismo siete veces, se les recibió con un inexplicable puntito de indiferencia.

Poco se ha sabido de Jeff Mangum desde que la historia de Neutral Milk Hotel llegara a su fin. Felizmente, el ATP le despertó de su letargo para comisariar el festival de 2011, finalmente celebrado en marzo. El San Miguel Primavera Sound ha sacado partido prorrogando su inesperada vuelta, y Mangum regaló uno de los conciertos más emotivos desde el primer segundo, en que invitó a los asistentes a acercarse al escenario. Entonces, un solitario Jeff sobre las tablas se vio arropado (mejor decir completamente rodeado), a menos de un metro de distancia, por todo un público entregado (durante la actuación recibió unos cuantos regalos dados en mano entre canción y canción). Muy tranquilo y de trato cercano, como ajeno a la trascendencia del momento, él simplemente hizo lo que se esperaba: escoger una de sus tres guitarras y desentumecer su potente voz para, canción tras canción, llevarnos al pasado y recordar lo grande que es su legado. Seguro que tras noches como la del sábado, Mangum se siente más vivo que nunca.

El público no se ha olvidado de Kings of Convenience y miles de personas acudieron a su cita en el Escenario San Miguel a eso de las ocho y media de la tarde. El formato dúo, ambos a las voces y a las guitarras, de Erlend Øye y Eirik Glambek Bøe no ha perdido vigencia en estos años en que no han sacado disco. Al revés, ante la falta de propuestas similares, la suya ha salido reforzada y es perfectamente apta para un lugar tan enorme como este. Erlend se preocupó de que se le oyera desde los prados, fueron muy celebradas canciones como ‘My Ship Isn’t Pretty’ o ‘Homesick’ y, mejor aún, en la segunda mitad del set incorporaron una banda que otorgó a las canciones un toque más funky. No fue una sorpresa para los que conocieran bien su carrera y ya supieran de su versatilidad, pero sí siempre motivo de celebración. Estupenda ‘I’d Rather Dance With You’ y más con una copa frente al mar.

Se nota que Victoria y Alex no se quieren hacer famosos y que no están muy cómodos tocando ante multitudes. Ocultos en una penumbra continua, Beach House tocaron desde el fondo del escenario y pocas fueron las referencias que hicieron al público. De hecho, la persona con más visibilidad en esa actuación fue el baterista que les acompañaba y que, sin ocupar la primera línea, estaba unos pasos más adelantado que ellos.

A pesar de sus intentos por mantenerse lo más aislados posibles, triunfaron ante un escenario Mini abarrotado en la que fue una de los grandes actuaciones de la noche. Comenzaron fuertes con ‘Wild’ -los teclados en la intro de la canción son preciosos-, y continuaron con ‘Norway’. A partir de ahí fueron cautivando por completo. Se echó de menos ‘Gila’, de su álbum ‘Devotion’, pero emocionó y mucho la gran ‘Myth’, casi al final.

Si los más escépticos piensan que tras veinte años de carrera Dominique Ané ya ha agotado su discurso están muy equivocados. El chanteur que renovó la escena musical francesa ha transitado por diferentes estilos y formatos, sintiéndose siempre más a gusto como empezó, solo con su guitarra. Pero ahora Dominique ha adoptado una nueva forma para presentar casi íntegro y de manera especial su último álbum, ‘Vers les Lueurs‘, con banda clásica (batería, teclados, bajo y guitarra) y un quinteto de viento. No pesó para nada que el set se centrara casi en su totalidad en las nuevas canciones (exceptuando al final ‘On secret’ y ‘Le Metier De Faussaire’, sublimes),  gracias principalmente al saber hacer de los músicos. La ejecución de cada canción fue verdaderamente extraordinaria, y la intensidad máxima, sin perder nada de la emoción que transmiten sus melodías o la delicadeza de sus letras. Electricidad a raudales, pero medida, cuidada a cada milímetro. Él, dando todo, como si fuera el último concierto. Pero ahí radica su secreto: Dominique se reinventa, cambia, retorna a su pasado, pero sobre todo crece, se hace más grande, más fuerte día a día.

Había ganas de ver a The Olivia Tremor Control después de haber cancelado su actuación en la pasada edición del San Miguel Primavera Club. Posiblemente ha sido el grupo más carismático de todo el festival si tenemos en cuenta la ratio simpatía/tamaño del escenario, una pena que sus complicados juegos vocales no terminaran de empastar, pero sin duda salías del escenario Vice con una sonrisa y la agradable sensación de haber escuchado una buena ración de pop -de filiación sesentera- que merece la pena.

Real Estate fueron una de las agradables sorpresas de hace dos ediciones, combinando el sonido luminoso de las playas de la Costa Oeste con el espíritu melancólico de la brumosa Glasgow. En esta ocasión, y tras el éxito de ‘Days‘, doblaron (¿triplicaron, cuadruplicaron? Es posible que me quede corto) el público que asistió a verles. Están en clara progresión ascendente y la estupenda acogida que han tenido hace presagiar que dentro de dos años subirán un peldaño más en su ascenso a la fama, ocupando un horario de privilegio en los escenarios Ray-Ban, Mini o incluso San Miguel. Que sea producto del hype o de su calidad solo depende de ellos.

Cada vez que aparece el nombre de Shellac entre los confirmados del festival se oye más de una risita o de dos entre los festivaleros veteranos, ya que hemos perdido la cuenta de las veces que han actuado. Sin embargo, siguen llenando hasta las trancas su hábitat natural, el escenario ATP, y alrededores. ¿Por qué? Porque poseen el directo más contundente de todo el fin de semana y una sana dosis de mala leche que rejuvenece. Entre fans acérrimos, primerizos curiosos y gente que no tiene claro qué ver a esa hora y sabe que Shellac son garantía, Steve Albini y los suyos siguen garantizando asistencia para su post-hardcore irónico, milimétrico y enrevesado. Larga vida.

Saint Etienne se tenían que haber beneficiado del hueco dejado por Björk en el festival, pero eso no pasó. Los que ya los habíamos visto varias veces sabíamos que el directo no es su fuerte: temíamos que fueran devorados por un escenario tan grande y eso fue efectivamente lo que pasó. Con un sonido nefasto (Bob y Pete no tocan casi nada en vivo) y graves ultra desagradables en temas como ‘DJ’, el show de presentación de ‘Words & Music by Saint Etienne’ deslució por completo el excelente disco. Ni ‘Tonight’ ni ‘Popular’ ni ‘When I Was Seventeen’, perfectamente encajadas en el setlist con hits como ‘Burnt Out Car’, ‘Nothing Can Stop Us Now’, ‘Who Do You Think You Are’, ‘Sylvie’ o una versión nueva de ‘A Good Thing’, lograron hacer vibrar a la gente, que fue abandonando el Escenario San Miguel. Quizá se salvó el bis, con ‘I’ve Got Your Music’ y ‘He’s On The Phone’, y hay que destacar por supuesto la belleza y el encanto de Sarah Cracknell, sonriente y preciosa con su boa de plumas. Pero Saint Etienne siguen molando tanto en 2012 como el primer día y, desde luego, no lo supieron comunicar.

¿Quién era ese tipo que ocupó el escenario Mini entre Beach House y Yo La Tengo? Hanni El Khatib, un californiano ferviente seguidor de las enseñanzas del blues eléctrico y el garage polvoriento. En formato trío (acompañado de batería y teclista/guitarra), presentó su primer disco, ‘Will The Guns Come Out’, ante una audiencia aparentemente escasa dada la enormidad de la explanada del Mini. Vale que no inventa nada pero su rock’n’roll hubiera funcionado mejor en un sitio más pequeño, cercano y envolvente.

Sharon Van Etten hace folk y lo hace bien, ¿alguien quiere más? Tras el formato rockero de la tarde en el Escenario San Miguel, correcto, pero algo plano, esta vez la vimos en el exquisito mini-escenario Ray-Ban Unplugged. Consciente de que los problemas de la altura en los conciertos se acrecientan en espacios tan reducidos como aquel (lo sufre en carnes propias), pidió que dejaran espacio para los bajitos en las primeras filas. Así de simpática y distendida se mostró, ideal para esta pequeña actuación de media hora, donde repasó temas de su reciente ‘Tramp’. A pesar de tener todas las papeletas para caer en el tópico (¿alguien ha dicho Cat Power?), demuestra personalidad propia.

Wild Beasts tuvieron la actitud suficiente para reivindicarse como uno de los grandes triunfadores de este fin de semana, viejas glorias aparte. En directo, las canciones de ‘Smother‘ se acercan peligrosamente al filo populista de White Lies o Glasvegas, pero la gente pareció disfrutarlo de esa manera. Estaba en disputa el trono al campeón del sábado y no cedieron ni un milímetro en sus aspiraciones, combinando profesionalidad y detalle en el sonido.

