‘El impostor’: la rock star de la impostura y la memoria histórica

Por | 19 Ene 15, 13:24

impostorEl «campeón de la memoria histórica», el «Maradona de los impostores». Así llama el autor del libro, Javier Cercas, a Enric Marco, el hombre que se hizo pasar por superviviente de los campos nazis y llegó a presidir la asociación que reunía a los españoles que habían sido prisioneros en la Alemania de Hitler. Tomando como referencia dos obras maestras de la «novela de no ficción» -‘A sangre fría’, de Truman Capote, y ‘El adversario’, de Emmanuel Carrère-, aunque renegando de ellas por inmorales, Cercas construye lo que denomina «novela sin ficción saturada de ficción», un libro que es al mismo tiempo una biografía y su making of, el retrato de un personaje fascinante y el autorretrato del propio autor.

‘El impostor’ es de una riqueza literaria y conceptual apabullante. Por encima de todo es una biografía. El autor nos cuenta quién fue Enric Marco y quién dijo ser. Nos cuenta el qué, pero también se aventura a explicar el porqué: por qué ese hombre hizo lo que hizo y por qué llevó su engaño tan lejos. Cercas revela la verdad que se escondía tras esa ficción, la realidad de una vida que había sido enmascarada a través de una impostura, de una «sarta de mentiras amasadas con verdades».

Pero por debajo de este tema se esconde otro, u otros. La novela es también la apasionante crónica del proceso de escritura del propio libro. El autor, casi como un personaje más, escribe cómo escribió el libro que ha escrito y que no quería escribir. Sus dudas, sus certezas, sus reparos y sus descubrimientos. Gran parte de la novela se convierte en una mezcla de relato detectivesco (en busca de pruebas sobre el pasado y las imposturas de Marco), un «detrás de las cámaras» (las entrevistas que realizó el autor a Enric), y una reflexión, moral y metaliteraria, sobre la propia escritura.

Al final de la lectura la impresión que queda es que ‘El impostor’ funciona como un espejo. Marco será la «rock star» de la impostura, un Tom Ripley de carne y hueso, sí, pero a nosotros también nos gusta cantar, aunque solo sea debajo de la ducha. La imagen que ese espejo nos devuelve es la de nuestra incapacidad para aceptar la realidad, nuestra infinita capacidad de autoengaño y nuestras insaciables ansias de reconocimiento y afecto. No solo se engaña por dinero, como estamos acostumbrados a ver en las noticias, sino, fundamentalmente, como Marco (como nosotros), para que nos quieran. 8,7.

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