‘#Chef’: fritanga recalentada y retwitteada

Por | 14 Ago 14, 0:05

ChefQue después de ver una película sobre comida supuestamente apetitosa -fast food cubano con más mantequilla que las palomitas de un cine americano- salgas con ganas de tomarte tres tabletas de Primperán (y algo para la cabeza, después de tanto mambo y salsa), malo, algo falla. Que para solucionar un conflicto dramático paterno-filial haya que recurrir a la imposible metáfora de que un reputado chef sea más feliz haciendo bocatas callejeros en un camión que cocinando en los fogones de un restaurante fino, peor, algo falla del todo. Y, para rematar, que el plato estrella de la película, aquel por el que merece la pena viajar hasta Nueva Orleáns, sean unos buñuelos fritos, mucho peor, lo dice todo.

El director Jon Favreau nos lo pone en bandeja. Qué ganas de emular al crítico gastronómico de la película y soltar frases tipo: ‘#Chef’ es el filme con más salmonella de este verano, un grasiento menú de tópicos patrocinado por Twitter solo apto para paladares menos exigentes que el del protagonista de ‘Crónicas carnívoras’. Con solo darle un bocado ya sabes a qué va a saber toda la película. Peor, percibes hasta el regustillo aceitoso que te va dejar. Está claro que el director no tiene pretensiones de hacer alta cocina, pero ‘#Chef’ no vale ni para una tapa recalentada en microondas.

Apenas hay algo jugoso en este menú de batalla. Quizá la guarnición (la divertida escena protagonizada por Robert Downey Jr.) y la simpatía con la que te sirve el camarero (Favreau cae bien). Pero poco más. Los demás aderezos, desde Scarlett Johansson a Dustin Hoffman, sobran tanto como la flor de ajo que puso Vicky en uno de los postres de Masterchef.

‘#Chef’ es la confirmación de que Favreau es un muy buen maitre de Hollywood, un eficiente jefe de sala que consigue que funcionen a la perfección los restaurantes más caros (‘Cowboys & Aliens’ y, en especial, los dos primeros ‘Iron Man’). Pero cuando se trata de entrar a la cocina, los platos que saca son más mediocres que los que cocinaba Cristóbal, ¡ese crack! 3.

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