El gafe del escenario Pitchfork volvió a atacar al arrancar el concierto de The Weeknd. Mientras sonaba una impresionante ‘High for This’, se fue la luz, una persona salió a excusar el problema de electricidad y, aunque el corte duró escasos minutos, nos atreveríamos a decir que ya nunca se recuperó la fuerza de los primeros momentos. A pesar de los peros, el show con banda de Abel Tesfaye tampoco podría clasificarse como decepcionante. Entretuvo la adaptación de ‘Dirty Diana’, ‘The Morning’ sonó tan sensual como cabía esperar, ‘The Knowing’ tan emocionante y ‘House of Balloons / Glass Table Girls’, renovada. Como curiosidad, un fan en tirantes cantaba en las últimas filas todas las letras de pe a pa como si estuviera en un concierto de Madonna.

Georgia salió sola, cogió la guitarra y comenzó a tocarla en un juego de distorsión antes de que se le sumasen Ira y James. Después, ya se fue a la batería y empezó uno de los conciertos de Yo La Tengo más arduos que recordamos. No era su día, y el sonido del escenario Mini no ayudó en absoluto. ¿Cómo podía sonar un concierto de Yo La Tengo tan apagado? En primeras filas, era fácil escuchar la conversación de la gente de alrededor.

Por momentos, Ira Kaplan parecía estar poseído por el espíritu de Thurston Moore, ya que se animó a experimentar con la distorsión de la guitarra bastante. Con un set mucho más corto que el que les trajo al festival hace un par de años, entre los temas que repasaron estuvieron ‘Stockholm Syndrome’, ‘Mr. Tough’ y ‘Here to Fall’. Para el bis dejaron ‘Sugarcube’, al final la más reclamada por la gente. Han tenido días mucho mejores.

Cuando casi nos habíamos olvidado de que el chillwave existió y dejó un sinfín de discos el año pasado, Washed Out y Neon Indian llegaron para recordar que están aquí para quedarse. Washed Out actuaron en un escenario más pequeño y recogido (el Pitchfork), pero su show fue acertado en la reinterpretación de algunas de sus propias canciones o en la distribución de sus singles, ‘Amor fati’ y ‘Eyes Be Closed’, a lo largo del set (la última la suelen dejar para el final). Lo de Neon Indian, programados en el enorme Ray-Ban, fue un éxito total. Hablando en perfecto castellano y encantado de compartir su música con el público y de estar allí, Alan Palomo dejó al público sin nada malo que decir de él.

A última hora, mientras DJ Coco pinchaba durante horas en un abarrotado ATP (volvían a sonar Pulp, Judas Priest, etcétera) y Scuba convertía en una fiesta el Escenario Ray-Ban, Pional contaba también con una considerable cantidad de público (Oliver de The xx, entre ellos, suponemos que porque Jamie xx acababa de actuar también en esta punta del Fòrum). Pional, con una timidez emparentada con la de La Casa Azul, protagonizaba un mitad directo mitad sesión (cantó y pinchó) por el que se dejó caer, además de su prometedor repertorio que toca muy diferentes palos de la electrónica, de manera muy acertada aunque no tan celebrada por el público, la versión de ‘Crazy In Love’ de Beyoncé. Terminamos la noche con el showcase de Numbers, que entre proyecciones y reivindicaciones del saxo, dejó caer algún que otro éxito del hip-hop más selecto como la siempre bienvenida ‘Blinded By The Lights’. Una joya del segundo disco de los Streets que debería ser pinchada al amanecer en todos los festivales. Al final uno de sus miembros se lanzó al público para saludar a amigos y seguidores.

Visita nuestro especial del festival y el de San Miguel.

Fotos: Damia Bosch, Dani Canto, Eric Pamies

‘Girls’, más legado de ‘Sexo en Nueva York’

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Desde que finalizó ‘Sexo en Nueva York’, varias series han sido comparadas con ella en una búsqueda por rellenar un hueco que no se ha visto del todo compensado ni con las películas de la saga posteriores (ya veremos con la precuela sobre la vida de Carrie Bradshaw en ‘The Carrie Diaries’). Si con ‘Gossip Girl’ estábamos ante un club de niños pijos del Upper East Side que podrían ser los hijos de Mr. Big y Carrie o Miranda y Steve, en ‘Mujeres desesperadas‘ disfrutamos de una extensión en la vida de las neoyorquinas, con la diferencia de incluir grandes dosis de misterio y drama en la vida de cinco mujeres que ya tienen hijos, en algún caso hasta adolescentes.

En ‘Girls’ nos encontramos con cuatro chicas veinteañeras de la Gran Manzana que se enfrentan a problemas más reales y menos superficiales que en las mencionadas predecesoras. Hannah, su protagonista, quiere ser escritora (es la autora y guionista de la serie). Mientras, trabaja como becaria y se ve forzada a abrirse camino tras la retirada de la manutención que sus padres le tienen asignada. Una trama que rememora el éxito o el fracaso profesional de una generación a lo ‘How To Make It In America‘.

Además de este arranque, en el minuto diez de la presentación de una de las chicas, con el póster de ‘Sex in the City, la película’, al fondo, encajan las habituales comparaciones con alguna de sus protagonistas: «¿eres glamourosa como Carrie? o ¿eres desinhibida como Samantha?». Un claro guiño que atraerá público y ahuyentará el temor de estar ante un guión demasiado transcendental o un melodrama. Si a esto le añadimos una escena de sexo en el minuto quince, que finaliza con una conversación sobre dieta y tatuajes, o la primera reunión en la pantalla de las chicas, colándose en el reparto con normalidad un poco de opio (las drogas nunca fueron bien vistas por Carrie y sus amigas salvo en un pequeño instante de marihuana), elevan unas expectativas que se ven fortalecidas con momentos musicales como los de MGMT, alusiones a Coldplay o un cierre con Harper Simon.

Calificación: 7/10
Destacamos: La solvencia del guión sin grandes fuegos artificiales y a Nueva York como una ciudad no tan chic para las generaciones de entre veinte y treinta años.


Te gustará si te gusta: ‘How to make it in America’, ‘Sexo en Nueva York’, ‘Friends’


Predictor: puede funcionar bien, sobre todo entre el público femenino

Vídeos del concierto «sorpresa» de Wilco en Discos Revolver

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Poco después de su actuación como cabeza de cartel del jueves en el San Miguel Primavera Sound, pocos podrían creer el anuncio de Discos Revolver: el viernes por la mañana Wilco realizarían un set en la conocida tienda de la calle Tallers de Barcelona. La banda de Chicago mostró así su apoyo a las pequeñas tiendas de discos que resisten como pueden. Ángel Carmona, conocido locutor de Radio 3, fue uno de los privilegiados que presenciaron la actuación de ocho canciones y las registró en unos vídeos que pueden verse en la web de RTVE, un show de unas ocho canciones en algo más de cuarenta minutos, que incluyeron ‘War On War’, ‘California Stars’, ‘Dawned On Me’ o ‘Heavy Metal Drummer’. Tras la actuación, Jeff Tweedy y los suyos atendieron a los cientos de fans que no pudieron entrar al mini-show, firmando discos. Un detallazo que les hace aun más grandes.

Amaral vuelven al comienzo

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Pese a que se presta al chiste fácil, Amaral no han dudado en trasladar a Mongolia el vídeo de ‘Hoy es el principio del final’, el tercero extraido de ‘Hacia lo salvaje‘, haciendo que un chico y una chica mongoles tomen el papel protagonista que se les supone a ellos, imaginamos que pretendiendo destacar el carácter universal del mensaje de la canción: «Es ese momento donde comienzas a caminar mirando al ayer cuando descubres los lugares donde fuiste feliz. En un acto total de rebeldía”. Esto se plasma en el clip, dirigido por Alberto Van Stokkum (Havalina, The Cabriolets), a modo de metáfora, con la pareja protagonista caminando por las calles de Ulán Bator antes de aparecer, con trajes tradicionales, cabalgando en paisajes agrestes. Realmente bonito.

Johnny Depp se suma a The Black Keys

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En la gala de los MTV Movie Awards 2012, que la cadena norteamericana dedica a premiar los films, actores y directores favoritos del año con los «Palomita de Oro» (for real). Johnny Depp recibió el galardón «MTV Generation Award», algo así como un premio a su carrera. Y, para celebrarlo, tuvo la ocasión de subirse al escenario con The Black Keys e interpretar a la guitarra dos de sus temas: el fabuloso ‘Lonely Boy’ y el no menos potente ‘Gold On The Ceiling’, que la pasada semana fue protagonista de un extraño clip dirigido por Harmony Korine. Preguntados por esta actuación tras el show, Dan Auerbach y Pattrick Carney afirmaron estar pensando en montar una banda tributo a T-Rex junto a Depp y Matthew McConaughey, lo cual no puede ser sino una coña.

