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Democratización de la moda: ¿sí o no?

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Democratización de la moda: ¿sí o no?

Comme des Garçons llega a H&M. Quizás no es la noticia que estábamos esperando, con la que está cayendo en términos de crisis financiera y eso. Pero ahora que el españolito de a pie está ahogado en deudas y se las ve y se las desea para pagar la hipoteca, el alquiler o lo que sea que tenga, es el momento ideal para anunciar que H&M ha vuelto a hacerlo. Los suecos han vuelto a contratar a un par de grandes diseñadores para democratizar la ropa con nombre propio. Sin embargo, la nueva entrega reaviva el antiguo debate: ¿debe la alta costura democratizarse?

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Ya hemos hablado largo y tendido sobre muchas otras colaboraciones de H&M con diseñadores conocidos. Sonado fue lo de Madonna, lo de Kylie, Karl Lagerfeld y lo de Viktor & Rolf, por citar sólo algunos. Luego ha tenido algún que otro patinazo, como invitar a Roberto Cavalli con sus dorados y su chabacanismo italiano a diseñar para ellos. Absolutamente todas estas colaboraciones se han convertido en un verdadero petardazo, con tiendas llenas hasta la bandera, colas de modernos desquiciados intentando hacerse con el chandal de Madonna o con el traje de Lagerfeld, colecciones agotadas en menos de dos horas a pesar de ponerse a la venta un jueves y auténticos bestsellers en moda.

Mucho se ha criticado esta propuesta de H&M por hacer lo obvio: acercar y democratizar la ropa de diseñador, supuestamente híperexclusiva al populacho. No nos engañemos: las marcas viven de exclusividad, de que la señora que llega al mercadillo un martes cualquiera no lleve un bolso de Louis Vuitton, y la gran lucha de las grandes marcas es precisamente esa, la de acabar con las falsificaciones para que cualquier señora, con chandal y tacones, arreglá pero informal no fastidie a la que se ha gastado el sueldo de tres de nosotros en un bolso o en un fular.

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La moda sigue siendo un mundo elitista, en el que tanto tienes, tanto vales. Quizá de eso viven a mayoría de los diseñadores (especialmente los más arriesgados y con menos proyección mediática). Sin embargo, ¿merece la pena seguir vendiendo trapitos con un margen de 600% de beneficio o más valdría iniciar la producción en serie de lo que realmente vende al más puro estilo de Zara o H&M? Es una pregunta difícil de responder porque, siendo sinceros…: ¿a quién le gusta dar la vuelta a la esquina y encontrar a alguien con exactamente el mismo modelito que tú?

Por cierto, que la colección de H&M by Comme des Garçons no está mal pero tampoco excesivamente bien. Mucho negro y muchos lunares. Un par de looks bastante resultones, pero nada del otro mundo. Dos camisas que merecen la pena y algún traje para chico al que no estaría mal echarle el guante, todo por unos precios bastante decentes. Es sí, los accesorios, al contrario que en otras ocasiones, no valen ni un céntimo. Ni siquiera los zapatos.

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