Como ya pasó con El Orfanato, la ópera prima de Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña ha resultado ser de lo más comentada antes de su estreno. Yo, personalmente, tiendo a desconfiar de aquellos de los que se dice que son diferentes, que van a cambiar la forma de ver el cine español y blah blah blah. Un poco una patraña. ‘La habitación de Fermat’ no está mal, es una película entretenida y se ve muy a gusto, pero está claro que, por mucho que ya hayan vendido la idea a medio mundo y en breve tengamos el remake americano al más puro estilo de ‘Vanilla Sky’ danzando por ahí, la cinta deja mucho que desear. O mejor dicho: no cubre todas las expectativas.
El planteamiento es el siguiente (prometo poner mucho cuidado para no meter spoilers como castillos, que en esta película es complicado): cuatro matemáticos se encierran en una habitación invitados por otra persona con la intención de resolver el enigma matemático más ingenioso jamás planteado. Guay. Sin embargo, la mente enferma que los encierra, lo que hace en realidad es plantearles enigmas de los que todos hemos resuelto alguna vez en primaria (tipo una habitación hermética con una bombilla dentro y tres interruptores fuera, ¿cómo saber abriendo una vez la puerta cuál es el que enciende la bombilla?) y les da un tiempo determinado que al sobrepasar, hace que la habitación empiece a encoger. Tiene buena pinta pero… ¿los enigmas son realmente de primaria? Sí, os lo juro, por momentos parecía que saldría Ramonchu por ahí.
Lo más fuerte es que, de repente, pese a un planteamiento ejemplar, un inicio muy entretenido e interesante y una trama que flojea a veces pero no es del todo mala, resulta que llegamos a un desenlace ciertamente decepcionante, cogido con alfileres y verdaderamente lastimoso. Relaciones incomprensibles entre personajes, personajes que resulta que al final no pintan nada en toda la historia y que te preguntas ¿entonces que hacían ahí? y cosas por el estilo. Por otro lado hay cosas francamente predecibles y recursos de guionista no ya de segunda, sino de tercera, en especial durante los últimos minutos. Lo de que es angustiosa y que te mantiene en tensión no sé de dónde se lo han sacado, porque sinceramente, no es verdad. Y la última frase es de llevarlos a juicio.
Por cierto, que la banda sonora corre a cargo de Los Planetas, así que no intentéis entender las letras.5.



Partimos de la base de que The Go! Team es uno de los grupos que más molan del globo. Ya éramos fans cuando se publicó en España ‘Thunder, Lightning, Strike’, que su tiempo le llevó, pero lo somos mucho más desde que fuimos testigos de su arrollador directo en 
Esta semana se publica ‘Extras 64’ de Souvenir, que incluye un tema nuevo, ‘Si tu sais pas’, 3 remezclas de temas incluidos en ’64’ a cargo de Johan Agebjörn, Miqui Puig y el mismo Jaime Cristóbal y una versión de ‘Hanging on the telephone’ de Blondie. Puedes escuchar algunas de ellas en su 




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Goldfrapp anunciaron el verano pasado que se les había atragantado la continuación de ‘Supernature’. Ahora que han terminado su cuarto álbum sabemos que el pequeño atasco se ha debido, probablemente, a un cambio de estilo. La nota de prensa que anuncia ‘Seventh Tree’ lo presenta como un disco bastante “folk”, con toques de surrealismo inglés, sol californiano, blah, blah, blah… ¡¿¡Folk!?! Mientras nos preguntamos si Alison dejará de hacer el furry con una fusta en las manos, los fans no saben si esperar canciones en la línea de ‘Paper Bag’ o de Feist. 
Se acabó. Ya nadie puede reírse del pasado de 


En contra: Si Madonna llega tarde a todo, ¿cuándo llega Britney Spears? ‘Blackout’, desde su portada, desprende un aroma a tienda rancia de segunda mano que tira para atrás. 200 años después de que 
Julio Ruiz, periodista polifacético, dirige y conduce desde hace más de tres décadas uno de los programas con más solera de Radio 3, Disco Grande, donde tienen cabida bandas de la escena pop actual de aquí y de fuera. Apasionado de la música adora, como nosotros, las listas de hits. Además sabemos que es seguidor de esta página, por lo que no hemos resistido la tentación de preguntarle por los discos que han marcado la vida de este gran conocedor del pop.





Migala, con la imponente voz de Abel Hernández al frente, han hecho historia en el indie nacional cubriendo casi en exclusiva un área de rock poco complaciente, culto y arriesgado (¿lo llamamos post rock?), superándose disco a disco durante unos ocho años. Siendo conscientes de su singularidad, y advierto que esto es una apreciación totalmente personal (y por eso quizá equivocada), la banda llegó a pecar de cierta arrogancia dentro y fuera de los escenarios que hizo que cogiera a sus miembros cierta tirria. Como personajes, no como personas, claro está. En lo musical, una de las decisiones menos acertadas de su última etapa fue que prácticamente prescindieran de la rotunda voz de Hernández.