tUnE-yArDs: «Dentro de la obra más alegre hay espacio para el más hosco de los temas»

Por | 26 Nov 14, 16:17

tune-yardstUnE-yArDs es esta semana, junto a la islandesa Ólöf Arnalds, protagonista de Voces Femeninas, evento donde presentará, por partida triple, su nuevo disco, el fantástico ‘nikki nack‘, que sucede al aclamado ‘w h o k i l l‘ y en el que Merrill Garbus y compañía han terminado de dar forma a su particular propuesta de pop y R&B poliédrico e inmensamente original, tan cargado de ideas sonoras como de mensaje político. Dentro del marco de este particular evento, Garbus y cía actúan hoy en el Teatro Lara de Madrid, mañana en el Teatro Principal de Ourense y el sábado en el Auditorio C.C. Afundación de Vigo. Hablamos con Garbus vía correo electrónico, entre otras cosas, sobre el viaje a Haití que tanto influyó en este disco, la crisis de identidad que lo propulsó o el conflicto entre forma y contenido de sus canciones.

El viaje que hicisteis a Haití fue muy importante, esencial incluso, para la creación de ‘nikki nack’. Ahora que ha pasado tiempo, ¿cuál es tu recuerdo del viaje, el lugar en sí y su influencia en el álbum y en ti como artista?
Ver Haití y tener la oportunidad de vivir en primera persona la cultura vudú fue otro paso más en mi comprensión de cómo el ser humano y la música se afectan el uno al otro. De hecho, diría que ese es el trabajo de mi vida, aprender sobre esta interacción. Todavía mantengo contacto con los profesores que me guiaron en el viaje y con la comunidad en Oakland, donde vivo, que sigue estudiando, interpretando y compartiendo la cultura haitiana. El viaje a Haití sigue vivo en mí mientras presentamos este disco en directo.

‘nikki nack’ es el primer álbum de tu carrera en el que has trabajado con diferente gente, en este caso Malay, co-autor de Frank Ocean, y John Hill, productor de Rihanna. ‘nikki nack’, de hecho, suena con más cuerpo que cualquiera de tus discos anteriores, más realizado, supongo que gracias a las herramientas que tuviste a mano para conseguirlo, y, por tanto, más accesible para el público. ¿En qué momento decidiste que escribir otro álbum por tu cuenta ya no era una opción y por qué?
Creo que el motivo por el que Nate y yo nos sentimos más abiertos a compartir el proceso de grabación del álbum con «forasteros», es decir, con gente con la que no habíamos trabajado hasta ese momento, es que nos sentimos lo suficientemente seguros de lo que es tUnE-yArDs como para que mi visión no quedara oscurecida por ayuda externa. Quisimos aprender más sobre lo que hace un productor y deseamos aprender más técnicas de grabación y diferentes métodos o enfoques de producción. Esta vez no me sentí amenazada como en el pasado por la contribución o las sugerencias de otros, lo cual incluye a Nate, pues él y yo colaboramos en la composición de este álbum más que nunca.

¿Cómo contactaste con Malay y Hill y en qué medida trabajar con ellos ha contribuido a tu crecimiento como artista? Te lo pregunto porque algunas de estas canciones tienen mucho potencial comercial. ‘Hey Life’, ‘Water Fountain’ o ‘Real Thing’ son canciones muy pegadizas y estoy seguro de que si se las enseñara a alguien que nunca ha oído hablar de ti se quedaría impresionado.
Igual me equivoco pero creo que lo pegadizo de algunos de estos temas nació de mi voluntad por escribir canciones más pegadizas más que gracias a la influencia de otras personas. Los productores hicieron un trabajo excelente en dar brillo a lo que ya teníamos, aportando por ejemplo estribillos, pero lo cierto es que durante la composición del álbum estuve leyendo ‘Cómo escribir una canción de éxito‘ [de Molly-Ann Leikin], escuchando mucho a Michael Jackson (como siempre) e intentando crecer como compositora de canciones pop. Contactamos con John Hill y Malay a través de nuestras maquetas y lo que normalmente hacían era empezar a trabajar a partir de esas sesiones y a partir de la instrumentación y los arreglos que ya teníamos hechos de antemano.

