
Estaba yo en la cola de Correos cuando oí comentar a una pareja detrás de mí que se acababa de morir Rocío Dúrcal. Me quedé helada. Porque aunque sabía que su enfermedad se había complicado últimamente, nunca creí que le ganara la batalla. O al menos no tan pronto. Todavía era joven, tenía 61 años.
Debutó en el cine siendo casi una niña con ‘Canción de juventud’. A partir de entonces, despegó su carrera como actriz y cantante con la que nunca dejó de cosechar éxitos tanto en España como en América. Nunca me interesó demasiado su faceta “ranchera” de las últimas décadas, pero reconozco que cuando suena el ‘Me gustas mucho’ en las fiestas de mi pueblo no puedo hacer otra cosa que sonreír. Cualquiera que me conozca sabe que soy fan acérrima de sus éxitos ye-yé de los 60 y de la dulzura que le ponía a sus canciones. De su cara de ángel, de cómo se comía la cámara… Me cuesta creer que ya no esté. Sobre todo cuando pienso que hace apenas unas horas cerré tan feliz mi mini-sesión en la fiesta de JE NE SAIS POP con ‘El sombrero viejecito’.
Rocío, MªÁngeles, María… te vamos a echar de menos. Pero siempre permanecerás en nuestro recuerdo, intacta, ‘Más bonita que ninguna’.



Ni las hermanas Olsen ni Sienna Miller ni Scarlett Johansson ni Pete Doherty. El nuevo icono de moda de 2006 sólo tiene cuatro años y, además, acaba de ser elegido el hijo de celebridad más mono del mundo. Se trata de Maddox Jolie-Pitt, el niño que Angelina adoptó en solitario en Camboya y que ahora también es hijo de Brad Pitt. Esta criaturita no sólo es una ricura que hace todo tipo de gracietas y florituras como buen bebé que es, sino que es un auténtico trendsetter y una de las personas mejor vestidas del mundo. O es que la gente viste fatal o es que este niño es un prodigio.


La Buena Vida podría conseguir su segundo número 1 en la lista de singles de Afyve con ‘La mitad de nuestras vidas’, que después de un pequeño retrasillo, ya ha llegado a las tiendas. ¿Qué podría frenarlo? Dos cosas: la reedición de singles de Michael Jackson y su precio, 7 euros. Yo los pagué ayer y no me arrepiento. Tenía mis dudas sobre el single, ‘La mitad de nuestras vidas’, que creo que no está a la altura de ‘Qué nos va a pasar’, ‘Tormenta’, ‘Un actor mejicano’ o ‘Buenas cosas mal dispuestas’, pero las dos caras B, que no van en el disco, me parecen absolutamente maravillosas, a la altura de ‘La Calle del Carmen’. ‘Duelos y quebrantos’ se basa en la repetición de un desolado «Ya nada», y ‘Mi estrella fugaz’, un delicado «Y si» al atardecer. Recomiendo que os lo compréis, y si es esta semana, mejor. 9
Así, en ‘La Lección De Los Bárbaros’ se muestran obras de Kandinsky, Malèvich o Goncharova que aún presentan ciertas características del arte tradicional ruso. Estampas de señores bigotudos con su familia, luchadores de wrestling ruso, y campesinos. A mí me pareció un poco rollete, la verdad, pero como introducción para mostrar el arte existente entonces en Rusia vale.





Apartando las diferentes cortinas de gasa que cuelgan desde el techo en las salas 4, 5 y 6 del Musac de León, nos encontramos con la obra de esta artista suiza que empezó su obra en la década de los 90. Juegos de luces, sombras, colores psicodélicos y música hipnótica son las herramientas que utiliza para llevar al espectador al terreno de la fantasía, en la cual no faltan personajes tales como ninfas desnudas, árboles paradisíacos e imágenes muy sensuales. Así contempla un mundo en el que los sentidos son los protagonistas, desde una perspectiva diferente: tumbados en unas camas interconectadas como si de un árbol se tratase (con mantitas incluidas). Una manera de llevar el mundo de los sueños a la vida real. Elena.