El colapso interior de Andrew Bird

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Cuando falta algo más de una semana para que el músico de Chicago Andrew Bird visite España (el día 12 de junio en Madrid, dentro de Heineken Music Selector) para presentar el notable ‘Break It Yourself‘, podemos disfrutar de un nuevo vídeo suyo. En este caso, se trata de un clip animado, dirigido por Yu «Ewan» Morita, para uno de los cortes más directos del álbum, ‘Eyeoneye’.

En la pieza podemos ver una traslación a imágenes de la letra del álbum, que habla sobre hacernos tan herméticos que nos hacemos daño a nosotros mismos, como reza la frase que titula el álbum y aquí se repite. Y lo hace mediante unas preciosas iilustraciones animadas, de estilo algo naif, cuyo ritmo se adecua cuidadosamente al de la canción.

Jay-Z y Kanye hacen ‘Niggas In Paris’ 11 veces. En París.

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Insólita noticia la que nos llega de la gira que Jay-Z y Kanye West están realizando estos días por Europa, presentando su álbum conjunto ‘Watch The Throne‘. Pese a que parece ser que no es algo nuevo en sus shows, nunca había llegado a este extremo: en la actuación ofrecida por el dúo en París no parecía suficiente interpretar ‘Niggas In Paris‘ solo una vez, ni dos. Nada menos que 11 veces seguidas sonó el tema, en lo que en realidad se convirtió en un show basado exclusivamente en esa canción y que llegó hasta una hora de duración, incluyendo un final de fiesta con fuegos artificiales y la aparición del productor del tema, Hit-boy, que acabó haciendo stagediving sobre el público. De lo que no se tiene constancia es de si llegaron a interpretar algún tema más o si se dieron por satisfechos así. Si alguien tiene ganas y/o curiosidad, aquí está el vídeo íntegro de las 11 veces.

Chris Martin y Rihanna, tigre y dragón

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Coldplay estrenaron hace un par de días el anunciado y verdadero clip para ‘Princess Of China’, uno de los cortes más llamativos de ‘Mylo Xyloto‘ por la participación vocal de Rihanna, confirmando que el clip que veíamos hace semanas era simplemente la aparición que la cantante de Barbados hace, vía vídeo, en los directos de la banda británica.

Sin embargo, esas mismas imágenes en las que múltiples brazos, cual dios Visnú, aparecen en torno a la cantante también forman parte del vídeo, que está montado con cierta confusión (ya sabéis, la que inventó Confucio) a medio camino entre una superproducción hollywoodiense y una serie B china. El clip, croma mediante, nos sitúa en una China ancestral en la que Riri y Chris Martin protagonizan tanto escenas de arrumacos como de combate, que parecen un claro «homenaje» (por no decir que fusiladas) a ‘Tigre y Dragón’, el famoso film de Ang Lee.

Liars / WIXIW

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Impredecibles, inquietos: son dos calificativos que casi siempre han ido de la mano de Liars, una banda que comenzó en terrenos punk-funk y acabó en el noise-rock, habiendo pasado previamente por la no wave. Digo casi siempre porque puede ser que se acomodaran un poco en ‘Liars‘ (2007) y ‘Sisterworld‘ (2010), que son dos álbumes (sus dos últimas entregas) bastante parecidos entre sí, estilísticamente hablando. Esto no quiere decir que sean malos discos, pero se hace raro ver a un grupo como el liderado por Angus Andrew quedándose más de una vez en el mismo peldaño. Y parece que eso mismo pensaba el trío de cara a la preparación de su nuevo LP. Si no fuera por unos rasgos que los identifican claramente, a estos Liars no los conocería ni la madre que los parió. Adiós a las baterías, adiós a las guitarras distorsionadas y cerdas y, por lo general, adiós a lo analógico como primera herramienta para construir. La electrónica es el elemento principal que conforma ‘WIXIW’, un nuevo LP cuyo título-palíndromo no va exento de significado, ya que según ellos implica «la idea de comenzar en algún lugar, pasar por algo y acabar en el mismo lugar en el que comenzaste».

Ya que esta explicación no arroja a priori demasiada luz en torno a lo que nos proponen, habrá que buscar pistas por otro lado y una de las más claras es la elección de Daniel Miller como productor. Miller no solo es el fundador de Mute, sello íntimamente ligado a la electrónica experimental (y del que forman o han formado parte artistas como Throbbing Gristle, Depeche Mode y, por supuesto, los mismos Liars), sino que también es uno de los pioneros del estilo con su proyecto The Normal. Lo que aquí esta sucediendo, a fin de cuentas, es un borrón y cuenta nueva en toda regla. Aquellos que esperen un disco sucio y estridente, que se lo piensen mejor, porque contrariamente a lo que podíamos esperar, ‘WIXIW’ es un álbum que, además de oscuro, rebosa elegancia y hasta belleza en algunos de sus pasajes. De esto nos daremos cuenta nada más darle al play y escuchar ‘The Exact Colour Of Doubt’, relajada y atmosférica, con Angus cantando, casi susurrando, melódicamente mientras bajo, guitarra y sintetizadores revolotean con suavidad. Una delicia de comienzo con detalles muy de los Radiohead actuales. No parece casualidad, pues, que Thom Yorke remezclara uno de los temas de ‘Sisterworld’; algo se les ha tenido que quedar en la retina.

Con ‘Octagon’, segundo corte, prosigue la influencia de los de Oxford, pudiendo ésta haber formado parte de ‘Amnesiac’ o ‘In Rainbows’. Con ella prosiguen las atmósferas oscuras y sinuosas, acompañadas de ritmos abstractos. El excelente single ‘No. 1 Against The Rush‘ cierra un comienzo brillante con su electrónica kraut y unas melodías y cadencias que se pegan como una lapa, por lo que se muestra perfecto como introducción a este nuevo episodio. ‘A Ring On Every Finger’, más rítmica y menos melódica, es una especie de llave de paso a la parte intermedia del disco y gracias a la cual empezamos a entender lo que se nos explicaba sobre comenzar en un lugar y avanzar hacia otro, donde encontraremos canciones tan dispares como ‘Ill Valley Prodigies’, extraña como sólo Liars saben hacer, con una guitarra acústica, samples arrítmicos y «melodías» vocales agudas, o el tema titular, con aires a lo Animal Collective. Ésta última y, más enfáticamente, ‘His And Mine Sensations’, provocan la vuelta al punto en el que habían comenzado, completando el círculo y encaminándonos a la parte final de ‘WIXIW’, cuarenta y tres minutos sin desperdicio con un cierre en el que destacan la delicada y tranquila ‘Who Is The Hunter’, que comienza con un bajo tristón acompañando la voz de Andrew (quien está sacando más partido que nunca a sus cualidades vocales) y crece hacia el final; ‘Brats’, un subidón cercano al tecno de proyectos como Moderat y ‘Annual Moon Words’, de nuevo con el kraut por bandera, pero con un punto soleado que le viene estupendamente.

Siendo un álbum que da de sí para dos caras de un LP, el viaje parece mucho más largo y no porque se haga pesado, sino porque en un minutaje bastante ajustado dicen muchísimo y todo lo que ofrecen tiene sustancia. En su momento no lo pensé, pero transcurrido un tiempo llegué a tener la impresión de que Liars se habían estancado en ‘Sisterworld’, pero a los dos años vuelven con un disco así de grande, en el que siguen siendo ellos mismos aún habiendo cambiado gran parte de sus cimientos. Sólo queda aplaudir el giro y el riesgo tomado.

Calificación: 8’5/10
Lo mejor: ‘No.1 Against The Rush’, ‘Octagon’, ‘Who Is The Hunter’, ‘The Exact Colour Of Doubt’, ‘Brats’
Te gustará si te gustan: los viejos Liars y los últimos Radiohead, Moderat, Animal Collective
Escúchalo: NPR

San Miguel Primavera Sound 2012: viernes

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El Auditori siempre tiene algo especial, y Laura Marling supo aprovecharlo. Se esperaba un set centrado en su aclamado último disco (‘Don’t Ask Me Why’, ‘Rambling Man’, soberbia y última ‘I Speak Because I Can’), pero la cantante inglesa no se olvidó de anteriores éxitos (‘Ghosts’, ‘Alas’). Brillante a la guitarra y arropada por los cinco músicos que la acompañaban, su voz se alzó a lo más alto, allí donde ella levantaba la mirada al cantar, para emocionarnos. Nunca, ni siquiera en sus grabaciones, se pareció tanto a Joni Mitchell. Magnética, sin aspavientos, delicada casi como un suspiro, brilló con luz propia.

Fasenuova ofrecieron un concierto de media hora para medio centenar de personas en el Escenario Vice. La electrónica de tintes industriales de Roberto Lobo y Ernesto Avelino se movía entre el alarido en cortes de un minuto, los ritmos más kraut y el synthpop, entreteniendo en unos momentos y dejando más indiferente de lo previsto en otros. Con ellos se abría paso a una jornada variadísima en la que lo mismo te encontrabas con el sonido post-punk de The Chameleons que con el latineo de Afrocubism, las cabezas de cerdo de Mayhem, o el aspecto siniestro de Orthodox.