Tomaste clases para cantar «más saludablemente» en ‘nikki nack’. ‘Hey Life’, de hecho, resultó de esas clases, ¿pero en qué sentido? Es una de las canciones más pegadizas del disco. ¿Tiene algo que ver con el libro que leíste sobre cómo escribir una buena canción pop?
El primer estribillo que escribí para esta canción, que nació de esos mismos ejercicios, era mucho más extraño, así que lo simplifiqué para que fuera más fácil de cantar. Aquel libro seguramente tuvo algo que ver con cómo terminó siendo el tema, así como ‘Don’t Stop ‘Til You Enough’ de Michael Jackson, que lo inspiró. Para mí siempre existe un balance entre la calidad experimental y como hecha en casa de una canción de tUnE-yArDs y el estribillo poderoso de una canción pop. ‘Hey Life’ reúne ambas cosas.

Sufriste una fuerte crisis de identidad en los meses previos a la composición de este álbum. Cuestionaste tus propias habilidades como artista. ‘Find A New Way’, de hecho, habla sobre este problema, así como ‘Wait for a Minute’. Ahora que el disco está terminado, publicado y que ha sido y está siendo disfrutado por miles de personas en todo el mundo, ¿en qué modo crees que esa crisis te ha ayudado o ha impedido que seas mejor artista?
Sobrevivir a un gran cuestionamiento de mi propio talento, a la desesperanza, ciertamente me ha ayudado como artista. La gran lección que aprendí fue perseverencia, y que continuar a pesar del sufrimiento y de las dudas te va a terminar llevando a algún sitio, aunque sea un sitio imperfecto o no sea exactamente donde pensabas que estarías.

Aunque suene muy obvio, mi canción favorita del disco es ‘Water Fountain’. Es el primer single y normalmente cuando tu canción favorita de un disco es el primer single parece que no te has molestado en escuchar el disco entero, pero esta canción tiene algo especial, una energía impresionante. ¿Cuál es el origen de esta canción y de qué manera se fue desarrollando musical como líricamente?
‘Water Fountain’ comenzó con un patrón de palmas interseccionadas muy simple y con la frase «no water in the water fountain». Solía pasear mucho por mi barrio entonces y pensé que una canción infantil con esa frase estaría realmente cargada de significado. Luego añadí los ritmos pero no podía soportar lo simple que era la canción de todas formas, así que por poco la tiré a la basura, pero Nate vino al estudio un día y añadió la primera parte de esa línea de bajo que la hizo armónicamente más compleja. Entonces pensé que el tema necesitaría ritmos programados más potentes para hacerlo más abrasivo, de modo que programé algo en mi iPad, si no recuerdo mal. La letra fue lo más difícil de todo. ¿De dónde vendría? ¿De qué hablaría? Pero me gusta lo que se nos terminó ocurriendo, esto es, un montón de fragmentos impresionistas y una especie de elemento dancehall bastante crudo al final, que es algo que siempre me había retado a hacer. John Hill y Eli Crews, quienes aportaron su ayuda a la producción y la ingeniería y mezcla, respectivamente, también influyeron en el resultado final, como los ruidos láser, los samples de palmas o la sutileza sonora.

Hablando de singles, acabas de sacar un videoclip para ‘Real Thing’. Has dicho que lo bueno de esta canción es que puede ser interpretada de maneras muy distintas, de modo que el vídeo también cuenta con varias interpretaciones posibles. ¿Pero cuál es tu interpretación? ¿Qué es lo has intentado comunicar en el vídeo?
Me gusta que las cosas tengan interpretación libre. Me gustan mucho los planos de mí encerrada en una caja y la idea de no conformarse con una vida «hecha en fábrica», prefabricada. Pero los videoclips también son imágenes divertidas y ya está y a veces intento no tomármelos muy en serio. Normalmente tratan la visión del director, en este caso del británico Tom Jobbins.

