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Pues claro que los discos viejos venden más

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Pues claro que los discos viejos venden más

Hace unos días se publicaba un informe en Estados Unidos que decía que los discos viejos habían vendido por primera vez más que los nuevos en la primera mitad de año (77 millones de unidades frente a 74). Tradicionalmente, el peso de los fans comprando los álbumes de sus artistas favoritos en cuanto salen o el de la gente que se engancha a un hit de la radio había podido más que el del público que compra una vieja reliquia. Pero ya no.

La noticia ha sido recibida con sorpresa y con enorme decepción por sellos que editan con ilusión sus novedades cada semana y simplemente amantes de las pocas tiendas de música que quedan. Hace nada Luis Calvo de Elefant nos hablaba de aquellos tiempos en los 90 en que se pasaba por las tiendas de discos los días en que salían los lanzamientos para ver qué había, un hábito evidentemente en desuso, entre otras cosas porque puede que te pases a comprar lo nuevo de Passion Pit o Chromatics y te encuentres con que faltan días, semanas o meses (no se sabe) para que llegue a tu tienda de discos favorita.

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No soy yo quien se alegrará precisamente de que ese hábito desaparezca para siempre. Como consumidor todavía compulsivo de vinilos y CD’s (bueno, de esto último ya no tanto), soy el primero al que le apena que la gente esté más ocupada comprándose otra copia del recopilatorio de turno que dando una oportunidad a artistas emergentes o a los buenos discos que se publican hoy. Sin embargo, no es que la noticia me haya sorprendido mucho.

Desde hace tiempo, es habitual encontrar álbumes de serie media en la clasificación de Promusicae. Por poner un ejemplo claro, ‘OK Computer’, que nunca llegó a la lista de ventas española en 1997, pasó mucho después largas semanas en la tabla cuando fue reducido de precio. Hay quien dice que se venden más discos viejos porque son mejores, pero no termino de comulgar con esa idea. Desde que se formó toda esta pelotera a favor de las descargas gratis y la industria se desmoronó, desde que se corrió la voz por internet del verdadero valor de un CD, el precio del disco ha sido fundamental para decidir al consumidor. A pesar de que curiosamente un álbum que costaba 2.500 pesetas en 1996, sigue valiendo 15 euros, esto es, lo mismo, casi 20 años después, el público ha ido decantándose claramente hacia el ofertón, y con más motivo en estos tiempos de crisis.

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El Billboard es un ejemplo claro. Recientemente esta organización cambiaba su política y permitía que discos antiguos entraran en el Billboard 200, a diferencia de lo que sucedía hace un tiempo, cuando eran relegados a la lista «Catalog» los que tenían más de un año y medio de vida. Desde entonces, la clasificación estadounidense está llena de series media que la gente puede comprar por 3 ó 4 dólares, sobre todo en formato digital. Sin ir más lejos, esta semana es top 6 un recopilatorio de Phil Collins que en el año de su edición, 1998, ni siquiera había sido top 10. ¿La razón? Se vende a 0,99 dólares.

Otros álbumes que últimamente se han visto por la lista son ‘Licensed to III’ de Beastie Boys, ‘The Very Best Of The Beach Boys’, ‘Achtung Baby’ de U2, ‘The Greatest Hits’ de Whitney o ‘The Greatest Hits’ de Fleetwood Mac, todos ellos a precio de risa. Algo parecido sucede en España, donde ’30 años de reinado’ de Alaska ha vuelto a la lista desde que vale 4,99 euros en iTunes (esta semana top 21). Igualmente, en Amazon.es es habitual encontrar CD’s a 4,95 o poco más, como es el caso de algunos lanzamientos de Metallica, Arcade Fire o Paul Simon.

Contra todo esto, es difícil que las novedades a precio «normal» puedan competir. En el mayor extremo encontramos el disco de Lana del Rey. ‘Born To Die‘ es el disco editado en 2012 más vendido en el mundo, pero para hacernos con su vinilo en Fnac tendríamos que pagar 37,99 euros (28,99 en El Corte Inglés). ¿Quién puede permitirse esta locura, además ahora que sabemos que habrá «Paradise version» para Navidad? Con este panorama, es normal que el público prefiera consumir discos viejos que nuevos, aunque igual no es sólo una cuestión de novedades contra series medias. El número 1 inamovible en España es ‘En acústico’ de Pablo Alborán, cuyo CD se vende más barato de lo habitual, a 10,99 (Fnac); mientras que el número 1 en Reino Unido, el disco de Pnau vs Elton John, se vende en oferta desde su primera semana en HMV: 6 libras.

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