El grupo americano Other Lives fue el encargado de abrir las actuaciones en el escenario San Miguel, llevando de forma impecable su último trabajo, ‘Tamer Animals’, al directo. Con Jesse Tabish, cantante principal al teclado, comenzaron con un ‘As I Lay My Head Down’ vitaminizado por una percusión que adquirió bastante fuerza en comparación con el disco y que pudo atraer la atención de cada vez más gente. ‘For 12’ fue la más celebrada. Impecables.

“No tenemos mucho tiempo, así que vamos allá”. Efectivamente, Rufus Wainwright fue al grano desde el principio, sin apenas concesiones entre canción y canción, como suele ser habitual en los shows del norteamericano, por lo que el concierto de Wainwright en compañía de su increíblemente talentosa banda se pasó como un suspiro. A estas alturas no hace falta decir que Rufus volvió a reafirmarse ayer, no solo como una de las grandes voces masculinas de nuestro tiempo, sino como uno de los más hábiles compositores de melodías pop que existen en la actualidad, lo cual en realidad es mucho decir teniendo en cuenta que más de la mitad de los temas que interpretó pertenecen a su último trabajo, ‘Out of the Game’. Porque sí, en ‘Out of the Game’ hay temas igual de buenos que ‘Greek Song’, ‘The One You Love’ o ‘Going to a Town’ (todas cayeron ayer, a pesar de la terrible ausencia de otros hits como ‘I Don’t Know What It Is’ o ‘Hallelujah’, quizás la mejor versión que se ha hecho del clásico de Leonard Cohen), y aunque ‘Candles’ no es uno de ellos, fue ciertamente una buena introducción, pese a lo deprimente de la letra.

A diferencia de ‘Songs for Lulu’, que por lo solemne solo encontraba el momento adecuado de ser presentado durante la noche, el show ofrecido ayer por Wainwright no pudo haber sido asignado en mejor momento del día (empezaba a ponerse el sol) y por esa razón ‘Rashida’ (sigue siendo muy grande el final gospel) y especialmente ‘Barbara’ sirvieron de banda sonora perfecta para una tarde de absoluta tensión ante la inminente llegada de The Cure. ‘14th Street’, también muy idónea a la hora que era, podría haber sido el colofón final perfecto (fue, sin lugar a dudas, el momento más glorioso de todo el concierto), pero Wainwright cerró su espectáculo con su “única canción de baile”, ‘Bitter Tears’, en vivo divertidísima a la vez que una delicia de escuchar. No hay que olvidar, por otro lado, el par de homenajes a los padres McGarrigle. La corista Krystle Warren (la que canta el final de ‘Rashida’ no, la otra) interpretó un solo de ‘I Don’t Know’, de la fallecida madre de Wainwright, demostrando una técnica vocal impresionante y que dejó a todo el mundo con la piel de gallina (quien no se emocionara con su actuación, aunque fuera un poco, que se lo mire). Le siguió ‘One Man Guy’, del papá Wainwright, esta vez en voz del propio Rufus y de la corista (la de ‘I Don’t Know’ no, la otra) y Teddy Thompson, también corista y bajo, además de cantante profesional (ha sacado ya cinco discos) e hijo de Richard y Linda Thompson. Eso fue un festival de talento hasta un poco inesperado.

Por supuesto se echaron de menos algunos temas (de su nuevo disco, una lástima que no tocaran ‘Sometimes You Need’; de los viejos, aparte de los ya mencionados, se notó mucho la ausencia de ‘Cigarettes & Chocolate Milk’, ‘Gay Messiah’ o ‘April Fools’) pero da igual, porque el concierto de Rufus fue tal despliegue de perfección compositiva que no pudo haber dejado mejor sabor de boca.

A la misma hora que Rufus, actuaba Marianne Faithfull en un Auditori que no consiguió llenar pero que en absoluto estaba deslucido. Acompañada de una banda de cuatro personas (una chica a los teclados), arrancó su concierto con una estupenda ‘Horses and High Heels’ que enfiló un concierto lleno de matices de cierto sabor americano. Durante la segunda canción, ‘Brain Drain’, ya empezó a hacer señales a los fotógrafos para que dejaran de hacerle fotos, e incluso abandonó el micrófono un momento para pedirle a un responsable de un lateral del escenario que los invitara a marcharse. Al término de ‘Brain Drain’, explicó: «Odio a los fotógrafos, al fin puedo relajarme».

La actitud de Marianne fue bastante «bitchy», pero no en el sentido de artista endiosada, sino en el socarrón. Ese constante mirar el reloj y esas referencias a las ganas que tenía de que terminara el concierto hacían estallar al público en risas, como su insistencia en que estaba bebiendo té y no alcohol o su broma sobre si llegaría a su 50ª aniversario como artista dentro de dos años, en 2014. En cuanto al repertorio, no faltó su versión ‘Crane Wife’, la espléndida en acústico ‘Baby, Let Me Follow You Down’ del disco para Amnistía Internacional de Bob Dylan, el ‘Crazy Love’ que escribió con Nick Cave, la celebrada ‘Broken English’ o una ‘As Tears Go By’ que levantó al Auditori dos temas antes de terminar. El último fue una versión de ‘Tower of Song’ que Marianne presentó como su «filosofía de vida». Aunque tuvo que sentarse un par de veces a descansar, lo cascado de su voz ha sido parte del encanto de su carrera y por supuesto eso no se ha perdido con la edad.

Una carrerita después de Marianne nos permitió ver algunas canciones de Lower Dens. Aparentemente se habían deshecho en la primera mitad de ‘Alphabet Song’ y de ‘Brains’, pero al menos pudimos comprobar que sonaban mucho más potentes que cualquier hype y que su directo tenía bastante consistencia. También sólo pudimos picotear el concierto de Christina Rosenvinge featuring Refree, que sufrió, en el Escenario Mini, las consecuencias de tocar al mismo tiempo que The Cure y Big Star’s Third, supergrupo que contó con la presencia de Jody Stephens de Big Star, Mike Mills de R.E.M., Norman Blake de Teenage Fanclub, Ira Kaplan de Yo La Tengo o los componentes de Wilco, entre otros, para homenajear el tercer álbum de Big Star. El setlist de Christina incluyó una versión renovada entrecortada de ‘Negro cinturón’, además de las habituales ‘Jorge y yo’, ‘Anoche’, ‘Mil pedazos’ o ‘La distancia adecuada’, con la que se había abierto el concierto.

Maria Lindén, líder de I Break Horses, salió sonriente a un escenario ATP abarrotado que esperaba ver del grupo sueco si pasaba la prueba del directo o se quedaba tan solo en un hype. Desde luego, el sonido no ayudó, aunque ella no perdió la sonrisa en ningún momento. Quizás en un intento por explotar al máximo los elementos del dream pop, la voz de Maria sonó con demasiada reverberación durante los apenas 35 minutos que duró la actuación. Lo que sí demostraron es que ‘Winter Beats’ sigue siendo uno de los mejores temas del año pasado. No suspendieron, pero habrá que esperar un poco más para ponerles buena nota.

Horas antes que empezara el concierto de The Cure, resultaba tremendamente interesante observar la variedad de perfiles reunidos ayer solo para ver a la banda británica: desde amas de casa nostálgicas a treintañeros melómanos, pasando por imitadoras de Robert Smith, post-adolescentes románticos o simples curiosos (¿sabían estos últimos lo que les esperaba?). Los instantes previos al inicio del show fueron, como poco, divertidos. No obstante, tal desfile de identidades, si sirvió para algo, fue para recordar a quien se le hubiera olvidado que no había en todo el festival un plato más fuerte que The Cure. Tres décadas después, el grupo de Robert Smith es más legendario que nunca.

El que tenía que haber sido un concierto-homenaje a ‘Wish’, por motivo de su veinte aniversario, fue en realidad el típico repaso de hits de una banda con uno de los repertorios más potentes que se conocen en la historia del rock. De ‘Wish’ solo sonaron cinco, pero qué cinco: ‘High’, ‘Trust’, ‘Doing The Unstuck’, ‘From The Edge of the Deep Green Sea’ y, sí, lo has adivinado, ‘Friday I’m In Love’ (qué bien que ayer fuera viernes, ¿verdad?). Después, no faltaron ninguna de las canciones que se te puedan pasar por la cabeza: abrieron con la intensa ‘Plainsong’, cerraron con el clásico ‘Boys Don’t Cry’, y en esas tres horas de concierto no faltaron ‘Pictures of You’, ‘Mint Car’, ‘Inbetween Days’, ‘Play for Today’, ‘Lullaby’, ‘A Forest’, ‘Just Like Heaven’… En realidad, la ausencia de ‘Fascination Street’ en el setlist, que reclamaba constantemente un fan de las primeras filas (con razón), aunque inexplicable, difícilmente fue sentida, ya no solo por la extensa lista de temas que tocó la banda, sino por la indiscutible calidad de los mismos.

