Okkervil River / The Stage Names

Por | 12 Dic 07, 10:54

Thestagenames.jpgOkkervil River, sexteto de Austin (Texas) liderado por Will Sheff, logra con ‘The Stage Names’ un verdadero hito en su carrera (y quién sabe si también en el rock de esta u otras décadas): musicalmente, apartándose un tanto de la faceta más oscura y de raíces que les había caracterizado hasta el momento, la banda muestra una cara mucho más festiva y certera en las melodías, haciendo un rock acústico con un puntito punk, majestuosamente arreglado por el habitual Brian Beattie y Jim Eno (de sus vecinos Spoon). Bastan un par de escuchas atentas para engancharse a temazos de la altura e inmediatez de ‘Our Life Is Not A Movie Or Maybe’ (peazo título), ‘Unless It’s Kicks’ o ‘Plus Ones’. Pero el porqué de tanto epíteto desmesurado por este disco está sin duda en su lírica.

Quizá resulte pedante, pero… si podemos hablar de metacine y metaliteratura, ¿por qué no hacerlo de metamúsica? Y es que no creo que haya un término más apropiado para hablar del cuarto álbum de la banda tejana. En él Will Sheff, en un alarde de tanto talento como humildad y sentido del humor, crea una obra de tremenda capacidad emotiva con canciones que hablan de escribir canciones sin éxito, de estar en una banda de medio pelo («some mid-level band», en palabras del propio Sheff), del proceso compositivo, de cómo la inspiración llega a veces para salvar los momentos más bajos, de los fans y lo que éstos transmiten a un músico… de la poesía que hay en el lado menos glamuroso del showbusiness, en definitiva.

Y Sheff, muy hábil, se vale para ello de mil juegos de palabras y metáforas insospechadas: situar canciones en el cine y la televisión (y sus bandas sonoras, claro), jugar a «sumar uno» a canciones que hablan de números como ’99 Luftballoons’ o ‘8 Miles High’ o ‘7 Chinese Brothers’ (en ‘Plus Ones’, como cuando te ponen en lista más uno, ya sabéis), contar historias de groupies desdichadas, hablar de las drogas y el alcohol en las giras y de las movidas que genera entre los miembros de la banda, llamar ‘Title Track’ a la canción que se supone que debería llamarse ‘The Stage Names’ o guiñar un ojo al ‘She’s Leaving Home’ de The Beatles, creando una canción paralela en la que la protagonista de la «huida» de casa de papá es la actriz porno Savannah, que se suicidó en 1994. Y para cerrar el disco con grandeza (y más miserias) llega ‘John Allyn Smith Sails’, que rememora la figura del poeta de Minneapolis John Berryman (¿Berryman? ¿Minneapolis? sí… The Hold Steady!), autor maldito, obsesionado con el suicidio de su padre cuando él era un niño y que acabó cumpliendo con su destino arrojándose al río por un puente. Solo que en lugar de ahogarse cayó en tierra y se desparramó por completo. Lo glorioso es que la canción acaba en una catarsis fundiéndose con el ‘Sloop John B’ (el naufragio de John B… ¿lo pilláis?) de los Beach Boys…

Si puedes permitirte perder (¿ganar?) una hora de tu vida leyendo los textos mientras escuchas el disco, hazlo. Merecerá la pena.

Calificación: 8,5/10
Temas destacados: ‘Unless It’s Kicks’, ‘Our Life Is Not A Movie Or Maybe’, ‘John Allyn Smith Sails’, ‘Plus Ones’.
Te gustará si te gusta: The Hold Steady, The Decemberists, Band Of Horses
Escucha el álbum completo en: Myspace

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