Las claves visuales de los vídeos de Amaia, FKA twigs, La Bien Querida, Aldous Harding y Los Punsetes

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Las claves visuales de los vídeos de Amaia, FKA twigs, La Bien Querida, Aldous Harding y Los Punsetes

El cuento medieval de Amaia, la dualidad de FKA twigs, el fantasma japonés de La Bien Querida, el extraño mundo de Aldous Harding y el talent show que protagonizan Los Punsetes. Zarandeamos las imágenes de los videoclips más destacados de las últimas semanas y recogemos sus referentes estéticos y narrativos.

Quiero que vengas (Amaia)

Entre la relectura historicista de la Edad Media elaborada por prerrafaelitas y simbolistas, y un mercado medieval en Olite. Así podríamos definir la iconografía que aparece en el nuevo videoclip de Amaia. Narrado con una sonrisa cómplice, como la que exhibe la cantante al final del vídeo, ‘Quiero que vengas’ comienza como un sencillo romance de ambiente medievalista. Para ilustrarlo, la pareja de directores Santi G. Barros y Gabriel Pout utilizan varias estampas cuyas composiciones remiten a conocidas obras pictóricas: la sensual ‘El columpio’ (Jean-Honoré Fragonard), la insinuante ‘Hylas y las ninfas’ (John William Waterhouse), la tenebrista ‘Cena de Emaus’ (Caravaggio), la siniestra ‘La isla de los muertos’ (Arnold Böcklin)… Conforme avanza la trama, esta se va volviendo más oscura, hasta desembocar en un sangriento final basado en el mito de Judith y Holofernes. La escena de la decapitación también tiene su propia rima pictórica, en este caso los cuadros que sobre este tema pintaron Caravaggio y una de sus seguidoras, Artemisia Gentileschi. El enigmático final, con la mencionada sonrisa, intensifican la sensación de estar viendo un juguetón cuento de amor y muerte.

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‘Home With You’ (FKA twigs)

Desde los tiempos de ‘Ache’, FKA twigs se ha involucrado en la realización de sus propios videoclips. ‘Home With You’ es el decimotercero que dirige. El vídeo está dividido en dos partes muy diferenciadas, en sintonía con la estructura de la canción. La cantante articula la narración por medio de un choque de opuestos: formatos (cuadrado y panorámico), encuadres (primeros planos y generales), ritmo de las imágenes (más ralentizadas en la primera parte), escenarios (urbano y rural), fotografía (nocturna y diurna), vestuario (colorido y barroco, blanco y sencillo), y hasta el parche que lleva en un ojo (negro y elegante, y una simple tirita). Un juego dialéctico en el que sobresale un aspecto: el baile, las coreografías. Del lúbrico y voluptuoso perreo de la discoteca londinense, donde el acercamiento a los cuerpos de los bailarines enfatiza su carácter hedonista, a la danza ritualizada de la segunda parte, cuyas imágenes, sutilmente deformadas como en ‘Midsommar’ (2019), unido a la aparición de elementos como el tercer ojo de los hesicastas, acentúan su naturaleza espiritual y simbólica.

‘Me envenenas’ (La Bien Querida)

El exitazo de ‘The Ring’ en 1998 tuvo dos consecuencias: 1) la formación de una burbuja de terror japonés que explotó tras una década de imitaciones, secuelas y anodinos remakes hollywoodienses, y 2) la popularización en todo el mundo de la figura del Onryo, el fantasma vengativo del folclore nipón. El director Carlos Vermut (‘Quién te cantará’, ‘Magical Girl’), reconocido fan de la cultura popular japonesa, hace su particular homenaje a este espectro en el videoclip ‘Me envenenas’. Vermut utiliza una caligrafía visual de inspiración documental, con textura noventera, para narrar una historia de soledad y alienación urbana en la que se cuela un elemento fantástico. La (fantasmagórica) cabellera que aparece en el árbol le sirve a la protagonista para liberarse de su corsé social y, como la “funcionaria asesina” que cantaba Alaska (“de noche soy otra mujer…”), transformarse en la “oficinista fantasma”. La mujer se pasea por las calles de Shinjuku bebiendo, fumando e interactuando con los transeúntes, mezclándose realidad y ficción como en las primeras películas de Sacha Baron Cohen.

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Zoo Eyes (Aldous Harding)

Aldous Harding continúa divirtiéndose con sus disfraces. Tras su bailecito zumbón (tra)vestida de colono puritano en ‘The Barrel’, la cantante neozelandesa regresa con otro vídeo donde su apariencia no deja indiferente a nadie. Realizado en formato 4:3, para estrechar el campo de visión y focalizarlo en las figuras, ‘Zoo Eyes’ presenta a la cantante caracterizada como la Muerte y a varios personajes deambulando por los montes neozelandeses: un espectro que se asemeja a una mezcla entre mujer con burka y fantasma a lo ‘A Ghost Story’ (2017), un monstruo inspirado en los kukeri búlgaros que popularizó la película alemana ‘Toni Erdmann’ (2016), y a la propia Harding ataviada como una siniestra Pierrot que parece recién salida de un casting (fallido) de ‘It’ (2017). Los tres personajes avanzan por un entorno natural que se va transformando en surrealista conforme van apareciendo elementos extraños (una mujer con un cordero en brazos, un objeto dando vueltas en el vacío). La profusión de planos cenitales refuerzan aún más la impresión de estar transitando por un paisaje onírico.

‘Vas hablando mal de mí’ (Los Punsetes)

Los videoclips que escenifican talent shows, ya sea como recurso dramático o para parodiarlos, parecen estar de moda en España. Tras ‘Milionária’, de Rosalía, y ‘Quedará en nuestra mente’, de Amaia Romero, llegan Los Punsetes con ‘Vas hablando mal de mí’. Dirigido por Nacho Vigalondo, autor de otros clips como ‘Te lo digo a ti’ (Vetusta Morla) o ‘Planilandia’ (Lori Meyers), el vídeo presenta la grabación de un concurso de talentos, Revelación o Timo, en el que los miembros de la banda interpretan al jurado. Vigalondo realiza una parodia que funciona en dos niveles: estilístico y narrativo. Desde un punto de vista formal, el director utiliza una iluminación oscura, unos decorados cutres, una tipografía viejuna y un sonido deficiente como forma de enfatizar lo añejo de este tipo de concursos. En cuanto al contenido, el vídeo muestra un catálogo de variopintas actuaciones que le permite a Vigalondo organizar un desfile de cameos (con el “mago” Pedro Ruíz como punto álgido), y hacer unos cuantos guiños al cine y la televisión del pasado: los cubos de sangre a lo ‘Carrie’ (1976), la actuación del hombre comiendo callos a la manera Tony Leblanc y la manzana, la figura siniestra de los antaño popularísimos ventrílocuos…

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