Ya se sabe que, si algo tiene de especial la carrera de The Cure es que es verdaderamente heterogénea, no solo en lo musical sino también en las letras (‘The Lovecats’ no sonó mucho después que ‘A Hundred Years’), conque resulta un tanto complicado seguir el directo de una banda que pasa de hablar de la muerte al entusiasmo de un nuevo amor, ¿pero tenemos derecho los fans a quejarnos? La profesionalidad de The Cure, entregados por completo a su público, resultó tan admirable como la propia música del grupo, de la que anoche no recordamos sólo los grandes clásicos sino también temas menos conocidos como ‘Fight’, ‘The Kiss’ o ‘The Hungry Ghost’.

Como pega, grandes canciones como ‘Lullaby’ o ‘Lovesong’ no encontraron en el escenario de San Miguel un aliado para el desarrollo de su majestuosidad, por lo que el show de The Cure, aunque mastodóntico, tuvo ciertos momentos de irregularidad, en parte también porque elecciones como ‘The End of the World’ o ‘Wrong Number’ jamás han estado entre lo mejor que ha compuesto la banda. Sin embargo, estos momentos de flaqueza no fueron en ningún caso lo suficientemente importantes como para restarle puntos a un directo que es de todo menos falto de grandes cosas.

Mientras Napalm Death atronaban desde el escenario de al lado, el pequeño Vice, Sleigh Bells se defendieron mejor que bien en formato trío (Jason Boyer acompaña en las giras a Derek E. Miller y a una súper sexy Alexis Krauss en shorts). El grupo no decepcionó nada en su aproximación cool al mundo del metal (era su día en el San Miguel Primavera Sound) mientras sonaban pepinazos pensados para el directo como ‘Tell Em’, ‘Comeback Kid’ o ‘Born To Lose’. Confirmándolos como los nuevos Crystal Castles (en todos los sentidos, hubo debate sobre qué era y qué no era playback), Alexis no dejó de darlo todo, como los chicos, y al final se lanzó al público. Como pega, reseñar lo que se confundían unas pistas con otras: esa inevitable sensación de «¿esta no la han tocado ya?» que en un concierto de dos horas les habría perjudicado, pero que en 45 minutos no le quitó fuerza a su repertorio.

El retraso de The Drums y M83 como consecuencia de lo que se iba a extender el concierto de The Cure nos permitió ver unos minutos de Codeine, que aparecieron después de una maraña de distorsión. Con un muy buen sonido, su set apuntaba a ser uno de los mejores y más bonitos ejemplos posibles de slowcore, que en absoluto tenía pinta de dormir a los congregados en el Escenario ATP a pesar de haber sido programado pasada ya la medianoche.

Anthony Gonzalez y los suyos, es decir, M83 dieron uno de los momentos de mayor euforia colectiva que se vivieron anoche en el Parc del Fòrum. Centrado en su último trabajo, ‘Hurry Up, We’re Dreaming’ el francés dio el show que la gente esperaba. En un formato un poco distinto del que los trajo este invierno por Madrid y Barcelona, M83 se despojaron de los temas más lentos y fueron al grano, ya que no pararon de soltar temas bailables. Alguna que otra cerveza voló, sobre todo en ‘Steve McQueen’ y ‘Midnight City’. Anthony, a lo largo del set, no dejó de decir lo maravillosos que éramos todos, lo que le encantaba Barcelona, el festival, y lo que le emocionaba tocar ante esa gran multitud. Cerraron con ‘Couleurs’, perfecta para tener a toda la explanada dando saltos.

La idea era echar un vistazo a The Drums para comprobar que su directo continuaba siendo tan nefasto como el año pasado y abandonarlos por cualquier otra cosa coincidente, pero no pudo ser así. Muy mejorado en ecualización de guitarras y voz (aunque todavía no preparado para un Escenario San Miguel), su set fue arrollador desde los primeros segundos en que Jonathan Pierce salió con ganas de darlo todo. Él siempre ha sido una estrella, y sus canciones, excelentes. Sólo les faltaba mejorar técnicamente y tocar con más volumen para no sufrir una espantada como la que vivieron en el Berlin Music Festival en 2011. Ante un abarrotado Escenario Ray-Ban cayeron hits como ‘What You Were’, ‘Best Friend’, ‘Money’ o ‘Forever And Ever Amen’. Incluso se reconciliaron con su odiada ‘Let’s Go Surfing’, que terminó de levantar al público. Y como muestra de que pueden hacer lo que quieran, acabaron con su gran balada, una emocionante ‘Down By The Water’.

Otro grupo que en vivo decepcionó el año pasado y anoche mostró un directo vibrante fue The Rapture. Aunque echamos de menos algún corte de su excelente último disco, como el reggaetonero ‘Come Back To Me’, su set pudo ser una sucesión casi continuada de hits por donde se dejaron caer ‘Get Myself Into It’, ‘Sail Away’ y por supuesto una enorme ‘House of Jealous Lovers’ y una final ‘How Deep Is Your Love’ que lanzaron a las multitudes a la fiesta a eso de las tres de la madrugada. El sonido DFA, aún de lo más vigente para cerrar un escenario grande como el San Miguel, más lo que le queda.

Si en sus diferentes etapas, Death in Vegas han pasado por el rock industrial y la electrónica, visto lo visto ayer ahora su directo se sitúa mas cerca del post-rock, recordando a Explosions in the Sky, y a veces a unos Health más domados: sonido expansivo, guitarras psicodélicas, krautrock, batería contundente. No obstante, nunca olvidan su faceta más bailable, lo que agradeció el público, incansable. Parece mentira que hayan pasado tantísimos años desde su primera actuación en el FIB, pero ellos no quieren mirar atrás, y sólo algún éxito de antaño (épica ‘Aisha’) nos trasladó a otra época. Ellos ya están a lo siguiente.

A última hora, AraabMUZIK entretuvo mucho más de lo esperado con un show bastante ameno beneficiado por esos constantes primeros planos de su aparato, donde se podía comprobar que lo suyo tenía poco de «fake». Benga en el Ray-Ban fue menos elegante pero más divertido, un fiestón por encima del dubstep, el hip-hop o el dance que contó con la voz invitada de Marlene Strand. Terminamos la noche con la buena selección de Barry Hoogan en el ATP, donde no faltaron temazos de Fuck Buttons o Caribou.

Fotos: Santiago Periel, Dani Canto y Eric Pamies para San Miguel Primavera Sound. Visita nuestro especial y el de San Miguel.

Cranberries posponen su gira

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Cranberries vuelven a suspender una gira en nuestro país, aunque en esta ocasión los shows han sido aplazados y ya tienen nuevas fechas. Los conciertos que iban a tener lugar en Barcelona y Madrid en el mes de julio pasan ahora al 4 y 5 de octubre. En el caso de Barcelona el recinto cambia del Poble Espanyol al Sant Jordi Club, mientras que en el caso de Madrid, se mantiene el Palacio Vistalegre. Dolores ha enviado este mensaje: «Por motivos personales que prefiero mantener en privado, este verano no es un buen momento para mí para estar de gira. Lo siento mucho por nuestros fans, pero prometemos que The Cranberries estaremos al cien por cien en las nuevas fechas confirmadas».

La cancelación de Cranberries se veía venir en nuestros foros desde hace días, pues un concierto en EE UU fue suspendido después de ser aplazado junto a otra fecha. Además, un show veraniego de Berlín era pospuesto a noviembre. El padre de Dolores O’Riordan, al que ha dedicado canciones como ‘Stay With Me’, ha fallecido recientemente a causa de un cáncer, aunque se desconoce si esta es la razón del aplazamiento.

Tórtel / Entusiasmo

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Tórtel, el proyecto de Jorge Pérez con la ayuda más que puntual de Joaquín Pascual (aunque este último no suele girar con él) publica su segundo álbum. En 2009, ‘Lugar nuevo‘ llegaba a contener la que en aquellos tiempos considerásemos una de las canciones del año, la estupenda ‘Aquella canción’.

‘Entusiasmo’, de colorida portada (ilustraciones de Begoña Pons, diseño gráfico de Vicente Gil Ginestar), presenta un conjunto de canciones que ya desde su título, un reconocido homenaje al ‘Entusiastas’ del compañero en Maderita Julio Bustamante, suenan más optimistas. Y esto se debe sobre todo a las melodías y a la fuerza transmitida por cortes como el titular, ya que las letras, con excepciones que desprenden tanto optimismo como «olvida a los que nunca te quisieron» o «me equivoqué una y otra vez, pero cada vez mejor», mantienen cierto toque agridulce e incluso ambiguo (ese «sospecho que la gente a mis espaldas conspira para hacerme más feliz» suena bastante irónico).

