Pony Bravo + Ginferno @ Sala El Sol

Por | 27 Mar 11, 14:52

Los que habíamos tenido la suerte de presenciar los últimos conciertos de Pony Bravo en Madrid, sabíamos que esta cita no podía considerarse su verdadera puesta de largo de ‘Un gramo de fe‘. Algunos de los nuevos cortes ya sonaron incluso en junio de 2010 (Teatro Lara), cuando muchos todavía estabámos empezando a apreciar las canciones de su anterior y gran primer disco ‘Si bajo de espalda no me da miedo’, lo que muestra la actitud inconformista de la banda sevillana. Daniel Alonso (voces, teclado), Darío del Moral (bajo), Pablo Peña (guitarra) y Javier Rivera (batería) van siempre muy por delante de nuestra capacidad para asimilar su música (¿volveremos a escuchar algún día ‘El Pony Bravo’ en concierto o ya se han cansado cuando todavía parece nueva?).


Con una sala repleta y alborotada, comenzaron como empieza su nueva entrega, con ‘La voz del hacha’, directos, al grano, sin concesiones. Sonido contundente de una banda engrasada que parece que lleva toda la vida sobre las tablas. ‘El Piloto automático’ nos recordaba a continuación sus comienzos y nos hacía mover las caderas con un corte ya muy familiar. Pero todo fue un espejismo porque si algo caracterizó el set fue la continua alternancia de canciones de sus dos discos, lo que demuestra que para ellos no hay preferencias entre lo nuevo y lo antiguo.
Así, ‘Fingers’ y ‘Lolita’ daban paso a ‘Ninja de fuego’ y ‘Lo más difícil del mundo’, como si hubieran sido compuestas al mismo tiempo.

Eso sí, no nos engañemos, hay una evolución en su música que, si bien se aprecia claramente en sus discos, donde la predominancia del pop-rock-blues andaluz del primero ha dado paso a cortes de ritmos menos populares, más lisérgicos e incluso electrónicos, del segundo, se nota sobre todo en sus conciertos. Los temas clásicos suenan más directos, más veloces, mientras que los nuevos presentan desarrollos más largos y entretejidos, donde las voces (los fraseos flamencos de Daniel Alonso estremecen) adoptan menor relevancia (ojo, no por la calidad de sus letras) y dejan paso al lucimiento instrumental de la banda. Son unos músicos tremendos. Además, las perlas de ‘Si bajo de espalda no me da miedo’ ya se han convertido en adaptaciones de lo que antiguamente eran. Imprimieron a ‘I Can See’ (el bajo sonaba muy ‘Grease’) y ‘Guarda Forestal’ un ritmo vertiginoso, pegando de lleno.

Queda claro que la producción de sus discos los contiene, los doma, pero en directo todos galopan.
Es difícil elegir un momento concreto. ‘Super-brooker’, ‘El campo fui yo’ y sobre todo ‘Noche de setas’ (ésta ha enganchado como pocas al público) demostraron el gran potencial de sus nuevas canciones, pero ‘El Rayo’ nos recordaba que ya eran grandes mucho antes. Eso sí, ‘La rave de Dios’ hizo bailar a todo el mundo.
En el bis, impresionante, triunfaron con ‘Trinchera’, pero acabaron con ‘China da miedo’. Nada de nostalgia, este grupo está ya mirando al futuro. 8,7.

Queda poco rastro de los antiguos Ginferno instrumentales/onomatopéyicos. Con la salida de Ramón Moreira y la incorporación de un contrabajo (¿Dead capo?) y un vocalista, han desaparecido sus espontáneos cua-cua y su actitud desinhibida sobre el escenario. Ahora suenan maduros, a Tom Waits y Jon Spencer Blues Explosion, con gran calidad y distinción, pero no sorprenden como antes. Algunos se congratularan de su llegada (el concierto tuvo muy buena acogida) y otros, aunque agradecidos, les echarán de menos. 7,5.

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