Aunque su relevancia mediática en España ya no es la que era, Gwyneth Paltrow sigue siendo un rostro de primer nivel en Estados Unidos. La actriz, ganadora del Oscar y empresaria al frente de Goop, ha protagonizado una nueva campaña publicitaria para un proyecto inmobiliario de lujo en Israel que le está trayendo una considerable oleada de críticas porque presenta una visión idílica y aspiracional del país en un momento en que la guerra en Gaza continúa, casi pareciendo sacado de uno de los episodios más inquietantes de ‘Black Mirror‘. Digamos que esto ya no se presta tanto al chiste fácil como cuando Goop vendía una vela con olor a vagina.
El spot comienza con Paltrow despertándose en su apartamento de Nueva York. Entre comentarios sobre lo difícil que es madrugar tan ingeniosos como «hasta mi café necesita un café», la actriz sale a correr por Central Park. Porque sí, el anuncio se ha rodado en Nueva York, no en Israel.
Tras una secuencia de imágenes pulidas e impecables, casi incómodamente estilizadas, Paltrow sale a la calle vestida con un elegante traje blanco, se sube a un coche con chófer y, cuando este le pregunta si se dirige a Nueva York, ella responde sonriente: «Herzliya, Israel». A continuación, la campaña presenta 51 Park, un complejo residencial de lujo de dos torres situado junto a un parque en esta ciudad costera al norte de Tel Aviv.
Los titulares sobre una supuesta «campaña de desprestigio contra Gwyneth Paltrow» no se han hecho esperar, mientras la actriz -que está casada con el productor judío Brad Falchuk- no se ha pronunciado en redes, por el momento. Algunos ya le dedican apelativos como «reina del genocidio» o, haciendo un juego de palabras con su nombre, «Gwenocide».
La sensación de realidad paralela es evidente: Paltrow vende una fantasía de bienestar, exclusividad y lujo completamente aislada del contexto político y humanitario que domina la conversación internacional sobre Israel desde hace más de un año. Tiene mucho de ‘Black Mirror’ esta versión tan cuidadosamente filtrada de la realidad, tanto que acaba resultando extraña e inquietante.