La ayuda de músicos próximos a Tórtel es más que una casualidad. Pau Roca ha tocado la guitarra eléctrica y Fernando Alfaro y El Hijo (entre muchísimos otros) aparecen en los agradecimientos por sus ideas aportadas pero, de manera más notoria, Abraham Boba toca el acordeón en ‘La guerra fría’, produciendo una larga coda para el cierre de la cara A en el vinilo. El punto tropical de ‘El héroe del río’, los estupendos vientos en ‘Las mejores intenciones’ o la inspiración coral de ‘Difunde la palabra’ completan un disco variado (y para muestra el instrumental final aportado por Pascual), aunque esta vez con canciones menos definitivas que la fabulosa ‘Rostro pálido’.

Calificación: 6/10
Lo mejor: ‘Las mejores intenciones’, ‘Entonces sí’, ‘El héroe del río’, ‘Entusiasmo’
Te gustará si te gusta: mucho el primero
Escúchalo: Spotify

Así es el MDNA Tour

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Tal y como estaba previsto, el pasado 30 de mayo dio comienzo la gira MDNA Tour de Madonna en Tel Aviv, Israel. A pesar de que tanto la campaña de promoción como las ventas del ‘MDNA‘ han sido bastante cuestionables, la rubia sabe perfectamente donde está el dinero y por eso no ha tardado demasiado en iniciar esta gira que la llevará por todo el mundo. Aquí ofrecemos algunos detalles (muchos de ellos ya conocidos) de lo que encontraremos en sus inminentes shows europeos. ¡Ojo, que vienen spoilers!

Dividido en apartados temáticos y con bien de interludios, cuenta con la participación del trío vasco Kalakan que, además de participar en otros temas del concierto, hacen una revisión de ‘Open Your Heart’ que los fans ya califican de “increíble”. Además, como destacábamos hace unos días, llamará la atención la inclusión del ‘Born This Way’ de Lady Gaga en medio de ‘Express Youself’. En el setlist final, algunos fans echarán de menos algunos hits y otros se preguntarán que hace esa canción ahí. Aun así, esto es lo que hay:

1. Opening
2. Girl Gone Wild
3. Revolver
4. Gang Bang
5. Papa Don’t Preach
6. Hung up
7. I Don’t Give A
8. Interludio Best Friend / Heartbeat
PROFECÍA
9. Express Yourself
10. Give Me All Your Luvin’
11. Turn up the Radio
12. Open Your Heart / Sagarra Jo
13. Masterpiece
14. Interlude Justify my Love
MASCULINO / FEMENINO
15. Vogue
16. Candy Shop vs. Erotica
17. Human Nature
18. Like a Virgin
19. Interludio Nobody Knows me
REDENCIÓN
20. I’m Addicted
21. I’m a Sinner / Cyber-Raga
22. Like a Prayer
23. Celebration

Os dejamos con la grabación más decente que hemos encontrado, interpretando ‘Turn Up The Radio’.

Fecha y título para lo nuevo de The xx

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Horas después de su buena actuación en el San Miguel Primavera Sound, The xx han dado a conocer una noticia esperadísima. Su segundo álbum llevará el título de ‘Coexist’, y se publicará el próximo día 10 de septiembre. Su comunicado, añade: «tras un largo tiempo en la carretera, nos tomamos un descanso, montamos nuestro propio estudio y escribimos estas nuevas canciones que tantas ganas tenemos de tocar para vosotros. Estaremos de gira todo el verano y aun más, esperamos tocar en algún sitio cerca de tí muy pronto.»

De este modo confirman que todo está listo para que podamos escuchar uno de los discos más anticipados y deseados de los últimos años, después del magnífico debut con el que maravillaron a medio mundo. Tanto en su actuación de ayer como en otras recientes, el trío formado por Romy Madley-Croft, Jamie Smith y Oliver Sim, había dejado escuchar un buen puñado de esas canciones, más allá de las pistas que habían ido dejando, como esa maqueta que regalaron por Navidad, ‘Open Eyes‘.


The xx – Islands on MUZU.TV.

Calvin Harris, ahora con Example

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Calvin Harris presenta el que es ya el cuarto adelanto de su próximo disco. Esta vez, ‘We’ll Be Coming Back’ cuenta con la colaboración de Example, quien cede su cuerdas vocales al servicio del famoso productor, tan amigo de un subidón. El tema no presenta nada nuevo, de hecho parece incluso preocupante la falta de sorpresa en los últimos trabajos de Harris. El tema se publicará el 29 de julio.

Dominique A: «Cuanto mayor me hago, más electricidad necesito»

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El músico de Nantes ha demostrado en el reciente ‘Vers Les Lueurs‘, su décimo álbum de estudio, su inagotable capacidad para reinventarse. En este caso, sumando a sus canciones unos cuidados arreglos de viento. Este sábado actúa en el San Miguel Primavera Sound (visita nuestro especial del festival).

Este disco es un cambio muy grande respecto a ‘La musique‘, ¿hay alguna relación con los tiempos que corren, con la sensación colectiva?
No, la verdad es que no. Sólo la sensación de «colectivo» es una idea importante en este disco porque es un disco que he hecho con mucha gente, a diferencia del anterior. Es lo más importante para el aspecto musical, fue el punto de partida del disco, ya que las letras vienen poco a poco.

En el álbum hay canciones más tranquilas, que quizá es lo que podríamos esperar de un disco con tantos vientos, pero también las hay muy rockeras, como ‘Close West’. ¿Has evitado hacer un disco tranquilo, a pesar de contar con instrumentos de viento?
Sí, seguro. Antes que grabar con vientos lo que quería hacer era tocar con un grupo. Es el mismo grupo de la gira anterior, un grupo de rock con el que no había aprovechado bien la sensación de energía, la fricción. Además, lo suave de los vientos puede estar contrastado por las guitarras y por la escritura, que puede ser muy disonante. Me interesa el contraste entre la electricidad y la calma.

Tu sonido siempre ha sido afilado, oscuro, no tan pop…
¿Cómo gótico, quieres decir?

No tanto. Me refiero a que suele contener la idea de tensión…
Me gusta esa idea, pero siempre he preferido la idea de violencia contenida sobre la de una explosión de rabia. Pero sí, la tensión siempre está presente.

¿Por qué te interesan tanto los contrastes? Hay gente que no se dedica tanto a ello…
No sé… Para mí es simplemente es una forma de llamar la atención del oyente, de que esta no pare o baje, de que haya una verdadera escucha… Como autor, me interesa cuando algo va en direcciones opuestas, para mí refleja la búsqueda de la libertad creativa.

¿Y la contradicción, te llama la atención como concepto?
Un poquito. Soy muy relativista, relativizo todo, quizá demasiado. No aguanto las cosas que van sólo en una dirección. Las canciones, que en principio son cosas sencillas, es bueno que reflejen la complejidad de la realidad.

Has hablado mucho de la luz en este disco…
¿Seguro? (risas)

¿Es tan importante en él? ¿En qué momento te diste cuenta de que era un tema?
Sí es importante, porque ilustra esa idea de luminosidad. El título implica la búsqueda de la luz. El tema es más la búsqueda de la luz que la luz en sí. La idea vino de manera progresiva porque salía en muchas canciones. Quiero que el sonido sea generador de imagen y cuando se habla de imagen se habla de la luz. Para mí es finalmente como una generación de imagen.

¿Centrar todo el disco en la búsqueda de la luz fue algo progresivo?
Sí, sobre todo en lo musical, pero no todas las canciones hacen referencia al tema de la luz, porque cuando dices varias veces la palabra «luz», luego te prohíbes volver a hacerlo.

¿De qué letras estás más orgulloso?
Quizá de ‘Loin du soleil’ porque es un poco diferente. Trata de la angustia que invade al personaje. Luego, las dos últimas. ‘Le convoi’ es un viaje metafórico, como una muchedumbre de la que no se sabe muy bien si están vivos o muertos y representa una fuerza colectiva. La última, ‘Par les lueurs’, está relacionada con lo sagrado pero sin implicar la idea de religión ni de Dios, algo que puede parecer paradójico pero de lo que me gusta el sentido de evidencia que tienen las cosas. Me gusta mucho el tema y la forma de expresarlo musicalmente, en adecuación.

¿Has evitado el concepto cantautor de hombre con guitarra, al menos como lo solemos entender en España, o te has interesado por diferentes estilos simplemente por inquietud?
No, yo creo que esa figura a la que te refieres es muy española, me considero autor de canciones y cantante, es un conjunto. Ser músico me importa poco. Lo importante para mí es escribir canciones. No estoy atado a la idea de cantante folk, prefiero poner mi voz en diferentes contextos.

¿No crees que necesites hacer cosas diferentes, más que otros artistas?
Me busco de manera permanente y cada vez que saco disco busco soluciones puntuales para esa búsqueda. No tiene que representar mis gustos cada vez, pero sí puede ser un buen resumen de mi discoteca.

