Iniciamos esta nueva sección semanal en la que uno de nosotros se encargará de despedazar uno de esos vídeos frikis del archiconocido YouTube. Esperamos que os guste…
Lo de este hombre no tiene nombre. ¿Cómo se puede pasar de ser el más deseado de los 80 a una mala parodia de sí mismo en pleno siglo XXI? Pues básicamente haciendo mucho el ridículo. Por si no lo sabéis, este actor ha decidido que se puede ganar la vida como cantante, y no ha tenido reparo en grabar algunos de los vídeos más horrendos e indescriptibles vistos por la red. No hay más que buscar en YouTube la versión del ‘Hooked On A Feeling’, donde David aparece disfrazado de esquimal rodeado de vacas en un prado suizo. Literal.
Pero sin duda, más llama la atención su nuevo single ‘Jump In My Car’. que es la prueba fehaciente de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Yo creo que se trata de un adelanto de lo que los australianos podrán ver en «David Hasselhoff: the musical». Un esperpento de obra en la que David repasará su carrera personal y profesional de modo musical. Porque claro, si uno es cantante y además actor, sin duda los derivados de Broadway son su destino. Ése, o bueno, el programa horrendo de La Primera en el que maricas de media España intentan ser Madonna en Evita…





Desde el año pasado lo llevan diciendo algunas webs especializadas y, lo que parecía ser de esas cosas de las tendencias que se dicen por decir, se ha convertido en algo real. Desde que volvió a ser moda el rock’n’roll y bandas como The Raveonettes reinventaron el concepto de «canciones de tres acordes», los grupos de chicas están de enhorabuena y el revival generalizado que se está viviendo afecta de lleno a esta corriente del pop que tuvo su apogeo en los años 60. Se reeditan los clásicos vinilos, salen al mercado nuevos recopilatorios, se comercializan rarezas y diverso material inédito, las grandes del pop vuelven en su madurez al estudio… Y con las bases musicales de la Motown, Red Bird o aquellos sellos míticos del girlie pop, nacen ahora nuevos grupos de chicas, en todas las modalidades, para deleite de nostálgicos y amantes del retropop.
Parece que las que han tocado antes la cumbre han sido The Pipettes con su recién llegado ‘






A lo largo de agosto y septiembre (en cada rincón del mundo en una fecha diferente, creo que en España nos toca el 5 de septiembre) se pone a la venta el tercer disco de Hidden Cameras, ‘Awoo’, pero ya lleva tiempo circulando por el Soulseek. Los canadienses dirigidos por el hombre orquesta Joel Gibb se dieron a conocer en 2003 con un primer disco llamado ‘The Smell of our own’. Su singularidad residía en la etiqueta con la que denominaban a su propia música, «gay church folk music», en sus directos, con go-gós en paños menores, o en sus letras, tan escandalosas como ininteligibles. Publicamos la crítica del nuevo disco y recordamos los dos anteriores.


Después de arrasar en UK con su primer disco, donde conquistaron a lectores de Smash Hits, lectores de Attitude, lectores de NME, abuelas y niños, y arrasar en todo el mundo con una gira divertida como pocas, vuelven Scissor Sisters. ‘Ta-dah’ es un disco continuista que parece buscar consolidar al grupo fuera del Reino Unido, donde no son excesivamente famosos. Sale a la venta exactamente dentro de 2 meses, pero analizamos ya el disco canción a canción, sólo, aviso, después de una escucha.




Detrás de este flequillo de tolai se esconde un auténtico cerdo de la literatura universal. Digo «cerdo» no en plan despectivo, sino porque sus libros, entre p*edofilias, n*ecrofilias, c*oprofagias y otras cosas que sin el conveniente asterisco nos provocarían comentarios más desagradables que los que solía haber hace unos años en spanishpop.net, día sí, día también, son una auténtica guarrería. «Tufo», «esperma» y «mierda» son sus palabras favoritas, o sea que poco que ver con el cristalino estribillo de Blondie que hoy nos da título.




Mi cupo de grupos de brit-pop sentimentaloides se completó a finales de los 90 con Travis. Del primero de Coldplay aún me gustaron algunas, pero para cuando salieron Keane estaba más que saturado. De todas formas, recuerdo la primera vez que escuché un disco suyo, que fue una madrugada en un autobús, y ‘Somewhere only we know’, que es la pista 1 de ‘Hopes and fears’, me pareció una canción preciosa. Pensé que el disco me iba a encantar a pesar de todo, pero cuando el autobús llegó a su destino, 25 minutos después, estaba empalagadísimo de ellos. Unos meses después los vi en Benicàssim y constaté el repelús que me daban, debido a los excesivos amaneramientos de su cantante y su pianista, que parecían sumamente desesperados por emocionar a un público que, evidentemente, permanecía bastante impasible esperando que tocaran simplemente los singles.




Hace dos días, y en sustitución al resumen de ‘Supervivientes’, comenzó a emitirse en Telecinco ‘Yo soy Bea’, la primera copia española (que no la última) de la colombiana ‘Yo soy Betty la fea’, todo un éxito emitido por Antena3 hace cuatro años. Por supuestísimo había que darle una oportunidad a la nueva serie aunque sólo fuera por la curiosidad de saber quién desempeñaría el papel de ‘la peliteñida’ y de las terroríficas secretarias, y por descubrir cuánto de fea sería ‘la fea’ (que por cierto, ¡no es tan fea!). Edurne, la de OT, pone voz a la banda sonora, que no tiene comparación con la genuina ‘Yo soy así’. La serie alcanzó un índice de audiencia del 23,5% el lunes y un 22% el martes, nada mal. 


Hay veces que un libro no te gusta porque sus personajes son muy tópicos y están muy mal definidos; otras porque el argumento no tiene ni pies ni cabeza; otras porque es demasiado denso o demasiado ligero; otras porque sencillamente es malo y lo ha escrito un descerebrado. En este caso, ninguno de estos factores ha provocado que este libro me horrorice ya que es una obra excelente la mires por donde la mires; los culpables de este desaguisado han sido los editores españoles, nada menos que