‘Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo’: bombonas, chichones y fist-fucking

Por | 02 Dic 14, 13:35

mortadelo-y-filemonNi Scorsese ni Tarantino, el director más ultraviolento de los últimos tiempos es… Javier Fesser. Y no es broma. A ver quién es capaz de hacer una película para todos los públicos donde aparezcan más huesos descoyuntados, cuerpos quemados, politraumatismos craneoencefálicos y brutales fistings anales (hacerte “el aquello”). Ese es uno de los aspectos más sorprendentes de esta nueva adaptación de los tebeos de Ibáñez: su amplificación –tridimensionalidad, movimiento, sonido y luz- provoca estupefacción. En papel no se da uno tanta cuenta pero… ¡mira que son salvajes los gags de Mortadelo y Filemón! ¡Y mira que es oscuro, miserable y deprimente todo el ambiente que los rodea! Ni Rasca y Pica. Ni Torrente.

Porque si algo distingue esta impecable versión animada del universo creado por Ibáñez es su extraordinaria fidelidad al original, la enorme capacidad que demuestra Fesser para capturar el ritmo, los detalles y el espíritu de las viñetas de las historietas de Bruguera (Rompetechos también tiene un papel destacado en la película). Esa mezcla de parodia cañí y absurda locura, de la chapuza como discurso existencial, está traducida perfectamente a imágenes en movimiento. La única diferencia destacable es que aquí el verdadero protagonista no es Mortadelo, sino Filemón Pi. El director vuelca toda su atención y cariño en la habitual víctima de la “crueldad” de Ibáñez. Y es un acierto. Con ese cambio de punto de vista se incrementa la potencia satírica y humana de la película. ¿Acaso no somos todos un poco Filemón: envidiosos, listillos, ilusos, chapuceros, fracasados…?

‘Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo’ es puro slapstick, una comedia de acción desenfrenada, fabulosamente animada (no tiene nada que envidiar, y de hecho recuerda mucho, a ‘Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio 3D’), que tiene momentos brillantes y tronchantes (la persecución en sidecar) y otros algo repetitivos (los intentos por atrapar a ese Joker porteño y turuleta que es Jimmy “el Cachondo”). Aquí radica el mayor problema de la película: que algunas veces funciona por acumulación. Son tantos los gags por minuto, y algunos tan parecidos, que pueden terminar cansando al espectador, transformando su carcajada inicial en simple sonrisilla final. 7.

  • No

    quién os ha llevado al cine? Vuestra madre?

  • jajajajajajaja

  • Ricardo

    lo del fist-fucking es para que cliquemos todas

  • BearVigo

    Ricardo + 10.000, genial el comentario, jajaja

  • strepsils

    Es la pelicula española del año (o de los ultimos 5 años)

  • Pues a mí me da mucha pena que mis adorados “Mortadelo y Filemón” se pasen al lado cañí y grosero. No les hacía ninguna falta salir de las viñetas; todo lo contrario. Me recuerda un poco al caso “Jackson/King-Kong”, por poner un ejemplo entre mil de “dudoso amor por el original”.

    A veces, como esta, es absolutamente imposible la traslación de formato.

  • Ehm, Imhotep, ¿cuándo no han sido cañís? Y groseros, vamos, llevan bastantes años siéndolo, que estamos en 2014 y tus, mis, álbumes favoritos datan de más de 20 años atrás. Y se han hecho muchísimos desde entonces.

    Just sayin.

  • Juju

    @Imhotep a ver si hasta ahora Mortadelo y Filemon era el colmo de la finura…

  • Moncho

    @Imhotep Mortadelo y Filemón han sido cañís y ordinarios toda la vida.

  • Sí, me he expresado fatal utilizando el término “cañí”, es cierto.

    “Juju”, te recomiendo “El bacilón”; ahí verás y comprobarás de lo que hablo, por poner un ejemplo.

    “Moncho”, a ti te recomiendo que leas todo lo clásico, que creo que nunca lo has hecho.

    “Risingson” creo que sabe a lo que me refiero.

    En todo caso, insisto, me da mucha pena. Sólo con el ver el nombre del malhechor de turno, al que da título el artefacto este, uno se da cuenta del devenir de los tiempos… faltos de clase, aunque sea “clase cañí”.

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