¿Te cansa estar en España y que te todo el mundo te pregunte por Sarkozy, el folk francés, etc…? ¿O te ves muy francés?
Pienso que soy muy francés en la manera de cantar, y en el sonido de la voz. No busco escapar de mi origen y de mi destino pero el tema de la percepción es delicado porque sólo una persona fuera te puede definir, y yo no me veo desde fuera. Luchar contra estereotipos es una pérdida de tiempo pero no me gusta la idea del cliché.

¿Y te cansa el tema político, que te pregunten por él?
¡Sí, sí, seguro! Sí que molesta un poco, pero es particular en el contexto de las elecciones que acaban de suceder. Me habría sentido peor si me preguntan con el antiguo gobierno. No tengo un dicurso político interesante como para alargar el tema, tengo que pensar lo que tengo que decir.

He leído en tus entrevistas que tus discos favoritos de tu carrera son los tres últimos, ¿es así?
Sí.

¿Y ‘Auguri‘ te ha cansado? Es un disco muy querido en España.
‘Auguri’ me gusta mucho, pero lo que me gusta de los tres últimos es que los discos tienen canciones que están mejor articuladas entre sí. En ‘Auguri’ son como una colección convincente, pero no hay una idea global.

¡Sí que la hay!
(risas) Son partes como en mal orden.

También has dicho que en los últimos discos has tenido más libertad, ¿a qué te refieres?
Sí, antes me parece que estaba aprendiendo en cuanto a producción, tenía mucha falta de confianza en los estudios. Hay cosas que me gustan en los primeros discos pero creo que he necesitado seis para llegar a estos en los que estoy contento al 80% por ciento. Es un sentimiento muy subjetivo y no está vinculado con la libertad creativa. Lo que pasa es que no sabía qué hacer con ella.

¿En Francia ‘Auguri’ es tan importante o está más repartida la cosa?
No tanto, no es una sensación tan fuerte en Francia y otros países donde están difundidos mis discos. Sí fue un disco importante en mi carrera pero el momento clave se considera ‘Les memoires neuves’, que se considera un punto de partida y también ‘La musique’. En España se me descubrió con ‘Auguri’ porque hay unos temas muy fuertes, la relación con las guitarras es muy convincente y la gente en España es muy sensible a esto.

¿Cómo será tu concierto en San Miguel Primavera Sound? ¿Con qué formato actuarás?
Sólo tocaré el último disco porque todos los músicos, que son diez, estarán allí y las canciones han sido escritas para el quinteto de viento en conjunción con la banda de rock de la gira anterior. No hay tiempo para implementar otros temas para el quinteto. Este es un proyecto global hecho sólo para los músicos y sólo por un tiempo limitado que a partir de agosto se acabará. Entonces los directos serán una fórmula de cinco, sin los vientos como el tour precedente, menos electrónico y con una energía yo creo que muy muy rock. Puedo sentirlo. Cuanto mayor me hago más electricidad necesito.

Has hecho un libro sobre tu infancia, te ha llevado mucho tiempo escribirlo, ¿por qué? Tus letras suelen estar muy cuidadas.
Es un ejercidio que no tiene nada que ver con las canciones y que me ha inhibido bastante. He dudado mucho antes de ponerme a escribir, porque detesto la idea de un cantante que escribe. Quita credibilidad a un proyecto literario, porque normalmente escribes sobre cosas que conoces bien, en este caso la música, pero yo quería evitar eso. Cuando escribes una canción piensas más que nada en el sonido porque la finalidad es la música. La música para mí es un arte que va muy relacionado con los demás, es un encuentro con los músicos, hay una perspectiva de trabajo a en común. En el libro estás solo frente a ti mismo, sobre todo si hablas de tu vida. Quería que fuera un trabajo completo, y que tuviera una idea de perfección que no busco en la música.

Will Young y el carro de la compra

5

Los dos últimos singles de Will Young han funcionado tan mal, que nos sorprende que todavía lance un cuarto sencillo de ‘Echoes’, su disco del año pasado. Aun así, ‘I Just Want A Lover’ es la nueva apuesta del británico. En el videoclip, Young interpreta a un empleado de un supermercado enamorado de un carrito de la compra, con el que se marca unas coreografías imposibles en los aparcamientos. Otro clip decente en la carrera de Young para este tema escrito a medias con Kish Mauve.

Guns N’ Roses terminan un concierto tres horas tarde

3

En una actuación en Manchester, el pasado día 29 de mayo, Guns N’ Roses decidieron salir al escenario a las 23.15, una hora y cuarto después de lo anunciado y después, incluso, de la hora de finalización prevista (23:00). Sin embargo, para compensar a los fans, la banda se marcó una nada desdeñable actuación de 33 canciones que se alargó hasta pasadas las dos de la madrugada. Claro que al finalizar apenas quedaban 6.000 asistentes de los 16.000 que cubre el aforo del Manchester Arena. Muchos de los fans del grupo se quejaron a la organización por el retraso a través de Twitter.

Vía NME.

Avicii regala tema inédito

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Este DJ y productor sueco vuelve a ser noticia esta semana, ya que hace un par de días la web Pitchfork etiquetó su reciente single ‘Silhouettes‘ como «Best New Track». Algo habrá contribuido eso en que haya logrado superar los dos millones de seguidores en Facebook. Para celebrarlo, ha publicado un tema inédito titulado ‘Two Million’ que puedes descargar alegremente desde Souncloud. Estamos seguros que Leona Lewis ya tiene su copia.

Marina, dolida pero sexy

8

Cuando nos contaba que ‘Electra Heart‘ era un disco sobre el amor, Marina And The Diamonds parecía anticipar el nuevo clip extraido del álbum. La canción elegida es ‘Power & Control’, un tema que habla sobre los tiras y aflojas de las relaciones amorosas que ha compuesto a medias con el DJ Steve Angello y produce Greg Kurstin. En el clip, Marina se pone sexy y putifina para interpretar el tema junto al maromo de turno que le da mala vida, y de paso aprovecha para palparlo un poco. No sabemos si con este single tendrá mejor suerte que con ‘Primadonna’, que sólo llego al puesto 11 en listas británicas, ni si conseguirá revitalizar las ventas del álbum, que cayó pronto tras alcanzar el número 1.

San Miguel Primavera Sound 2012: jueves

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La primera jornada del San Miguel Primavera Sound en el Parc del Fòrum, desarrollada sin ningún tipo de incidente (este año se paga en efectivo y apenas hay que esperar cola para pedir) la arrancábamos de mano de Black Lips, que actuaban gratis fuera en la cima del autobús Red Bull a las cinco de la tarde, un día después de tocar en el Arc de Triomf y tres antes de volver a hacerlo en la fiesta de despedida de la Sala Apolo. Quizá se reserven para esta última cita para liarla (si es que el cuerpo les sigue pidiendo liarla cada dos por tres), pero de momento tuvieron su gracia pidiendo una cerveza tras otra que se les lanzaba desde abajo (actuaron con el sol de frente a 30º), animando al público que pasaba por la puerta para que se quedaran con ellos en lugar de entrar al Fòrum y reservando ‘Bad Kids’ para el penúltimo lugar, la única con la que los asistentes despertaron de verdad. Como anécdota, el guitarrista, ante un problema con uno de los cables, sí escupió parte de una cerveza hacia el público. No llegó. ¿Lástima?

Purity Ring presentaron su electrónica elegante en el escenario Pitchfork con una puesta en escena sencilla que se puede apañar dentro de una maleta: una bandera, un bombo y una serie de farolillos sobre el teclado que se iluminaban cuando se les tocaba. Esta tontería de la percusión luminosa sirvió para amenizar el show minimalista y elegante pero ligeramente bailable de Corin Roddick y la cantante Megan James, muy apto para clubs de tamaño medio pasada la medianoche. A su término, Friends actuaban al otro extremo del Fòrum. Su bella cantante se revolcó por el suelo, pidió al público que se desprendiera de sus gafas de sol y logró que un hombre del público la cogiera en brazos porque le dolían los pies (actuó con un pie vendado). La lógica falta de repertorio de esta banda entre el funky, lo tribal y el R&B se vio así compensada con un kilo de simpatía. El juego de doble percusión o doble guitarra (sus miembros intercambiaban instrumentos) resultaba bastante sexy y efectivo, aunque sin llegar a la fascinante sensualidad y experimentación de Dirty Projectors.

Archers of Loaf ofrecieron el esperable concierto macarrilla y noventero, correcto y cañero, que uno de sus miembros aderezó con un poco de castellano. Extrañó que cerraran con un medio tiempo como ‘Floating Friends’ y más aún con una frase tipo «estamos acostumbrados a audiencias más grandes, esto ha sido bastante íntimo» (el Ray-Ban estaba bastante llenito), pero no parecieron decepcionar a nadie.

Afghan Whigs cumplió con creces las expectativas de su esperado retorno, aunque una programación algo temprana amenazó con restar emotividad al asunto. El sonido sorprendentemente cohesionado y potente de los seis músicos (batería, bajo, tres guitarras, y teclista con chello y violín) hizo olvidar de un plumazo que ya han pasado más de diez años desde su separación. Y un Greg Dully en estado de gracia, aunque un poco pasado de revoluciones, soltó toda su rabia para demostrar que ellos ya eran grandes en una época que les dio la espalda. Si van a volver así, que sea para quedarse.