Tengo que preguntarte sobre el interludio ‘Why Do We Dine on the Tots’, pues considero que es una pista fundamental en el álbum a pesar de ser solo un interludio. Evidentemente ‘nikki nackk’ y el texto que referencias en este tema, ‘Una modesta proposición’ de Johnathan Swift, tienen en común el conflicto entre la oscuridad de su mensaje y el modo que escogen para expresarlo, ya que tus canciones suenan, por lo menos generalmente, muy divertidas y llenas de color (tampoco el diseño gráfico de este disco ni tu aspecto para nada inspiran negatividad). ¿Hasta qué punto te sientes conectada con esta sátira en concreto?
Como es el único interludio del álbum, ‘Why Do We Dine on the Tots’ absorbe un enorme espacio temático. Utilizo un montón de referencias infantiles en mi trabajo, desde el canturreo de patio de ‘Water Fountain’ hasta el arte alocado de los vídeos, que tanto evocan ‘Pee-Wee’s Playhouse’ y otros programas de televisión para niños, pasando por lo juguetón de mi propuesta en general. Me siento atraída por este tipo de cosas porque pienso que dentro de la obra artística más alegre hay espacio para el más hosco de los temas. Los cuentos de los hermanos Grimm, por ejemplo, expresan más sobre la maldad del ser humano que algunos de los más oscuros filósofos. Por otro lado, estoy algo obsesionada con la metáfora de comer niños, pues tomamos decisiones, sobre todo en mi país, que amenazan las vidas de nuestras futuras generaciones y, seamos realistas, también las de las generaciones actuales en todo el mundo.

También en tus letras, como en ‘Left Behind’, pareces hacer conexiones con lo que una vez fue América y lo que es hoy. Por ejemplo, hay varias referencias a la esclavitud en ‘Real Thing’ -que, en cualquier caso, es una canción muy compleja en su letra-. Es interesante escuchar la opinión sobre Estados Unidos de alguien que viene de Estados Unidos porque en Europa tengo la sensación de que se idealiza mucho América como ese enorme país donde todo es posible y todos los sueños se hacen realidad. Pareciera que las películas de Hollywood han absorbido nuestro sentido de la realidad. ¿Es este disco una especie de manifiesto en plan «hey, escúchame, esto es América y tienes que saberlo»?
¡Por supuesto! Está bien oír esto. Normalmente oigo a gente de fuera de Estados Unidos criticar Estados Unidos pero sé que existe cierta idealización al respecto. Como muchos países, sin embargo, Estados Unidos representa para mí una mezcla compleja de cosas que adoro y cosas que desprecio. Es importante hablar sobre este asunto porque lo cierto es que Estados Unidos ejerce un gran poder e influencia en el mundo ahora mismo.

Cambiando de tema, en este momento estás de gira por Europa. ¿Cómo va?
Está siendo maravilloso de momento, ¡y no lo digo muy a menudo! Creo que estos días me doy más cuenta que nunca de lo afortunados que somos de observar perspectivas tan diferentes en el mundo. Ahora sabemos un poco más sobre lo que significa vivir en Estonia o Italia, por ejemplo. Terminamos explorando y aprendiendo mucho gracias a la tradición gastronómica de un país y a través de compartir comidas e historias con la gente que conocemos por el camino.

¿Te impide la gira estar atenta a las novedades musicales? Algunos artistas no escuchan música en realidad, lo cual me sorprende, porque dicen que no les interesa o que no tienen tiempo. ¿Qué canciones o discos escucháis actualmente tu banda y tú en la carretera? ¿Algún nuevo lanzamiento con el que estés particularmente obsesionada?
Otros miembros de la banda escuchan más música que yo. Mis oídos a veces necesitan un descanso. Me encanta, por ejemplo, lo nuevo de Deerhoof. Ponemos también mucho el disco de Little Dragon, pero principalmente escuchamos los sonidos de DJ Fitz, que es, afortunadamente para nosotros, nuestro tour mánager. Él nos enseña de todo, desde Mdou Moctar hasta música disco polaca.

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