Propuesta interesante de los hermanos Brewis, aunque les quedó un poco deslucida. El rock progresivo de Field Music no terminó de convencer a los asistentes en un escenario a media capacidad y con bastante gente despistada, aunque no fue porque la propuesta no fuese interesante, sino porque la gente prefirió quedarse en el escenario de al lado para ver a Grimes. El escenario Pitchfork estaba efectivamente desbordado para recibirla. Grimes apareció en solitario, sólo acompañada de unos bailarines espontáneos a cada lado. Sus temas tendían a arrancar bien, siendo celebrados durante los primeros segundos, para luego desinflarse de manera inmediata. Bastante escasa de voz para un escenario de tamaño medio alto, ni con ella ni con sus samples logró mantener la atención de una audiencia que parecía por completo distraída contándose la semana. Mucho le queda por recorrer, en comparación con otros artistas similares en directo tipo Austra, antes de consolidarse como un talento de la electrónica internacional, en esta confirmación de que no está siendo un año muy bueno para los «best new music».

La esperada actuación de Mazzy Star tuvo la gracia de producirse de espaldas al mar y también a un telón sobre el que casi no dejaron de proyectarse olas. La misma calma hermosa que transmitía este paisaje lograron con su música, que de los sutiles juegos de guitarras y teclado de los comienzos con ‘Blue Flower’ y ‘Disappear’ fue virando hacia terrenos más guitarreros (‘Ghost Highway’) y en los últimos minutos más propios de la americana, con bien de «slide guitar». Para algo después de la mitad se guardaron su gran momento mágico, ‘Fade Into You’, tras el que Hope Sandoval, guapa, contenida y en un discreto segundo plano como era de esperar, pidió más vino. Quizá no ganaron muchos fans, pero la suya fue una de las propuestas más refinadas que se pudieron ver anoche.

«Es bueno estar de vuelta». Con estas palabras, el líder de Wilco resumía a la perfección el concierto de anoche en el escenario San Miguel. Los habituales de la cita barcelonesa lograron dar muestras de que su impecable recital mantiene una estupenda nota de atemporalidad. Con ‘Poor Places’ de su imprescindible ‘Yankee Hotel Foxtrot’ arrancó una velada en la que los temas de su nuevo disco ‘The Whole Love’ convivieron a la perfección con clásicos de su repertorio. Así sonaron ‘Art of Almost’, ‘Down On Me, ‘I Might’, ‘I’m The Man Who Loves You’ y ‘How To Fight Loneliness’ -una suerte poder escucharla en directo-.

Tweedy nos convenció de que es el perfecto maestro de ceremonias: pregunta al público qué quiere escuchar, nos invita a cantar con él (‘Jesus Etc’) y no para de repetir que “somos el mejor público”. ¿Un recurso ya utilizado previamente? Sí, pero igualmente efectivo. Al terminó de ‘A Shot in the Arm’, el cantante se quitó el sombrero y nos recordó que su propuesta es apta tanto para salas y teatros como para desatar la locura, la melancolía y la euforia en cualquier festival.

La primera vez que Beirut vino al festival, allá por 2007, el grupo de Zach Condon salió como la orquestilla de pueblo que pretendía ser, descoordinada y con el toque amateur de sus primeros bolos. Durante estos cinco años, Zach ha sacado dos discos más y ha girado otro tanto y esto se le ha notado para bien. Ayer Beirut dio un concierto ante un público que abarrotaba el escenario Mini, y eso que no es fácil por la extensión del mismo. El repertorio comenzó con ‘Santa Fe’, de su tercer disco, y dio un repaso a sus diversos álbumes y EP’s. Muy grande ‘Elephant Gun’. Y para quien se lo pregunte, sí, el solo de trompetas de ‘Postcards from Italy’, la gente sigue tarareándolo a grito pelado con los brazos en alto como siempre.

A Kindness le tocó actuar en el Escenario Pitchfork a pesar de que su disco ha recibido en este medio la misma nota exactamente que el último de Garbage. Después de lo de Grimes, lo suyo podía haber salido muy mal, pero todo lo contrario. Adam Bainbridge, desgarbado como Mario Vaquerizo pero con gracia, saltó al escenario sin parar de hacer fotos al público con su cámara, mientras sonaban los primeros acordes de la estupenda ‘Cyan’. Dominado por un bajo increíble, que tocaba un señor con bigote también a los coros (todo muy años 70), el concierto no estuvo tan orientado a la música disco como prometieron sus primeros instantes, pero entre lo que resolvieron las dos coristas negras en ‘Bombastic’, ese batería que bailaba más sentado que mucha gente de pie (lo dio todo cuando el pipa le sustituyó un ratito) y sobre todo, ese extraño modo de bailar de Kindness arrastrando los pies como un Michael Jackson y un Prince wannabe impidieron que el ambiente decayera durante sus 40 minutos de set.

Teníamos la duda de si The xx podrían entretener en un escenario tan grande como el Mini con la presentación de su nuevo disco. Arrancando con uno de los temas nuevos, nos convencieron de que son uno de los grandes de nuestros tiempos, en lo que fue el mejor directo que les hemos visto de momento. Con los graves ya nada molestos a diferencia de lo que sucedía en la gira anterior y un peso importante de la percusión en esta nueva balada sin nombre (las canciones no se presentaban), Oliver, Romy y Jamie se mostraron como uno de esos pocos grupos con miembros absolutamente insustituibles. Triunfaron, por supuesto, hits infalibles y recibidos como tales del calibre de ‘Islands’, ‘Heart Skipped A Beat’, ‘Infinity’ y ‘Shelter’.

Quizá inmediatamente antes de esta última marcó un punto de inflexión una versión reducida de ‘Crystalised’ que produjo que parte de la gente fuera abandonando para coger sitio en Franz Ferdinand. Sin embargo, los que nos quedamos y logramos atender a las canciones nuevas que aparecieron con más peso en la segunda parte, recibimos bastantes pistas de lo que será el segundo disco de The xx. Habrá canciones continuistas, habrá una mucho más electrónica de tintes house (ya sabéis que Jamie se ha cubierto de gloria en los últimos años) y habrá una canción dividida en dos (o dos relacionadas) preciosa, basada en el diálogo «did you see me», «did I see you», que podría ser una futura favorita de su repertorio. Oliver recordó como histórico su anterior set en el festival y dijo que esta vez había estado a la altura.

Franz Ferdinand tenían que haber sido los grandes triunfadores del día, al menos en popularidad. Era difícil acercarse a su set por los laterales, llenos de gente, mientras la banda interpretaba éxitos seguros para el populacho como ‘Do You Want To’, ‘No You Girls’ o ‘The Dark of The Matinée’ junto a alguna canción nueva como el medio tiempo ‘Brief Encounters’. Apuntaba a concierto correcto, aunque con algo menos de fuelle y contundencia que en las otras muchas ocasiones en que hemos sido testigos de su directo, casi siempre culminado con ‘This Fire’. Alex Kapranos excusó su voz, pues la estaba perdiendo, al comienzo de ‘Walk Away’. ¿Estaría ahí la clave?

Más difícil de ver en nuestro país es la banda de Jason Pierce, por lo que era obligatorio no perdérselos. Ante un público mucho menos numeroso que el de Franz Ferdinand, Spiritualized arrancaron con fuerza con el single principal de su último disco, una impresionante ‘Hey Jane’. Al lado izquierdo, los músicos de negro; a la derecha, Jason de blanco mirando a ellos en lugar de al público y sus coristas de color de blanco también.

Inmediatamente después del estupendo arranque, Spiritualized pasaron a desarrollar un set mucho más árido y psicodélico, amasando minutos y minutos instrumentales de distorsión. Fueron muchos los que desistieron de este espectáculo cuando ya eran las tres de la madrugada de un día laborable, pero los que se quedaron se vieron recompensados con unas impresionantes ‘Soul On Fire’, ‘Ladies & Gentlemen’ y la ‘Come Together’ final tras la que Pierce lanzó un ampli y su propia guitarra. Sólo por estas tres canciones ya habría merecido la pena el festival.

Terminamos la noche con The Field, que de manera similar a Apparat Band, reinterpreta ligeramente sus canciones con bajo y batería (no están mejoradas, especialmente), un desafortunado set de Rustie en el que su mezcla de estilos no brillaba en absoluto por ningún sitio (encima, se le apagó el equipo en mitad del quinto tema) y el verdadero triunfador de las cuatro de la mañana, Erol Alkan, que sí llenó el escenario Ray-Ban de miles de personas con ganas de fiesta hasta el amanecer.

Fotos: Eric Pamies y Dani Canto para San Miguel Primavera Sound. Visita nuestro especial y el de San Miguel.